jueves, 27 de noviembre de 2014

Ayotzinapa: ¿El principio del fin?

El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar. 


José Ortega y Gasset


Ayotzinapa, nombre que evoca un evento que está marcando a México con hierro al rojo vivo,  y que nos está dejando una cicatriz que será muy difícil de borrar. Son sólo 10 letras en un nombre que en náhuatl significa "Río de calabacitas", pero que a partir del 26 de septiembre de 2014 su significado para los mexicanos ha cambiado para conceptualizar un crimen que ya ha despertado la indignación general. La noticia del asesinato de varios estudiantes normalistas y la desapareción forzada de 43 más, crímenes perpetrados en primera instancia por elementos de la policía municipal de Iguala, ha dado vuelta al mundo.

Resulta irónico que un pueblo de 84 habitantes esté acaparando la atención de los mexicanos y también de extranjeros. ¿Cual es la razón? Pareciera que su tamaño no fuese relevante, comparado, por ejemplo, con el tamaño de la ciudad de México, con una población 200,000 veces mayor. Lo que ha hecho especial a esta población es que en la década de 1930 se fundó ahí la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos. En las aulas de esta institución de Ayotzinapa se formaron Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas y Othón Salazar. El primero fue líder del Partido de los Pobres, organización guerrillera con una notable presencia en el sureste de Guerrero, donde contaba con una base social importante (ver Wikipedia).

Bien, las evidencias muestran que esta escuela ha sido semillero de gerrilleros y opositores al gobierno durante décadas. ¿Por qué ahora cobra extrema relevancia este hecho? Para responder esta cuestión es importante hacer un análisis de los hechos.

¿Qué pasó el 26 de septiembre de 2014 en el estado de Guerrero? Pasaron muchas cosas, pero un evento es de particular interés: El informe de actividades de María de los Ángeles Pineda Villa como Directora del DIF municipal en Iguala. Como todo mundo sabe, las esposas de los mandatarios en funciones (presidentes municipales, gobernadores y presidente de la república) se desempeñan como directoras de este organismo al nivel que les corresponde según el puesto del cónyuge. A través de declaraciones de algunos de los normalistas sobrevivientes, se supo que un grupo de estudiantes de Ayotzinapa encaminó ese día hacia Iguala para intentar "romper" o al menos hacer una fuerte protesta en dicho evento, ya que se esperaba que en este acto doña María de los Ángeles anunciara su intención para postularse como candidata a presidenta municipal por el Partido de la Revolución Democrática. Otras versiones afirman que los estudiantes iban a solicitar dinero para participar en la marcha del 2 de octubre. Aquí surge una pregunta importante ¿Cuál fue la verdadera causa de que los normalistas quisieran adudir a Iguala? Mi respuesta, al final de la entrada.

José Luis Abarca, presidente municipal, una vez avisado de que un contingente de estudiantes se dirigía a este evento, ordenó al cuerpo de policiía bajo su mando detener el convoy. Hasta este punto todo parecería como si fuese normal. Un mandatario normal no desearía tener rijosos en el evento de su linda esposa. El problema está en que tanto José Luis Abarca como su linda esposa estaban relacionados con al menos dos cárteles de narcotraficantes (ver http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/11/04/988935). Esto tampoco parecería ser tan extraño; es sabido que muchos gobernantes en México tienen nexos con el crimen organizado. Lo malo fue que al parecer la orden de Abarca a sus agentes de policía fue algo así como "deténganlos como sea, y si insisten en proseguir, dispárenles y pónganse de acuerdo con los Guerreros Unidos para "limpiar" lo que ensucien."

Y digo al parecer porque eso fue lo que pasó. Los policías detuvieron el convoy, los normalistas optaron por secuestrar otro par de autobuses y dirigirse a la Cd. de México, los policías y los Guerreros abrieron fuego sobre ellos y en el lugar mataron a tres estudiantes. También resultaron muertos un futbolista que iba en otro camión que fue atacado así como el chofer del mismo  y una persona más que pasaba por ahí en un taxi en el momento menos propicio. A 43 sobrevivientes los trasladaron en vehículos de la policía y los entregaronn a los Guerreros Unidos, seguramente para no dejar testigos. A uno de los estudiantes que había logrado escapar inicialmente lo mataron a golpes ya que su cuerpo se encontró al día siguiente del ataque y no tenía balazos en el cuerpo. Lo habían torturado y arrancado la cara con un cuchillo. Aprovechando la confusión, otro par de estudiantes lograron escapar ilesos para contar la sangrienta masacre que se desató esa noche.

Y precisamente esto, mis estimados lectores, el hecho de que los sobrevivientes contaran su historia de horror y que se publicara la foto del estudiante desollado, fue lo que desató la vorágine de una crisis en el gobierno como pocas veces se había visto en México. Lo anterior aunado a la evidente reacción culposa del presidente municipal captó la atención de propios y extraños. Y a partir de ello, a través de los medios de comunicacipon nacionales e internacionales así como de las redes sociales, se comenzó a exigir la presentación de los esudiantes desaparecidos y a seguir paso a paso la crisis del gobierno mexicano en sus tres niveles:


  • Crisis en el nivel municipal: El edil de Iguala, José Luis Abarca, solicitó licencia para asuentarse del puesto apenas 4 días después de los primeros asesinatos de estudiantes en sus tierras. En un discurso emitido en la sala del Cabildo del Ayuntamiento de Iguala, el edil se desmarcó de los actos violentos registrados el viernes y madrugada del sábado anterior y solicitó que quien tenga responsabilidad la pague con base a lo que establece la ley. Antes de que terminara la sesión de cabildo llegó a las instalaciones del ayuntamiento un grupo de agentes de la Procuraduría General de la República (PGR), preguntaron por el alcalde Abarca Velásquez, pero este ya no se encontraba en el lugar. Y no estaba porque él y su linda esposa (ahora conocidos como la "pareja imperial") se habían dado a la fuga. Hay que decir que Abarca llegó a la presidencia municipal como candidato del PRD, bajo una aureola de imposición pues el candidato que las bases de ese partido impulsaban era Oscar Diaz Bello. En abril del 2012, Abarca compitió contra Díaz por la candidatura a la alcaldía de Iguala. Después de tres días de intensas negociaciones y jaloneos, la dirigencia estatal en aquella región anunció que los acuerdos entre las corrientes apoyaron que Abarca fuera el candidato (ver http://eleconomista.com.mx/sociedad/2014/10/28/abarca-fue-generoso-nueva-izquierda-prd).
  • En el nivel estatal, el gobernador Ángel Aguirre Rivero "dio a conocer que la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJ) emitió una orden de localización y presentación contra el alcalde con licencia de Iguala, José Luis Abarca Velásquez, para que declarara sobre los hechos ocurridos el 26 de septiembre y que dejaran un saldo de seis muertos y 20 heridos". Lo anterior fue publicado en el portal web de Proceso justo el 1 de octubre, a unos cuantos días de la masacre. Pero poco le duró el gusto a Aguirre pues pugnas internas dentro de su partido el PRD y la presión de diputados del PRI lograron que el 23 de octubre siguiente presentara solicitud para separarse del cargo.
  • A nivel federal, la actuación de la PGR en este caso ha estado bastante pazguata, por no decir totalmente ineficiente. Tras las declaraciones de los sobrevivientes, la justicia estatal procedió a detener a 22 agentes de la policía de Iguala, informando que al menos 16 de ellos habrían disparado armas de fuego contra los normalistas. Sin embargo, el asunto de los estudiantes desaparecidos seguía estando sin investigar. La PGR, a través de la SIEDO, atrajo el caso de los desaparecidos desde el 4 de octubre. Estas fechas parecerían indicar que las indagatorias eran notablemente expeditas, pero los resultados de estas investigaciones han sido escasos. Por ejemplo se supo que dos grupos delictivos estaban involucrados en la desaparición de los 43 normalistas, pero hasta ahora no se han encontrado restos de los normalistas ni se ha determinado cabalmente quien ordenó su muerte y posterior desaparición.

Para agravar la crisis en el nivel federal, la PGR encontró 6 fosas en los alrededores de Iguala con casi 30 cuerpos a principios de octubre, y posteriormente la Unión de Pueblos y Organizaciones de esa entidad (UPOEG) informó sobre el hallazgo de otras nueve fosas en la zona de La Parota el jueves 23 de octubre. En ninguna de estas fosas se ha confirmado la existencia de los restos de estos 43 estudiantes y tampoco se ha aclarado de quien son esos restos. La cloaca se había destapado.

Dado que el tiempo había pasado sin tenerse resultados concretos en la investigación y el descontento de la sociedad iba en aumento, Enrique Peña Nieto decidió dar la cara ante los padres de los desaparecidos el 7 de noviembre, para decirles que se estaban haciendo esfuerzos conjuntos para encontrar a los desaparecidos. En respuesta, uno de los asistentes le dijo "Creo yo que si usted no tiene la capacidad para darnos la respuesta ya, también debe de estar pensando lo mismo que el Gobernador de Guerrero (es decir, renunciar), porque también tiene responsabilidad por omisión, a los cuantos días el Gobierno federal toma el caso".

Y para acabar con este rosario de lágrimas federales, la posterior actuación del procurador general Jesús Murillo Karam fue bastante desafortunada, ya que al terminar de hacer la difusión de los testimonios de tres detenidos que confesaron el homicidio de un grupo numeroso de personas en el municipio de Cocula, cortó la pregunta de un reportero con la frase "ya me cansé" y dio por concluido el informe. Esta frase fue utilizada por la gente en las redes sociales para mofarse del procurador y para mostrar el hartazgo en el que la sociedad mexicana se encuentra derivado la ineficiencia y corrupción de las autoridades. Por si fuera poco, aún despues de haber encontrado y arrestado a José Luis Abarca y a su linda esposa, a la fecha de publicación de esta entrada no se tiene resuelto el caso.

La crisis era del PRI, decían. Pero ahora el PRD se desmorona estrepitosamente. Y es que los señalamientos de la sociedad así como de otros partidos (que no es lo mismo) sobre la falta de cuidado de esta organización política al apoyar a Abarca como candidato a la presidencia municipal de Iguala, sabiendo sus antecedentes de relación con el crimen organizado, han logrado que al interior del PRD se geste una crisis mayúscula. La renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas al Partido de la Revolución Democrática, fuerza política que contribuyó a fundar en 1989, ha cimbrado a su militancia y generado reacciones que van de los lamentos a las expresiones de solidaridad con el excandidato presidencial, pasando por reclamos y advertencias sobre otras posibles salidas (ver http://mexico.cnn.com/adnpolitico/2014/11/26/lamento-respeto-y-posibles-salidas-frases-sobre-la-renuncia-de-cardenas).

Las manifestaciones realizadas en muchas ciudades de México, reclamando justicia y aclaración de este crimen, han subido de tono y violencia, al grado que el presidente Peña Nieto ha tenido que declarar que "no se puede exigir justicia actuando con violencia". Pero esta frase sólo pone de manifiesto que para el presidente es más indignante la violencia de las manifestaciones que la la violencia que generó la manifestaciones. Fosas llenas de cadáveres, gobernantes coludidos con el crimen organizado, Casas multimillonarias regaladas por Televisa... y lo que le importa a este muñeco es la violencia de las manifestaciones ¿Cómo es posible tanto cinismo de los gobernantes? ¿Ya están cansados de que se les reclame justicia? ¿Acaso no se dan cuenta de que este estado de cosas es insostenible en México?

Pienso, estimados lectores, que este suceso ha evidenciado sin lugar a dudas el nivel de corrupción que reina en México. Es tal la corrupción en mi país que:

  • Delincuentes gobiernan municipios abiertamente con pleno apoyo de partidos políticos.
  • El crimen organizado gobierna detrás de las figuras políticas. Les obliga a proteger sus negocios a toda costa.
  • La esposa del presidente puede tener casas valuadas en 8 millones de dólares sólo por "trabajar en televisa 25 años".
  • La desaparición (y con mucha seguridad, muerte) de estudiantes se realice sin que haya aun castigo para los culpables.
  • La justicia se vende al mejor postor.

Lo más grave es el último punto, estimados lectores, que no haya verdadera justicia en este país. Eso mata cualquier intento de progreso. Y es que muchos mexicanos se mantienen en su burbuja de comodidad y piensan que mientras a ellos no les toque ¿para qué mover las aguas? Vivimos en un estado generalizado de indolencia y eso lo sabe el gobierno, por ello se animan los gobernantes a hacer de las suyas, a enriquecerse de manera ilegal, a burlarse de la ciudadanía y a evidenciar la impunidad con la que cometen crímen tras crimen.

Hay que recalcar, una vez más, que los gobernantes mexicanos no son marcianos, ni venusinos. No vienen de otra galaxia ni de otro país. No son animales de una especie diferente a la del resto de los mexicanos. Por desgracia la mayoría de quienes se quejan de los gobernantes, estando ellos mismos en esas posiciones de gobierno, harían exactamente lo mismo. El mal de México reside en los mexicanos, en la base misma de la sociedad, en ese inmundo deseo por evitar cualquier esfuerzo que implique pensar, actuar, mejorar. Para justificar la típica inacción de los mexicanos un amigo me decía "la gente lo que quiere es vivir tranquila", y yo le respondí "dile eso a los papás de los normalistas desaparecidos".

Finalmente, intentando contestar la pregunta inicial (¿cuál fue la verdadera causa de que los normalistas quisieran adudir a Iguala?), me respondo: Yo quisiera pensar que en la juventud que acude a las escuelas normalistas rurales hay el espíritu que nos hace falta al resto de los mexicanos para acabar (o al menos evidenciar con protestas) la corrupción de los gobernantes. Pero también soy consciente de que detrás de estos movimientos casi siempre hay algún interés para negociar más presupuesto, más canongías, más poder. Cualquiera de las dos puede ser la buena. El ejemplo más claro lo tengo en los movimientos magisteriales de Oaxaca, estado que tiene un nivel batante bajo en los resultados de la prueba Enlace (http://www.enlace.sep.gob.mx/ms/estadisticas_de_resultados/), y en la corrupción de los sindicatos con más militancia en México.

Lo único que desearía es que estos sucesos cambien la forma de pensar de muchos mexicanos que aún viven en cómodo conformismo. Ojalá que este bochornoso escándalo para la imagen de México en el mundo haga que comienze el fin de la era de conformismo mexicano.



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