jueves, 19 de julio de 2012

México, país de corrupción y necedad

La corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo. 


José María Vargas Vila



No obstante que me declaro completamente escéptico respecto a la existencia del Alma como ente incorpóreo, inmortal y poseedor de la esencia humana, pienso que a lo que refería Don José María Vargas Vila es que la corrupción del ser humano es más vergonzosa cuando ocurre en lo más profundo de su ser. Y mis queridos lectores, eso es lo que realmente pienso que le ha pasado a nuestra sociedad mexicana. Nos hemos exhibido como un pueblo corrupto y necio al haber permitido que un iletrado ignorante como Enrique Peña Nieto, representando al partido con la historia más evidente de corrupción en México, haya ganado las elecciones.



Revisemos que es lo que ha pasado en las últimas semanas en nuestro país. Por principio de cuentas, justo antes de las elecciones, que fueron el 1 de julio pasado, ya se veía el ambiente electoral con una óptica diferente con relación a las anteriores elecciones presidenciales en México: Por primera vez en la historia se daba un movimiento ciudadano, independiente, en rechazo a un candidato. Me refiero al ahora famoso movimiento #YoSoy132



Parecía que el repudio al candidato priísta exhibido por los estudiantes de la Universidad Iberoamericana podía hacer que algunas conciencias se espabilaran y se dieran cuenta de la calaña de este personaje, así como del séquito de secuaces que lo acompañaron a esta institución (incluido el deleznable Pedro Joaquín Coldwell). Parecía que desde el punto de vista ciudadano se estaba gestando una especie de cambio de conciencia. Parecía que el haber mostrado la cobardía de Enrique Peña Nieto al haberse ocultado en los baños de la UIA sería un acicate para contemplar la realidad del ínfimo valor de su candidatura (como si hubiese sido poco sus pifias con el asunto de los libros, del salario mínimo y del precio de las tortillas, o los desplantes prepotentes de su hija a través de Twitter con el asunto de "la prole").



Pero no fue así. Nada de lo que podía revertir la tendencia contemplada en este espacio desde noviembre de 2011 (y quizás desde antes, desde las elecciones de 2009) surtió el efecto esperado de evitar la negra profecía: El PRI regresará a la presidencia en 2012 y tendremos una nueva era de oscuridad política. Y es que la conciencia de los estudiantes (o de al menos un grupo de ellos) no pudo contra la falta de conciencia (o de dinero) de muchos más conciudadanos que aceptaron ser comprados por el PRI.



Me consta, porque fui testigo de primera línea, que el PRI realizaba actos al estilo de hacer una "rebaja del 50%" en el precio de las licencias de automovilista como parte de una campaña pro-PRI. También reclutaba "promotores del voto" y daba un apoyo de $500.00 al mes a quienes se ofrecieran a convencer a los electores desde abril de este año para votar por el PRI. En especial si el 1 de julio acudían casa por casa para "auxiliar" al votante. No se decía abiertamente "te damos $500.00 por tu voto para el PRI", pero la presión era evidente. Los coordinadores de estas "redes de apoyo" pedían datos como número de posibles votos a favor del PRI. ¿Cómo me enteré? Un amigo cercano (cuyo nombre no puedo revelar porque capaz que lo corren de su chamba en el gobierno municipal) nos contó de estas andanzas y le acompañé un par de veces a recoger su "apoyo económico" (siempre en efectivo) en sendas reuniones que convocaban los coordinadores. En la última reunión que asistí con mi amigo, pude estimar que había unas mil personas esperando recibir su "apoyo", y fueron llamados por estricto orden alfabético. Contra la entrega de una copia de su credencial para votar recibían un billete de $500.00.



Así las cosas, al parecer entre venta de votos y conciencias, así como el deseo de regresar a la paz priìsta (a costa de tener acuerdos secretos con el narco) y de corromperse junto con los tan criticados políticos, una mayoría relativa del electorado (más de 19 millones) optó por traer de nuevo al PRI a Los Pinos. No importó que se hubiesen hecho públicos actos deleznables de priístas notables, como el vínculo de ex gobernadores priístas con el narco (Yarrington), el uso de documentación falsa para obtener un préstamo de más 30 mil millones de pesos (Moreira) o el enriquecimiento de líderes sindicales corruptos (Romero Deschamps). No importó la historia de corrupción y prepotencia acumulada durante 70 años en el poder. No importaron las voces de periodistas como Denise Dresser o Pedro Ferriz de Con que advirtieron de este escenario con meses y hasta años de anticipación.



Ahora sólo resta admitir, con tristeza, que la corrupción y la necedad triunfaron el pasado 1 de julio. México estará a merced de los corruptos, gracias a que gran parte de la población también es corrupta. México estará a merced de la prepotencia gracias a que gran parte de la población es necia y abyecta. Al menos eso mostró con el voto el pasado 1 de julio.



No obstante lo anterior, el escenario que vislumbro para los siguientes años no es tan halagador para el PRI. Vaticino que antes de que termine su sexenio, Peña Nieto dejará el poder. O bien renunciará a la presidencia por presiones de su propio partido o bien tendremos un golpe de estado. Los mexicanos nos hemos acostumbrado a un clima de más libertad de expresión en los últimos 12 años. Antes de los gobiernos panistas, era muy peligroso manifestarse libremente contra el poder establecido. Ahora la sociedad es más libre para manifestarse, y el uso de internet y redes sociales hace que esta manifestación sea más extendida y más viral. Pero eso no le gustará a nuestro próximo presidente. Tampoco le gustará a su gabinete ni a sus secuaces. Quizá esta sociedad crítica que deambula por el ciberespacio tenga más peso que el que estos delincuentes de cuello blanco atinan a sopesar. Los errores de Peña Nieto (porque los seguirá cometiendo, ser presidente no le quitará lo estúpido) serán ridiculizados como hasta ahora y quizás con más fuerza y menos respeto. Habrá represión del gobierno, no contra los cárteles de la droga sino contra la misma sociedad, contra las voces críticas.



Y como el dinero utilizado para comprar la presidencia deberá ser retribuído de algún modo a quienes lo aportaron, habrá escasez de fondos e inflación, y de todas formas no alcanzará el presupuesto para terminar de "comprar" a todos los que esperan que el gobierno "los termine de comprar". Estos inconformes del sistema priísta acabarán dándole la espalda al copetes. Y habrá que añadir los inconformes fuera del sistema, que serán más aun. Recordemos que el PRD (segunda fuerza política ahora) surgió como un movimiento de oposición dentro del PRI. Podría pensarse que el narco estaría dispuesto a financiar al gobierno de Peña para mantener el clima político (y los negocios sucios) en paz. Sin embargo, habrá presión del extranjero para controlar a los cárteles de la droga, y el gobierno sólo hará caso al respecto cuando sea demasiado tarde.



Sólo espero que la violencia, que los opositores del PAN tanto le critican al presidente Calderón, no se extienda hacia la sociedad (o hacia las instituciones). Dependerá de nosotros, los que no votamos por el PRI, mantener un clima de civildad en México. Y si se diera un golpe de estado, sólo espero que no desate una guerra interna. Pero este escenario, de darse, finalmente lo tendríamos merecido, por corruptos y necios.





2 comentarios:

Ego dijo...

Un texto duro, pero muy certero. Felicitaciones.

Keith Coors dijo...

Gracias mi estimado Ego.

Un saludo cordial

KC

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