martes 10 de noviembre de 2009

20 años del fin del Muro de Berlín


Ciencia y humanismo han de ser un brazo y no un muro que separa razón y sentimiento.


Pablo Picasso

Pues sí, puedo decir que yo me acuerdo del muro de Berlín. Mis recuerdos datan de dos momentos  y circunstancias diferentes: El día que inició su construcción y el año en que fue derribado.


Era el 13 de agosto de 1961 y yo tenía unos 4 años cuando dieron la noticia por la TV de que en una ciudad alemana se estaba iniciando la construcción de un muro. Me llamó la atención que quisieran dividir a una ciudad en dos con una pared, pero lo que más me impactó fue ver en la pantalla de nuestra televisión marca Emerson (a forzoso ByN) la cara de algunos Berlineses llorando. Pregunté a mis papás cual era el motivo de su llanto y ellos me respondieron que estaban separando a la gente, a las familias y que lloraban porque pensaban que jamás volverían a ver a sus familiares que habían quedado del otro lado.


Sí me impresionó y lloré solo de imaginarme el dolor de los niños que serían separados de sus padres por obra de unos locos desquiciados. Ese recuerdo de angustia y tristeza me acompañó muchos años y sólo mucho después entendí que la intolerancia política era la causa de ese absurdo.


El siguiente recuerdo que guardo fue el haber cruzado ese muro en marzo de 1989, unos meses antes de que fuese derrumbado. Una misión sindical me llevó a Berlín intentando recuperar una relación entre la infame UISTE (Unión Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Energía), de corte izquierdista, con el sindicato al que pertenecía en ese entonces, el SUTIN (Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear). Narro brevemente los dos mundos que ví en esa ocasión.


Llegué a Berlín Occidental por tren desde Frankfurt y me hospedé allí una noche. El plan era cruzar caminando, pues aunque uno podía llegar en tren hasta Berlín Oriental, el boleto era demasiado caro, incluso más caro que si consideraba pasar una noche en el lado Occidental.


Mi primera impresión fue que Berlín del Oeste era una típica ciudad alemana con sus altas y bajas, un poco sucia, pero con mucho color y vida. La gente era amable y me trató con suficiente calidez (no obstante no saber su idioma, excepto para pedir comida y agua: hamburger mit pomme frit, mit wasser). Mi experiencia previa con alemanes en Alemania era que no veían con muy muy buenos ojos a gente hablándoles en inglés (o en español), pues unos 15 años antes había visitado Bonn para ver la casa de mi muy admirado Ludwig Van.


Así que al día siguiente me encaminé con mi maleta en mano hacia el Check Point Charlie (ver mapa al final de la entrada), pues era el único acceso para extranjeros, para cruzar el infame muro, hacia el lado oriental. Tuve la oportunidad de contemplar parte de este icono de la intolerancia por espacio de un par de kilómetros hasta que llegué al punto de cruce.


Pasaporte e invitación en mano me aposté en la caseta de vigilancia. Un guardia de rostro cerúleo revisó mis documentos y me preguntó el motivo de mi visita, en un español bastante champurrado, así que le pedí que mejor me hablara en inglés. Hecho lo anterior me indicó que sólo podría hospedarme en alguno de dos hoteles en la ciudad dedicados a extranjeros, el Grand Hotel y otro (cuyo nombre no recuerdo).


Una vez cruzado este punto, el panorama cambió drásticamente. La parte oriental de Berlín era limpia, muy limpia. Tan limpia que carecía de color. Todo era de un tono entre amarillo deslavado y gris claro; casas, calles, autobuses, edificios, tiendas, etc. La falta de anuncios  comerciales era mucho más que notable. También se podía notar la ausencia de malvivientes, cosa que en el lado occidental era parte del paisaje. No había perros, ni siquiera delante de una cadena tirada por algún dueño. Todo lo relacionado con tecnología, desde autos hasta radios tenían un estilo peculiar; entre anticuado y rudo.


Tuve que tomar un autobús para llegar al Grand Hotel. Aquí lo notable era el olor de la gente. Yo y mi mal olfato pudimos notar que la gente no usaba desodorante. Y se le notaba triste, ensimismada, casi como autómata.


Ya no se veían aquéllos rostros con lágrimas en los ojos por la separación de sus familiares. Esperaba ver y revivir esos rostros que a través de la TV se habían fijado en mi mente 28 años antes. Pero eso sólo era un recuerdo. La gente aquí en Berlín oriental no lloraba, pero tampoco sonreía; no se quejaba, pero tampoco hablaba.


Fue sólo un par de días en Berlín del Este lo que me llevó a entender lo injusto de este forzoso aislamiento. No debería haber este nivel de intolerancia acicateada por el poder.

¿Era necesario separar a la gente sólo por su régimen de gobierno? ¿Resolvió algo obligar a la mitad de la población alemana a vivir bajo un régimen socialista sólo porque habían perdido la guerra? No lo creo. Más bien sirvió para sostener un sistema que en teoría podía ser bueno, pero que en la práctica sólo podía ser sostenido mediante el totalitarismo.



Por esto que viví y atestigüé desde el mismo proscenio de los eventos, la noticia de que el 9 de noviembre de ese año el muro ignominioso era derribado por miles de Berlineses me llenó de alegría y exorcizó algunos de mis demonios de la infancia. 

El mundo podía volver a soñar en estar unido y en abandonar la intolerancia política.



Imágenes desde Wikipedia

domingo 8 de noviembre de 2009

La muerte intempestiva para los ateos burlones ¿será cierto?


Para ti soy ateo. Para dios, la oposición.


Woody Allen

Un archivo de Power Point anda circulando como cadena desde hace años por la red, espantando a incautos sobre lo que puede pasar a quienes se burlan de dios o quienes por alguna razón han usado su nombre para cosas vanas. El nombre del archivo es: CONOCIAS_ESTOS_HECHOS

Algunos textos de este mensaje son:

¿CONOCÍAS ESTOS HECHOS? SEGURO QUE NO LOS SABIAS HASTA AHORA

¡La muerte es cierta, pero la Biblia habla sobre la muerte intempestiva!

Haga una reflexión personal sobre esto.....

Muy interesante, lea hasta el final..... Escrito en la Biblia (Galatians 6:7):

No se engañe; 'De Dios nadie se burla, en absoluto, lo que un hombre ha sembrado,  eso debe él recoger...'

Aquí están algunos hombres y mujeres que se burlaron de Dios:
 
Algunos años antes, durante su entrevista con una revista americana, él  dijo:   'La Cristiandad acabará, desaparecerá.  Yo no tengo que discutir sobre eso. Yo  estoy seguro.  Jesús era OK, pero sus asuntos eran demasiado simples.  Hoy nosotros somos más  famosos que Él' (1966). Lennon, después de decir que los Beatles eran más famosos que Jesús, le dispararon seis veces.


Bueno, pues además de que los datos son erróneos (torcidos al menos), pues Lennon murió hasta 1980, en realidad hay MUCHA gente que hace eso, burlarse de dios, y no se muere intempestivamente como lo dice el mensaje. Y lo contrario también pasa, gente buena, religiosa y con fe, que se muere intempestivamente, muchas de ellas a manos de "fieles cristianos".

En el primer grupo hay todo un sector de la sociedad que practica un ateísmo bastante activo. Menciono el ejemplo claro de Alberto Montt, quien con su blog ateo Dosis Diarias, continuamente se burla de dios y de la religión judeo-cristiana en general. Aquí un ejemplo de su obra gráfica:


Como su blog ya lleva varios años en este ciber espacio y tiene cientos de seguidores, deduzco que aun está vivo y coleando, por lo que, o bien dios no sabe de su existencia (y por lo tanto no le ha castigado por su cotidiana irreverencia con una muerte intempestiva), o bien no hay un dios que esté vigilando lo que él (y un ejército de ateos) hace.

Yo mismo soy un ejemplo vivo de que no hay tal castigo. De joven solía amenizar las fiestas y reuniones con chistes sobre dios, como el que ahora reproduzco aquí:

"Estaba Poncio Pilatos festejando su cumpleaños y sus soldados decidieron darle una sorpresa llevándole al sitio donde Jesús estaba crucificado. Ante esto Pilatos preguntó a sus soldados - ¿Qué de extraordinario tiene este Jesús? - A lo que los soldados le dijeron - ¡Acércate y verás!

Se acerca Pilatos y nota que Jesús balbucea palabras que no alcanza a escuchar. Se acerca más pero aún no entiende lo que dice, hasta que pide una escalera y se acerca a escasos centímetros de su cara. Lo que Jesús balbuceaba era - Japi berdei tu yu...."

Este chiste lo conté cientos de veces y aunque ya no me parece tan gracioso como hace años, a la gente le hacía reír. Y ni a mi público ni a mi nos vino esa muerte intempestiva.

Así que, si es sólo para probar que no pasa nada si uno se burla de dios, como para quizás mostrar que no hay tal dios, muchos nos burlamos de ese concepto. Muchos lo seguirán haciendo y seguirán tan contentos y felices como siempre. El miedo que los creadores de esta vulgar cadena quieren hacer sentir a los lectores, no es un acicate para este grupo ateo: Ya lo decía Bertrand Russell en su ensayo titulado "Por qué no soy cristiano"

La religión se basa, principalmente, a mi entender, en el miedo. Es en parte el miedo a lo desconocido, y en parte, como dije, el deseo de pensar que se tiene un hermano mayor que va a defenderlo a uno en todas sus cuitas y disputas. El miedo es la base de todo: el miedo de lo misterioso, el miedo de la derrota, el miedo de la muerte. El miedo es el padre de la crueldad y, por lo tanto, no es de extrañar que la crueldad y la religión vayan de la mano.

Pero analicemos el caso contrario, el de gente buena, religiosa y con una fe grande en dios, sufre los embates de los jerarcas de la religión, como en caso de los llamados Cátaros. Este grupo de cristianos llevaron el concepto de bondad hasta sus últimas consecuencias. Dice el libro de Stephen O'Shea "Los cátaros, la herejía perfecta" (O'shea, Stephen - Los cataros, la herejia perfecta):

Para los cátaros, el mundo no era obra de un Dios bueno, sino la creación de una fuerza de las tinieblas, inherente a todas las cosas. La materia era corrupta, por tanto no tenía nada que ver con la salvación. Había que hacer poco caso —o ninguno— a los complejos sistemas ideados para intimidar a la gente y obligarla a obedecer al hombre que tenía la espada más afilada, la bolsa más llena de dinero o el mayor palo de incienso. La autoridad mundana era un fraude, y si estaba basada en cierto decreto divino, como sostenía la Iglesia, era también una rotunda hipocresía.

El dios que merecía la adoración cátara era un dios de luz, que gobernaba en el mundo invisible, etéreo y espiritual; este dios, sin interés en lo material, no se preocupaba por si alguien hacía el amor antes de estar casado, tenía por amigos a judíos o musulmanes, trataba a hombres y mujeres como iguales, o hacía alguna otra cosa contraria a la doctrina de la Iglesia medieval. Correspondía a cada individuo (hombre o mujer) decidir si estaba dispuesto a renunciar a lo material y llevar una vida de abnegación. Si no era así, seguiría volviendo a este mundo —esto es, se reencarnaría— hasta estar preparado para abrazar una vida lo bastante inmaculada para permitirle el acceso, tras la muerte, al mismo estado dichoso que hubiera experimentado como ángel antes de haber sido tentado hasta perder el cielo al principio de los tiempos. Así, salvarse significaba llegar a ser santo. Condenarse era vivir, una y otra vez, en este mundo corrupto. El infierno estaba aquí, no en cierta vida futura inventada por Roma para que la gente estuviera siempre aterrorizada.

Creer en lo que se conoce como los Dos Principios de la creación (el Mal en el mundo visible, el Bien en el invisible) es ser dualista, partidario de una idea que ha sido compartida por otros credos en los esfuerzos por abordar lo desconocido habidos durante la larga historia de la humanidad. No obstante, el dualismo cristiano de los cátaros postulaba un lugar de confluencia entre el bien y el mal: el corazón de cada ser humano. Allí, nuestro vacilante destello divino, remanente de aquel estado angelical anterior, esperaba pacientemente verse liberado del ciclo de reencarnaciones.

Incluso una descripción rápida de la fe cátara nos da una idea de lo sediciosa que era la herejía. Si sus dogmas eran verdaderos, los sacramentos de la Iglesia devenían forzosamente nulos y sin valor por el simple motivo de que la propia Iglesia era un engaño. ¿Por qué, pues, se preguntaban los cátaros, hacer caso de la Iglesia? Y más en concreto, ¿por qué pagarle impuestos y diezmos? Para los cátaros, los atavíos eclesiásticos de riqueza y poder mundano servían sólo para poner de manifiesto que la Iglesia pertenecía a la esfera de lo material. En el mejor de los casos, el Papa y sus subalternos eran unos ignorantes; en el peor, agentes activos del creador maligno.

En resumen, para los poderes existentes el catarismo era una herejía perfecta y, por tanto, inspiró un odio que casi no conoció límites. Roma no podía permitir que el éxito de los cátaros la humillara públicamente.

Para no aburrir a la concurrencia, el resultado de esta bondad predicada por los cátaros les llevó a ser exterminados totalmente, con una saña y crueldad pocas veces vista. Y créanme, ellos NO se burlaban de dios. Para finalizar esta entrada os dejo con esta frase que pasó a la historia como sello del asunto cátaro:

«Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos.» El único lema del conflicto cátaro que ha pasado a la posteridad se atribuye a Arnaud Amaury, el monje que dirigió la cruzada de los albigenses. Un cronista refirió que Arnaud dio su orden fuera de la ciudad comercial mediterránea de Béziers, el 22 de julio de 1209, cuando sus guerreros cruzados, a punto de tomar la población por asalto tras haber abierto brecha en sus defensas, se dirigieron a él en busca de consejo sobre cómo distinguir al católico creyente del cátaro hereje.

Mi conclusión es que si hay un dios, de seguro no le importa si nos burlamos de su imagen, o su forma, o las características que los humanos le hemos dado; después de todo esas mismas características han hecho posible que en su nombre se cometan atrocidades como la de los cátaros.

sábado 7 de noviembre de 2009

7,300 millones de años después, Einstein gana la carrera


En el pensamiento científico siempre están presentes elementos de poesía. La ciencia y la música actual exigen de un proceso de pensamiento homogéneo.



Albert Einstein

Desde el NY Times
Por Dennis Overbye
Traducción: KC

Los astrónomos dijeron a finales de octubre pasado que una carrera a través de la mitad del universo había terminado en un virtual empate. Y así Albert Einstein sigue siendo el campeón - por ahora.

La carrera ha sido entre rayos gamma de diferentes energías y longitudes de onda, generados en la explosión de una estrella cuando el universo tenía la mitad de su edad actual. Después de un viaje de 7,300 millones de años luz, llegaron con una diferencia de nueve décimas de segundo en un detector del Telescopio Fermi de rayos gamma espaciales de la NASA, a las 8:22 pm, hora del Este, del 9 de mayo de 2009.

Los astrónomos dijeron que la carrera de rayos gamma fue una de las pruebas más rigurosas de un principio fundamental de la física moderna: la proclamación que hizo Einstein en su teoría de la relatividad de 1905, que la velocidad de la luz es constante e independiente de su color o energía, y su dirección; o cómo se mueve un observador.

"Lo tomo como una confirmación de que Einstein sigue teniendo razón", dijo en una entrevista Peter F. Michelson de Stanford, investigador principal del Telescopio Fermi  de Área Grande y uno de los 206 autores de un artículo publicado en línea en la revista Nature.

No hay pruebas hasta ahora de que la energía o la longitud de onda de la luz afecten su velocidad por el espacio. Eso es importante porque lo que podría deducirse sobre la estructura del espacio-tiempo. Algunos teóricos han sugerido que el espacio en muy pequeña escala tiene una estructura granular que podría acelerar algunas ondas de luz más rápido que otras - en resumen, que la relatividad puede romperse en la escala más pequeña.

El Dr. Michelson y otros hacen hincapié en que, mientras que los nuevos resultados del Observatorio Fermi aún no eliminan esa posibilidad, más observaciones con más explosiones de rayos gamma podrían verificar o refutar la hipótesis. Esto tendría un efecto importante en los esfuerzos de los físicos para unificar la gravedad de Einstein que rige el espacio exterior con las extrañas leyes cuánticas que rigen el espacio interior del átomo.

Mario Livio, un astrónomo del Space Telescope Science Institute en Baltimore, calificó los resultados del Fermi como un efecto interesante pero nada revolucionario. "La belleza del experimento no es tanta en lo que logra", dijo el Dr. Livio, "sino en el hecho de que se puede usar las observaciones astronómicas para poner algunos límites muy interesante sobre la física fundamental".

La teoría cuántica, como Einstein descubrió para su disgusto, reduce la vida en las escalas subatómicas a un juego de azar en el que las partículas elementales pueden estar aquí o allá, pero no enmedio. Una consecuencia es que el espacio-tiempo en sí debe ser discontinuo y caótico cuando se ve a una distancia muy cercana, así como se ve un océano sin olas desde un avión, pero aparece picado y espumoso de cerca.

Esto, dice la teoría, podría tener un efecto sobre la propagación de la luz - o fotones, como se les llama en la jerga cuántica - desacelerando la luz con longitudes de onda corta, con relación a la luz de longitudes de onda larga. Cuanto mayor es la energía de un fotón, más corta es la longitud de onda. Una forma de pensarlo es imaginar los fotones como barcos en este mar agitado. Los pequeños, como los remolcadores, tienen que subir y bajar las olas para llegar a cualquier parte, mientras que los más grandes como los trasatlánticos pueden cortar a través de las olas y sus golpes, y por lo tanto ir un poco más rápido.

Hasta ahora las teorías de gravedad cuántica han sido imposibles de probar. Normalmente habría que ver detalles tan pequeños como 10-33 centímetros - la llamada longitud de Planck, que es mucho más pequeña que un átomo - para probar estas teorías, a fin de discernir los baches del espacio. Obtener ese tipo de información está mucho más allá de la imaginación más salvaje de los constructores de incluso los más modernos aceleradores de partículas, y esto ha dejado a los teóricos de gravedad cuántica con escasa orientación empírica.

"Lo que realmente falta", explicó el Dr. Michelson, "es un experimento de laboratorio que nos diga cualquier cosa. Por ello es que tenemos que utilizar la cosmología: usamos el universo como laboratorio".

Los fotones desde GRB 090510, detectados el 9 de mayo, oscilaron entre 10,000 electrón-voltios - la predilecta unidad de energía de la física - a 31,000 millones de electrón-voltios, un factor de más de un millón, en siete breves explosiones de dos segundos.

La propagación en el tiempo de viaje de 0.9 segundos entre los valores más altos y más bajos de la energía de los rayos gamma, en caso de atribuirse a los efectos cuánticos en vez de la dinámica de la explosión en sí misma, sugirió que los efectos cuánticos en los que la desaceleración de la luz es proporcional a su energía se no aparecen hasta llegar a tamaños de unos ocho décimas partes de la longitud de Planck, de acuerdo con el artículo de Nature, cuyo principal autor fue Sylvain Guiriec de la Universidad de Alabama.

Pero el Dr. Livio, subrayó que este era sólo una de muchas clases de modelos. "Sería sorprendente que, en efecto, no necesitamos una teoría cuántica de la gravedad", dijo. "Esto sólo nos dice dónde están los callejones sin salida".

De hecho, otros físicos, dijeron que incluso este modelo no sería descartado hasta que se haya obtenido el límite de tamaño por debajo de la longitud de Planck.

La buena noticia, dijeron los astrónomos, es que los datos más esperados de Fermi podrían decidir la cuestión. Como dijo Lee Smolin, un teórico de la gravedad cuántica del Perimeter Institute for Theoretical Physics en Waterloo, Ontario: "De esta forma, está en curso una auténtica prueba experimental de una hipótesis del efecto de la gravedad cuántica."

Mientras tanto, la última palabra pertenece a Einstein, escribió en un e-mail Robert P. Kirshner del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, parafraseando un titular de The New York Times de 1919 sobre las observaciones que confirmaron la relatividad general de Einstein. "Pero la historia de la naturaleza es: Einstein encontró lo correcto de nuevo. ¡Los Cielos no están torcidos! ¡Los Sabios no están boquiabiertos! ".

Imagen desde Nature

lunes 2 de noviembre de 2009

El cerebro humano y el número de universos en el multiverso


El hombre es un pedazo del universo hecho vida.


Ralph Waldo Emerson


Desde New Scientist
Por Amanda Gefter
Traducción: KC

¿Cuántos universos hay? Los cosmólogos Andrei Linde y Vitaly Vanchurin de la Universidad de Stanford en California calculan que el número empequeñece los 10500 universos postulados en la teoría de cuerdas, y eleva el provocativo concepto de que la respuesta puede depender del cerebro humano.

La idea de que hay más de un universo, cada uno con sus propias leyes de la física, surge de varias teorías diferentes, incluyendo la teoría de cuerdas y la inflación cósmica. Este concepto de "multiverso" podría explicar un misterio desconcertante - ¿Por qué la energía oscura, la furtiva fuerza que está acelerando la expansión del espacio, parece improbablemente afinada para la vida?. Con un gran número de universos es probable que haya uno que tenga un valor de la energía oscura como en el nuestro.

Calculando la probabilidad de observar este valor - y otras características del cosmos - depende de cuantos universos de distintos tipos habitan el multiverso. La teoría de cuerdas describe 10500 universos, pero sólo contabiliza los diferentes estados de vacío, que son como los lienzos en blanco en el que están pintados los universos. Las características de cada lienzo determinan como  se verá el cuadro general - tal como las leyes de la física en ese universo - pero no los detalles.

Gracias a la aleatoriedad de la mecánica cuántica, dos estados de vacío idénticos pueden acabar como universos muy diferentes. Pequeñas fluctuaciones cuánticas en el universo primitivo se extienden a escalas astronómicas por la inflación, el período de expansión más rápido que la luz justo después del Big Bang. Estas fluctuaciones establecen un modelo gravitacional que finalmente determina la colocación de las estrellas y galaxias en el cielo. Pequeñas diferencias en la forma de estas fluctuaciones pueden producir un universo en el que la Vía Láctea es ligeramente más grande, o más cercana a sus vecinas.

Así que ¿cuántos de estos universos diferentes pueden producir las fluctuaciones cuánticas de la inflación? De acuerdo con Linde y Vanchurin, el total es de aproximadamente 101010,000,000 - esto es 10 elevado a un número que finaliza con 10 millones de ceros (arxiv.org/abs/0910.1589). De pronto, el multiverso de la teoría de las cuerdas de 10500 universos parece más bien claustrofóbico.

Podría ser, sin embargo, que este número sea irrelevante, y que en un mundo gobernado por la física cuántica, lo que importe es cuántos universos puede distinguir un solo observador. "Antes de la mecánica cuántica", dice Linde, "pensábamos que la realidad era una palabra bien definida". En la física clásica, los observadores son irrelevantes - simplemente queremos saber cuántos universos existen.

Es posible que no importe cuántos universos existen, sino cuántos puede diferenciar un solo observador.

Según la física cuántica, los observadores afectan los sistemas que miden (ver "visión restringida"). Si los observadores son una parte integrante de la fórmula cósmica, entonces es posible que no importe cuántos universos existen, sino cuántos puede diferenciar un solo observador Si el observador es una persona, eso depende de la cantidad de bits de información que su cerebro puede procesar. "Basado en el número de sinapsis en un cerebro normal, un observador humano puede registrar 1016 ", dice Linde. Eso significa que los seres humanos pueden diferenciar 101016 universos, que es mucho más manejable que los 101010,000,000 que Linde y Vanchurin encontraron, para empezar.

¿Pero el cerebro humano realmente desempeña un papel en la realización de predicciones en el multiverso? "Esto va más profundo en la filosofía", dice Linde. "Es una pendiente resbaladiza".

Alex Vilenkin cosmólogo de la Universidad de Tufts en Boston, es igualmente ambivalente. "Podría estar bien que lo importante sea lo que un observador ve,", dice. "Pero hay cosas que un observador podría no ver, que todavía están allí."

Visión restringida

La teoría cuántica divide el mundo en dos partes: el sistema en estudio y el resto del mundo, que contiene al observador. El sistema se cierne en un estado fantasmal cercano a la existencia formado por un sinfín de posibilidades hasta que el observador hace una medición - y lo reduce a una sola realidad.

La cosmología sufre la paradoja de que ningún observador puede estar fuera del universo - por lo que el universo está condenado a pasar la eternidad como sólo una vaga posibilidad. La lección de la cosmología cuántica es que no podemos hablar del universo como un todo, sino sólo lo que un observador dado en su interior puede medir. Aplicando esa lección al multiverso, Andrei Linde y Vitaly Vanchurin sugieren que lo que importa no es el número total de universos posibles, sino el número de universos un solo observador podía distinguir.

Si ese observador es un ser humano, su cerebro limita la cantidad de información que puede registrar. Pero cualquier observador - incluso alguien inanimado como una galaxia - está limitado en la información que puede almacenar. Estas limitaciones en lo que los observadores pueden medir reduce gradualmente el número de universos que entran en juego en las predicciones cosmológicas. Esto significa que un observador podría hacer una diferencia en la explicación del valor de las cosas, como la energía oscura.

¿Que representa Ahuramazdah?




Hace muchos siglos, Ahuramazdah era el dios más poderoso para los Persas. Su nombre significaba "Señor sabiduría"... Ahora nadie lo recuerda.
Más sobre este blog en La historia de Ahuramazdah, el blog sin dogmas.

Propósito del blog:
Que esa idea recobre algo de su pasado, no como un dios, ni siquiera como una persona, sino como la idea de su significado: Sabiduría. Antítesis de la ignorancia, de la necedad, del dogmatismo y de las pseudociencias. Otro propósito es dessplegar en las pantallas de los lectores de Ahuramazdah los textos e imágenes de divulgación en temas de ciencia y tecnología, así como en los comentarios y opiniones de escepticismo y pensamiento crítico, y en otros deliciosos temas (astronomía, mujer, historia), además de la nueva categoría (Peligros), con el objeto de servir como contrapeso a los medios masivos de comunicación (y sus controladores) que esperan que el receptor del mensaje crea en él a pies juntillas y nunca cuestione las cosas que se publican.

En Ahuramazdah no esperamos que se crea en los textos o imágenes presentados. Es por ello que casi siempre se colocan ligas que llevan al material original (excepto quizás en los casos de opiniones personales y conclusiones del material revisado) para que el lector pueda corroborar por sí mismo las afirmaciones aquí presentadas y se forme una opinión propia de estos temas.

Objetivo del blog: Presentar una forma racional de ver la vida, abrir los ojos de algún lector hacia esta forma de ver el mundo.






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