jueves, 19 de enero de 2012

Violencia y seguridad en México

La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.


Mahatma Gandhi



Recientemente le hemos tomado el gusto a Twitter, debido a la rapidez en la evolución de las interacciones con otros usuarios y por la diversidad de temas que se discuten en ese ambiente. Uno de los temas que quiero abordar a continuación es el de el combate contra el crimen organizado y el narcotráfico que está dando el gobierno mexicano desde hace poco más de 5 años.


Mucho se ha dicho en recientes fechas que desde su inicio, en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa han muerto más de 45,000 personas en México. Una fuente cita que "desde 2006, unos 45,000 civiles han muerto, número que va en aumento, pero tan sólo la tasa de homicidios aumentó en más del 260% entre 2007 y 2010". Otros más inflan un poco más la cifra y citan que el gobierno de México habría anunciado "que la cifra de muertos desde que comenzó la guerra al narcotráfico ascendió a 47,515 hasta septiembre de 2011". Incluso en la Wikipedia se dice que "entre diciembre de 2006 y enero de 2012 han muerto alrededor de 60 mil personas por vía de ejecuciones, enfrentamientos entre bandas rivales y agresiones a la autoridad".



Son impresionantes las cifras, pero ¿qué tanto es este número? Si consideramos que en México hay entre 110 y 120 millones de habitantes, el número de muertes por esta causa en 5 años, en el peor de los casos, llega a un raquítico 0.05% del total. Si anualizamos el total, en promedio tendríamos 0.01% del total. Esto visto como riesgo general no es tan alto, es decir, aproximadamente uno de cada 10,000 habitantes está en riesgo de morir por esta causa. Pero ese riesgo puede disminuir considerablemente si uno considera que los que están relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado están bajo esta amenaza directa. Estimo que si uno de cada 1000 habitantes está relacionado con el crimen organizado (por alguna causa, aunque no sea directa, por ejemplo los consumidores de droga), el riesgo de que los 999 restantes mueran en un año por esta causa es de 0.00001%, es decir uno de cada 10 millones de habitantes de México en un año (un total esperado de 10 al año). Pero el riesgo para los involucrados con el narco, el riesgo aumenta a un impresionante 1.0 % (uno de cada cien moriría en un año).


Cierto es que en este recuento de las muertes están las víctimas inocentes de esta confrontación. Víctimas asesinadas por secuestradores y víctimas esporádicas por haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado. La pregunta es ¿este número es alarmante para la población? Según el Consejo Nacional de Población, en 2007 unas 63,000 personas murieron por causa de enfermedades transmisibles (riesgo total de 0.05% al año) y unas 390,000 por causa de enfermedades no transmisibles (riesgo total de 0.34%). Estos números son mucho mayores que la causa de la guerra contra el crimen (riesgo total de 0.01% al año y de 0.00001% al año si se está involucrado con el crimen organizado). Incluso, de acuerdo con una referencia indirecta, The Economist afirma que hay "más muertos en México en carreteras que por narco".


Así que ¿Por qué tanta bulla al respecto? Una razón es que los crímenes del narco son muy espectaculares: decapitados, torturados, quemados, asfixiados y otras exhibiciones de violencia son sopa de todos los días. Otra razón es que los medios presentan estos hechos como la novedad de la temporada. Pocos medios llevan un recuento de las muertes anuales por enfermedades no infecciosas. Otra agravante es la percepción del riesgo. Si se abandonan 35 cadáveres a plena luz del día en la vía pública de un conocido destino turístico mexicano, si aparecen narcomensajes colocados junto a cadáveres colgados de puentes peatonales, si hay amenazas de toques de queda dictados por asociaciones criminales, de seguro la población captará un riesgo aumentado por el terror causado.


Aún con estas consideraciones hay gente que desea que esta guerra acabe. El terror ha causado su efecto, por ejemplo en el activista Javier Sicilia quien perdió un hijo como víctima del crimen (mas NO de la guerra contra el crimen). Y si bien es deseable vivir en un ambiente libre de este tipo de amenazas, el precio podría ser alto. La propuesta de Javier Sicilia para "pactar" con el crimen organizado con el fin de acabar con esta guerra es verdaderamente deplorable (Sicilia "llamó a los narcotraficantes a retomar sus códigos de honor y respetar a la sociedad": http://www.jornada.unam.mx/2011/04/10/politica/008n1pol). Porque el escenario de doblar las manos frente a estos criminales sería mucho peor que continuar con este combate directo contra ellos.


Se podría revisar lo que pasaba antes de 2006 en México. Si bien había sonados decomisos de droga y capturas de capos como "El Chapo" Guzmán, no había un combate frontal y decidido, al grado de que en enero de 2001 este criminal se fugó de la cárcel. Una fuga de esta magnitud, involucrando a uno de los más peligrosos criminales del siglo XX (y lo que va del XXI), no pudo haberse dado sin ayuda interna. Recordemos también que este criminal tuvo su ascenso a la escena criminal mexicana desde 1980.


Las críticas de quienes defienden el esquema de gobierno previo a diciembre de 2000 (inicio de la era panista en la presidencia) están basadas en supuestos crímenes de lesa humanidad causados por inacción del gobierno durante esta guerra contra el crimen organizado y que durante los gobiernos priístas hubo "paz social". Pero los feudos del hampa tenían décadas de haberse infiltrado en altas esferas del gobierno (recordemos el caso del ex zar antidrogas Jesús Gutierrez Rebollo). Así que ahora, junto la denuncia de violaciones a los derechos humanos por parte del ejército mexicano, quienes añoran las épocas del viejo PRI cuelgan a los 60 mil muertos como el pecado del actual gobierno. Pero hay que aclarar que la base de esta denuncia, un informe de Human Rights, afirma que se "...encontró evidencias que sugieren fuertemente que miembros de las fuerzas de seguridad habrían participado en más de 170 casos de tortura, 39 “desapariciones” y 24 ejecuciones extrajudiciales desde que Calderón asumió la presidencia en diciembre de 2006". Quizás sea cruel mencionar lo siguiente, pero 170 casos no son 60 mil.


¿Cómo era la labor de las fuerzas del orden en los gobiernos priístas? Habría que recordar que Arturo Durazo, uno de los personajes más sonados de la represión priísta de finales de la década de 1970 y principios de la década de 1980, solía aplicar la ley por propia mano, o mano ajena como en el caso de la masacre del Río Tula. Otro ejemplo es el de Alfonso Corona del Rosal, que cuando era Regente del DF durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, tuvo un papel importante la masacre de Tlatelolco (2 de Octubre de 1968). Conviene recordar que Luis Echeverría Álvarez era Secretario de Gobernación durante este negro episodio de violaciones de derechos humanos en México, personaje que a su vez tuvo un desempeño nefando, ya como presidente de la República, durante la matanza del Jueves de Corpus (10 de junio de 1971). En este último episodio vergonzante, Alfonso Martínez Domínguez, Regente del DF, recibió el apodo de "Halconso", por haber infiltrado "halcones" durante la infame marcha estudiantil de ese día. Otras menciones de priístas honorables se puede ver en este mensaje que circula por la red, de la autoría de Ciro Gómez Leyva: http://documentosdeahuramazdah.wordpress.com/2012/01/18/de-ciro-gomez/. También puede verse acá: http://metropolitanoenlinea.com/?p=48665.


Todos los ilustres nombres mencionados en el párrafo anterior fueron de extracción priísta. Dicho lo anterior, resulta curioso cómo gente dentro de Twitter defiende al PRI. Tal es el caso de Verónica Aguilar (@lovrega), quien en un intercambio de tuits sobre este tema sugirió que Felipe Calderón habría fallado en pactar con el crimen organizado y el narco para brindar seguridad a los mexicanos.




Tal pareciera que no hay memoria entre algunos de nuestros compatriotas. Ni siquiera parece afectar a la gente el escándalo que recientemente protagonizó Humberto Moreira, líder del PRI hasta el 2 de diciembre de 2011, cuando se descubrió que durante su mandato como Gobernador de Coahuila se falsificaron sendos documentos para obtener créditos millonarios (que de otra forma no se habrían obtenido, dicho sea de paso).


Por ello la imagen de entrada revela lo que hace unos tres años pensaba el PRI: Que todo con dinero se arreglaba. Incluso la salida del PAN del gobierno de Morelos (el anuncio mostrado estuvo en Cuernavaca durante más de 6 meses).



4 comentarios:

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Muy buena entrada, son solo los hechos, aunque a muchos no les gusten.

Saludos.

Keith Coors dijo...

Gracias por comentar Juan Carlos.

En efecto, los números así son. Nos guste o no. Incluso así fue el inicio de la era panista en México, con la fuga del Chapo a pocos días de haber tomado posesión Vicente Fox como presidente de México.

Lo que es una barbaridad es querer regresar a ese esquema de gobierno autoritario y represor.

Pero en fin, los pueblos tienen los gobiernos que merecen. Espero que los mexicanos deseemos algo mejor, quizás se hora de un cambio femenino en la presidencia ¿Cómo la ves?

KC

Sr Cincuentón dijo...

En Argentina los medios (TV, diarios etc) nos atosigan con las "muertes violentas" -secuestros, asesinatos, muertos en ocasión de robo etc- y sin duda se trata de una maniobra politica (resaltar la incompetencia de los gobernantes) pues si de salvar gente se tratara, deberían focalizar la atención en los accidentes de tránsito que causan más víctimas que todos los criminales juntos

JRPB dijo...

Muy buena entrada. Nada relevante que comentar por mi parte, más que: me voy un poco mejor informado.

Gracias y saludos.

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