lunes, 15 de agosto de 2011

Las haditas y la credulidad tapatía

¿No te parece, que es una vergüenza para el hombre, que le suceda lo que a los más irracionales de los animales?


Sócrates



Pues nada, que apenas hace unos días me enteré vía la versión digital de Milenio que en Guadalajara se estaba mostrando un descubrimiento muy especial. Según José de la Luz Maldonado Liera, un hombre de 28 años y vecino de la colonia San José Río Verde, al norte de Guadalajara, atrapó a una hada (o su cadáver, al parecer) y desde el día de su hallazgo hasta el día en que apareció la nota habían acudido tres mil personas a verla, incluyendo reporteros de televisión, periódicos y radio. Cada persona que quisiera ver a la hadita debía dar una cooperación "voluntaria" de entre 3 y 20 pesitos.


Cuando vi la imagen de la supuesta hadita, no pude pensar en otra cosa que en Tinker Bell, y sobre todo en que todo esto era un engaño. ¿Acaso la imagen mostrada en la nota pertenecía verdaderamente a un ser mítico? ¿Valía la pena y las largas esperas para ver esta hada de 2 cm de estatura?


Justo discutía en estos días con un forista de los grupos de Google sobre los requisitos que a veces son necesarios para considerar que algunas cosas verdaderamente extrañas pueden ser realidad, como el supuesto hecho de que seres de la 5a dimensión se ponen en contacto con humanos para darles mensajitos de paz y amor pero que se parecen mucho a la teoría M. Él me decía que para tomar en serio estos mensajes se requiere de mucha fe, y viendo lo que puede causar la noticia del hallazgo de una hadita, me imagino que además de fe es necesaria la credulidad, la necesidad morbosa de creer en cualquier tontería.


Que pena que mis compatriotas tapatíos que se formaron para ver el portento de este hallazgo hayan caído en tal vil engaño. A los pocos días otro diario mostró la verdad: las haditas como la que encontró José de la Luz se venden el el mercado local. Aún con la desmitificación del hallazgo, la gente seguía amontonándose para constatar el fraude.


Sin duda, el de José de la Luz fue un hallazgo que conmocionó a miles de personas en Jalisco que estaban interesadas en llenarse de la luz y tranquilidad del "hada". Y yo me sigo preguntando ¿Acaso seguiremos así de crédulos? Con razón hay gente como David Miller que son capaces de publicar sandeces como la de los pleyadianos. Saben que alguien, en algún lado, les creerá con fe ciega, esperando encontrar un sentido de paz y amor cósmico-mítico-religioso con sus creencias.


Lo malo es que hay mucho más engaños de charlatanes que abusan de la credulidad de la gente, que evidencias de la existencia de seres míticos o de seres multidimensionales, extrañamente obsesionados por contactar a terrícolas iluminados para repetir a su modo las teorías científicas de moda. Y como la fe ciega no admite dudas ni necesita de evidencias, lo más probable es que el objeto de la fe sea un engaño, una mentira o el intento de manipulación para obtener beneficios políticos o económicos.




Imagen de entrada: Rodolfo Madrigal de Milenio.
Imagen de salida: Vanguardia.

1 comentario:

Ribozyme dijo...

Quizás a los que salen con la jalada de la fe pudiera servir (aunque contra los patos de hule inhundibles de Randi... las posibilidades no son muchas) hacerles ver que sin pruebas cada quién puede creer lo que le dé la gana y entonces ¿cómo saber cuál creencia es la acertada? Sólo con evidencia. La fe lo único que ha hecho es dividir a la humanidad en grupúsculos que buscan destruirse unos a otros...

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