martes, 7 de abril de 2009

Júpiter no se está convirtiendo en estrella

Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música.


Karlheinz Stockhausen


Rondan muchas mentiras y falsas alarmas por la internet, que van desde supuestos premios millonarios en la lotería de la cual uno ni siquiera se ha enterado que existe, hasta esta que hoy quiero comentar y que tiene que ver con la supuesta transformación de Júpiter en una estrella.

Los hechos

Desde que los astrónomos pudieron estimar el tamaño, el peso y la composición de este gigante gaseoso, la idea de que pudo haber sido una estrella rondó en la mente de los imaginativos pensadores. Galileo comenzó su observación al descubrir, en 1610, que tenía satélites (pudo observar 4 de ellos). Gracias a la mecánica Newtoniana, los astrónomos de finales del siglo XVII y posteriores pudieron calcular las órbitas de estos satélites y con ello determinar la masa del gigante. Posteriormente ya en pleno siglo XX, el astrónomo Rupert Wildt estudió los espectros de Júpiter y otros planetas exteriores, e identificó algunas bandas de absorción como pertenecientes a los compuestos ricos en hidrógeno como el metano y el amoníaco. El hallazgo pareció compatible con una composición similar a la del sol y otras estrellas.

La primera vez que supe de una historia sobre la transformación de Júpiter en estrella fue leyendo a sir Arthur C. Clarke en su libro "2010, Odyssey two" de 1982, saga del aun más famoso "2001, a space odyssey". Esta novela de ciencia ficción fue llevada al cine, pero ya sin la dirección de Stanley Kubrick (cuyo trabajo hizo de 2001 un mega clásico del género ciencia ficción).

Las mentiras

Así que cuando en 2007 supe por primera vez de un mensaje sobre el nacimiento de un nuevo Sol en Júpiter, supuestamente redactado por Esu Enmanuel y Cristo Miguel a través de Candace Frieze, saqué mis escépticas uñas y aclaré que eso no era noticia nueva, y que más bien parecía un plagio a la inventiva de Clarke. Este mensaje decía cosas como la siguiente:


'La fecha más probable para la ignición de Júpiter sería alrededor de enero de 2008. Ésta es la batalla final contra el mal porque la intensidad de vivir con dos soles impide que puedan existir ya las energías oscuras. Esto significa que ustedes ya no tendrán el astral más bajo o los reinos del infierno. Es el tiempo de graduación para los muchos que se han ganado su experiencia iluminada. La Tierra volverá a ser un Jardín del Edén, y cumplirá su papel perdido de planeta semilla.'
A casi dos años de haber aparecido el mensaje, todos podemos corroborar que no pasó nada con Júpiter en enero de 2008. Y lo más probable es que tampoco pase mucho en los próximos millones de años. Y no lo decimos en Ahuramazdah como una profecía. Es sólo que no tiene suficiente masa; Júpiter necesitaría tener unas 80 veces su masa actual para provocar las reacciones de fusión de hidrógeno necesarias y convertirse en una estrella, aunque la enana roja más pequeña que se conoce tiene sólo un 30 por ciento más de radio que Júpiter.

Más recientemente, a principios de 2009, me llegó una alarmante pseudo nota periodística, redactada al puro estilo del terrorismo informático. El tema: Lo que pasa en Júpiter mata astrónomos viejos en Argentina. Aquí una probadita (aunque el completo galimatías de mensaje puede verse en el soporte documental).


Un periódico de Mar de Ajo logró hacer una nota con una astrónoma de 70 años, también afectada a todos estos movimientos secretos. El 20 de enero se publico la nota que anunciaba un plan urgente (y desesperado) para lanzar un satélite militar de observación cedido por Rusia, hacía Júpiter y confirmar las observaciones que se están haciendo en todo el mundo.

Otra mentira más. No pasa nada en Júpiter y no hay tal satélite "militar". Y las observaciones en todo el mundo contradicen lo que el terrorista informático escribió. Y como siempre, la terrorífica nota no hace mención de qué periódico publicó la supuesta nota, ni el nombre de la astrónoma de 70 años. Así es como los terroristas informáticos cuentan sus mentiras: Sin forma de corroborar su veracidad. Si uno busca en google "Mar de Ajo" astrónoma, encontrará una serie de sitios que han replicado esta mentira bajo el nombre de Ignición de Júpiter, pero no se encuentra la nota mencionada.

Las exageraciones paranoicas

Por último, buscando más sobre este galimatías, me he encontrado con que en un sitio de alarmistas se vaticinaba que la sonda Galileo podría provocar la ignición de Júpiter, con una fecha probable de alrededor de 2003, o sea, hace 6 años. Y no pasó nada. Sin embargo estos alarmista (no terroristas) al menos daban algunos datos sobre los cuales basaban sus preocupaciones planetarias:

  1. Galileo tiene plutonio a bordo. ¡Este es el elemento que se usa para fabricar las bombas atómicas de fisión! Por lo tanto la NASA planeaba llevar una bomba de fisión a Júpiter usando la sonda Galileo como transporte.
  2. Las bombas de fusión se disparan usando bombas de fisión como desencadenantes. La implosión provocada por una bomba de fisión provoca las condiciones para iniciar las reacciones de fusión de hidrógeno, generando una explosión mucho más grande. ¡Júpiter es principalmente de hidrógeno! Por lo tanto, puede explotar como una bomba H.
  3. Las estrellas generan energía mediante la fusión de hidrógeno. Júpiter podría convertirse en una estrella, o simplemente podría explotar como una bomba.
Pero estos puntos pueden ser aclarados con facilidad. En primera instancia, aunque Galileo lleve Plutonio a bordo, no lo lleva como parte de un artefacto explosivo, sino como generador de electricidad para sus instrumentos. El Plutonio produce radiación alfa, que básicamente es un núcleo de Helio ionizado. Estos iones positivos se usan para tener una diferencia de potencial que funciona como una batería común. Aunque la masa total de Plutonio en Galileo (unos 25 kg) en teoría alcanza para tener una masa crítica, tiene una geometría que impide que haya reacciones de fisión en cadena. Por lo tanto la nave Galileo NO puede explotar como una bomba atómica.

En segundo lugar, para que el hidrógeno de Júpiter iniciase un proceso explosivo como el de una bomba de fusión, se necesitaban condiciones que sobrepasan la capacidad humana. Como se puede ver en la literatura accesible por internet, Se necesitaría un artefacto que concentre la energía de la explosión inicial de fisión para que un depósito de litio se fusione. El litio casi no existe en Júpiter. Además se necesitaría que la potencia del artefacto atómico tuviese el alcance necesario para "cubrir" todo el volumen de Júpiter, que es unas 1,300 veces mayor que la Tierra. El Plutonio de Galileo, aún dispuesto en una geometría que favoreciera la masa crítica, no alcanzaría para tener una potencia suficiente para fusionar ni siquiera una pequeñísima fracción del hidrógeno de Júpiter (que para este efecto debería estar contenida en un recipiente de Plutonio). Por ello NO sería posible hacer explotar a Júpiter como si fuese una bomba H.


En tercer y último lugar, al no poder ser capaz de iniciar fusiones en Júpiter, Galileo tampoco podría llevar suficiente masa como para que el gigante gaseoso se convirtiese en estrella. Se necesitaban otros 79 planetas como Júpiter para lograr esta hazaña.

Conclusión

Las mentiras y las falsas alarmas abundan por la red. ¿Cómo identificarlas? Las mentiras normalmente están diseñadas para ser prácticamente inescrutables. Por ello cuando uno lee un texto que NO tiene forma de ser corroborado, por interesante que parezca, siempre es recomendable dudar de su veracidad. Las falsas alarmas, por otro lado, contienen algunos hechos cuya importancia o trascendencia es exagerada a propósito. La manera de descubrirlas es acudiendo a fuentes alternativas de información sobre el mismo tema.

En este caso, Júpiter no ha mostrado ninguna señal que haga pensar a los científicos que algo pasa en su interior. Las mentes imaginativas y fantasiosas de autores y cineastas sólo hacen un trabajo de creación literaria, pero no debieran tomarse como una fuente para afirmar que en realidad sucede lo que relatan en forma tan convincente.


P.D. Siempre hay alguien que se opone a las ideas sensatas como la expresada en esta entrada, así que les dejo con este señor Golem quien nos dice "Júpiter arde ¿es que no lo ven?".

No sé como hay gente que le encanta burlarse de las ideas. En fin, lean al Golem y diviértanse.

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domingo, 5 de abril de 2009

Alimento y comida no son lo mismo.

La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.

Jaime Luciano Balmes


Un llamado a la reflexión sobre este tema, realizado por uno de mis asiduos lectores, me trae a este dilema sobre lo que uno le echa a la caja de las alubias, o sea, el estómago, la barriga, la panza, la olla de los frijoles, etc.

Pretendo empezar esta entrada preguntando (que es lo mejor que sé hacer) ¿Todo lo que comemos nos alimenta? Y si hay algo que no nos alimente ¿Es conveniente seguir comiéndolo? ¿Es lo mismo alimentación que nutrición? y en última instancia ¿que es lo que uno debe comer? Las respuestas a cada pregunta pretendo hacerlas bajo dos ópticas, al menos: la de mi propia experiencia y le de los "expertos" en alimentación, nutriólogos y otras especies del tipo.

¿Todo lo que comemos nos alimenta?

Para responder a esta cuestión, haré la odiosa definición de términos. Según la RAE, comer
significa: Masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago. Y también: Tomar alimento. Esto quiere decir que las principales acepciones de "comer" implican formalmente la idea de "alimento". Pero el significado de alimentar es más claro: Dar alimento al cuerpo de un animal o de un vegetal. Y quizás esto incluya al animal humano. También significa: Suministrar a una máquina, sistema o proceso, la materia, la energía o los datos que necesitan para su funcionamiento. Por lo que si consideramos al cuerpo humano como un sistema, alimentarlo será equivalente a darle la materia y energía que requiere para su buen funcionamiento.

Pero uno puede comer casi cualquier cosa. Incluso piedras... claro no exclusivamente. Es común entre los mexicanos que al comer frijoles hechos en casa eventualmente nos encontremos con piedrecillas. Si masticamos una piedrecilla de entre los frijoles puede que nos demos cuenta y la expulsemos antes de ingerirla, pero si no masticamos bien, puede irse con el bolo alimenticio directo al estómago. Por lo tanto es muy probable que en el lapso de nuestras vidas los mexicanos nos hayamos comido una que otra piedra. Y esa piedra de seguro NO nos alimentó.

Así que ahora tendríamos el concepto de lo que alimenta y lo que no alimenta, y entonces vamos a lo que es la nutrición, que es el acto de nutrir. Y nutrir significa: Aumentar la sustancia del cuerpo animal o vegetal por medio del alimento, reparando las partes que se van perdiendo en virtud de las acciones catabólicas. O lo que es lo mismo, el alimento nutre, aumenta la sustancia, y hace que los sistemas funcionen.

Pero en verdad ¿todo lo que comemos nos nutre? Hay quien dice que algunos alimentos no nutren y sólo engordan. Otros dicen que es bueno comer fibra porque, aunque no te alimente, te ayuda a... ir al... viaje que todos hacemos para tirar la basura. Lo cierto es que desde que somos humanos y dejamos los árboles, hemos comido de todo. Hemos recolectado frutos y semillas, hemos cosechado granos y vegetales. Hemos criado animales que nos proporcionan su leche, sus huevos y su carne. Y hemos desarrollado un arte culinario que no sólo nos alimenta sino que nos produce placer.

El problema es cuando comemos por razones diferentes que el simple hecho de alimentarnos, incluido el placer. Para no ser malinterpretado he de decir que disfruto de la comida realizada por un chef de renombre. Lo que pasa es que hay gente que come por la satisfacción de llenar la caja de las alubias con lo que sea. Y eso, dicen, produce endorfinas y serotonina, que son una especie de "drogas de la felicidad" producida por nuestro organismo.

Al parecer, según los que saben de ésto, las endorfinas son péptidos (pequeñas proteínas) derivados de un precursor producido a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula que esta ubicada en la base del cerebro. Esta glándula es estimulada bajo diferentes circunstancias (entre ellas la comida), produciéndose endorfinas en el organismo, las que van a actuar sobre los receptores que causan analgesia, además de producir un efecto sedante similar a los que genera la morfina, un opioide exógeno bastamente conocido por estas mismas propiedades.

Los que saben de nutrición nos dicen que una abundante ingesta de alimentos que sean ricos en proteínas (carne, pescado, huevo, queso) y pocos hidratos de carbono hace que el cerebro segregue más una sustancia catecolamínica, lo que facilitaría un estado nervioso más alterado. En cambio, con alimentos que tengan más hidratos de carbono (cereales, frutas) y pocas proteínas se estimula la secrección de otra sustancia química llamada serotonina, responsable del estado de saciedad y de bienestar. De hecho, mucha gente que siente ansiedad, angustia o tensión, suele calmarse ingiriendo pingües porciones de helado de chocolate.

Y es cierto, el azúcar, la grasa y los aceites que contiene el helado son ricos en carbohidratos, que el cuerpo asimila, pero que los asimilaría mejor si fuesen parte de un conjunto balanceado entre proteínas, carbohidratos, grasas y fibra.

¿Fibra? ¿Que es eso?

Es la parte de las plantas comestibles que resiste la digestión y absorción en el intestino delgado humano y que experimenta una fermentación parcial o total en el intestino grueso. En sentido estricto, la fibra alimentaria no es un nutriente, ya que no participa directamente en procesos metabólicos básicos del organismo. No obstante, la fibra alimentaria desempeña funciones fisiológicas como estimular la peristalsis intestinal.

Por lo tanto, resulta curioso que una buena alimentación debe incluir cosas que no alimentan, pero que ayudan al organismo a digerir lo que sí es alimento. Y la fibra parece ser una de esas cosas.

Ahora bien, nuestro organismo necesita algunos elementos para un buen funcionamiento. Y me refiero a elementos químicos. No es muy divulgado este hecho, pero en realidad nuestro estómago segrega ácido clorhídrico (HCl) como parte del proceso digestivo. Pero el cloro no es un elemento que podamos tomar directamente, es un elemento que en estado natural es gaseoso y bastante irritante. Así que normalmente conseguimos ese elemento a través de la sal común, o sea el cloruro de sodio (NaCl) y de la clorofila de los vegetales que comemos crudos. Aunque el exceso de sodio no es tan bueno pues al parecer produce hipertensión arterial. Para los que padecen hipertensión el cloro puede provenir del cloruro de potasio (KCl).

Y luego está el mismo potasio, que es bastante necesario pues ayuda a regular el equilibrio de los líquidos en el cuerpo, y que cuando sus niveles son bajos en el cuerpo causa calambres. Para recuperar el nivel de potasio se puede comer jitomate rojo, o plátanos.

Y ya para terminar me gustaría mencionar que a veces hasta comer tierra hace bien. Pero no cualquier tierra, sino aquella que tiene minerales que a veces necesita nuestro cuerpo.

Conclusión.

Basado en mi propia experiencia así como en lo que he leído, visto y oído (parafraseando a Agustín Barrios Gómez), una alimentación balanceada es lo mejor. No creo que el ser vegetariano sea mejor que carnívoro, aunque reconozco que uno debiera comer muchos vegetales. Una dieta rica en grasas es buena para los niños (lactantes y pre adolescentes), pero no en exclusiva. Combinar minerales, proteínas, carbohidratos y grasas resulta lo mejor para nuestro cuerpo.

Caer en la tentación de comer sólo por el placer que nos produce puede llevarnos a ingerir alimentos de cierto tipo que en exceso producirá obesidad y otros problemas de salud. Pero comer sin placer tampoco es bueno. así que lo mejor es mantener el placer de comer en segundo término y colocar en primero una buena nutrición, balanceada y diversificada.
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viernes, 3 de abril de 2009

La roca que cayó del cielo. Parte 2

Continúa de la primera parte.

Pero para Peter Jenniskens, un astrónomo en el Instituto SETI en Mountain View, California, el gran espactáculo de luces no era suficiente. Durante semanas después de que el asteroide golpeara la atmósfera, Jenniskens, quien estudia lluvias de meteoritos, esperó a saber si alguien había encontrado los meteoritos caídos. No hubo noticias. "Alguien tenía que hacer algo", dice.

Jenniskens voló a Sudán a principios de diciembre y se reunió con Muawia Shaddad Hamid, un astrónomo en la Universidad de Jartum, que ya habían obtenido imágenes de la estela de humo de la bola de fuego, a partir de los habitantes locales. Juntos, manejaron hacia el norte de Jartum a la ciudad fronteriza de Wadi Halfa, preguntando a los aldeanos si sabían en qué lugar explotó la bola de fuego. Estos testimonios convencieron a Jenniskens que la roca se había desintegrado en la atmósfera alta - muy de acuerdo con los datos obtenidos por satélite EE.UU. - y que sería más factible encontrar cualquier fragmento al suroeste de la estación 6, un pequeño puesto del ferrocarril en el desierto de Nubia.

Búsqueda en el desierto

El 6 de diciembre de 2008, Jenniskens y Shaddad formaron un grupo de 45 estudiantes y el personal de la Universidad de Jartum, para recorrer la zona. Los miembros del equipo se alinearon a a intervalos de 20 metros en una línea de más de un kilómetro de ancho, frente a un mar de arena y grava intercaladas con colinas, afloramientos rocosos y los cauces secos de ríos sinuosos. Flanqueada por dos pares de coches y en la zaga una tripulación de cámaras de la red de noticias Al Jazeera, la línea de investigadores comenzó su lenta marcha, como los dientes de un masivo peine que se arrastra por el desierto.

Hacia el final del día, un automóvil se acercó a Jenniskens con la noticia de que un estudiante podría haber encontrado un meteorito. "Recuerdo haber pensado,
oh no, no otra vez", dice Jenniskens, que ya había recibido varias falsas alarmas. Aún así, saltó en el coche y se dirigió hacia el estudiante, quien le entregó un pequeño fragmento cuadrado, de aproximadamente un centímetro y medio, con una fina capa exterior vidriosa. La superficie se parecía a la corteza que se forma en los meteoritos después de haber sido fundidos y solidificados, y el profundo color negro de la roca sugería que recientemente había caído. Fue el primer meteorito del equipo - y la primera vez que los científicos habían recuperado un meteorito de un asteroide detectado en el espacio (véase Nature 458, 485-488, 2009).

Al día siguiente, el equipo caminó 8 kilómetros y encontró 5 meteoritos, todos muy oscuros y redondos. En el tercer día, una caminata de 18 kilómetros proporcionó meteoritos más grandes de casi 10 centímetros de ancho. Unas semanas más tarde, un equipo de 72 estudiantes encontró 32 más, y la más reciente campaña, que finalizó en marzo, rescató 280 fragmentos con un peso total de varios kilogramos.

Jenniskens envió una muestra a Mike Zolensky, un mineralogista cósmico en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Texas. Al examinar la roca, Zolensky descubrió que contenía grandes trozos de carbón y granos de mineral vidrioso se asemejan cristales de azúcar. En otros laboratorios de pruebas se confirmó que la muestra era un ureilito, un tipo de meteorito que se piensa que procede de los asteroides que se han derretido durante su tiempo en el espacio. Sólo el 0.5% de los objetos que llegan a la Tierra producen fragmentos en esta categoría. Sin embargo, las piezas del 2008 TC3 son extrañas incluso para ureilitos: están plagadas de un inusual gran número de agujeros, dice Zolensky. "Enreda la mente que algo así de poroso pudiese sobrevivir como un objeto sólido", dice.

Los resultados sugieren que el 2008 TC3 se rompió a partir de la superficie de un asteroide más grande, ya que los poros habrían sido aplastados si se encontraban cerca del centro de la roca, dice Zolensky. Él sugiere que estudios posteriores de la química de los meteoritos podrían ayudar a revelar la historia de su asteroide padre. Por otra parte, los nuevos hallazgos podrían proporcionar pistas de cómo se forman los planetas, dice, porque el asteroide se había derretido durante su historia, un proceso por el que los planetas jóvenes pasan.

El 2008 TC3 dio a los astrónomos una rara oportunidad para conectar un punto en el cielo con las rocas en sus manos. "Tenemos una gran cantidad de meteoritos sobre el terreno y un montón de asteroides allí, y la creación de una liga entre ambos no es fácil", dice Don Yeomans, director de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra del Programa JPL de la NASA.

Jenniskens y su equipo llegaron a la conclusión de que el asteroide pertenece a un grupo llamado
asteroides de clase M. Estos asteroides reflejan muy poca luz, y los científicos no estaban seguros de lo que estaban hechos. Con la nueva evidencia "se abre una enorme ventana", dice Glenn MacPherson, un curador de meteoritos en el Instituto Smithsoniano en Washington DC, que no participó en los estudios del 2008 TC3. Aunque no todos los asteroides de clase F pueder ser los mismos, dice, los datos sugieren, al menos que algunos de ellos pueden contener el mismo material, ureilitos, tales como el carbono y el hierro.

Clark Chapman, un científico planetario del Southwest Research Institute en Boulder, Colorado, dice que la conexión entre los asteroides clase F y los ureilitos no le sorprende. Pero, añade, "este es un vínculo probado y no tenemos muchos de ellos".

"Fue como encontrar a un hombre en un traje gris oscuro, 50% más lejos que la Luna"

Richard Kowalski

Los científicos han tratado de averiguar la composición de los asteroides estudiando cómo se reflejan diferentes longitudes de onda la luz y la adaptación de estas características a las muestras de meteoritos en el laboratorio. Pero las conexiones son a menudo menos tenuas cuando la firma del reflejo de es muy distinta. El ejemplo más seguro es un asteroide llamado 4 Vesta, que se ha asociado con un grupo de meteoritos ígneos. Las misiones no han regresado todavía con fragmentos de asteroides a la Tierra, aunque la nave espacial de la NASA que orbitó el asteroide Eros durante un año, aterrizó en él en 2001. La misión Hayabusa de Japón ha intentado recoger una muestra del asteroide Itokawa en 2005, los científicos determinarán si se logró cuando la nave regrese el próximo año.

Saber de qué qué están hechos los asteroides será crucial si necesitamos desviar uno, dice Yeomans. La NASA tiene como objetivo proporcionar décadas de advertencia en caso de cualquier asteroide
asesino está enfilándose a la Tierra, para que una estrategia pueda ser diseñada, para evitar una colisión. Esa estrategia será diferente para los diversos asteroides, que pueden ir desde "los fragmentos de asteroides mayores", a las rocas sólidas, a placas de níquel-hierro, dice Yeomans.

Con el advenimiento de nuevos estudios, los científicos podrían
con más frecuencia enfocar nuevos objetos dirigiéndose hacia la Tierra. Los estudios actuales han encontrado casi el 90% de los objetos cercanos a la Tierra con un diámetro de 1 kilómetro o más grandes, dice Yeomans, pero las rocas más pequeñas pueden pasar fácilmente inadvertidas. Al descubrir el 2008 TC3 fue como encontrar "un hombre en un traje gris oscuro 50% más lejos que la Luna", dice Kowalski, que es parte del Registro Celeste Catalina, un esfuerzo que descubre el 70% de todos los objetos cercanos a la Tierra encontrados cada año. La tasa de detección se incrementará con la próxima generación de estudios, tal vez hasta algunos objetos cercanos a la Tierra por año, dice Alan Harris, un astrónomo planetario en el Space Science Institute, que tiene su sede en La Canada, California. Las observaciones del Telescopio Panorámico de Estudio y Sistema de Respuesta Rápida (Pan-STARRS) en Hawai comenzaron oficialmente con su sistema prototipo este año, y el Gran Telescopio Sinóptico de Recuento en Chile está programado para comenzar a funcionar plenamente en 2016.

En el ínterin, Kowalski y sus colegas aún están en el trabajo. La noche después de observar el asteroide 2008 TC
3, Kowalski migró hacia el Monte Lemmon, calentó su cena y se instaló en el telescopio de la sala de control. Mientras su descubrimiento migraba hacia el desierto en el otro lado del mundo, Kowalski estaba estudiando la otra parte del cielo, en espera del próximo punto blanco.

Imagen:
Peter Jenniskens llevó a la búsqueda de fragmentos del meteorito en el desierto de Sudán. P. JENNISKENS
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miércoles, 1 de abril de 2009

La roca que cayó del cielo. Parte 1

Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.

Jorge Luis Borges

Desde Nature
Por Roberta Kwok
Traducción y notas: KC



Cuando un asteroide fue descubierto en dirección a nuestro planeta el pasado mes de octubre, los investigadores se apresuraron a documentar el impacto cósmico de principio a fin, por primera vez.

Alrededor de la medianoche del 6 de octubre de 2008, un punto blanco cruzó a través de la pantalla de la computadora de Richard Kowalski en un observatorio en la cima del Monte Lemmon en Arizona. Kowalski había visto cientos de esos puntos durante tres años y medio explorando imágenes de asteroides, obtenidas desde el telescopio, que podrían golpear o acercarse a la Tierra. Él siguió el objeto a través de la noche y envió las coordenadas, como de costumbre, al Centro de Planetas Menores de Cambridge, Massachusetts, que realiza un seguimiento de asteroides y otros cuerpos pequeños. Cuando el cielo comenzó a aclarar, apagó el telescopio, fue al dormitorio al pié de la montaña y se quedó dormido.

Lo único que había desconcertado a Kowalski sobre el pequeño punto de la medianoche fue la respuesta del Centro de Planetas Menores a su informe. La página web había publicado el descubrimiento de inmediato, pero cuando trató de añadir más datos, el sistema se mantuvo en silencio.

Tim Spahr, el director del Centro de Planetas Menores, encontró el porqué a la mañana siguiente. El software del centro calcula automáticamente las órbitas, pero este asteroide estaba inusualmente cercano a la Tierra. "La computadora se dirigió a mí en busca de ayuda", dice Spahr. Hizo algunos cálculos rápidos sobre los datos de Kowalski para averiguar la ruta del asteroide, que es ahora llamado 2008 TC3. "Tan pronto como lo miré e hice una órbita a mano, fue evidente que iba a golpear la Tierra", dice.

El brillo de 2008 TC3 sugirió que tenía sólo unos pocos metros de ancho y, suponiendo que se trataba de un asteroide rocoso común, probablemente se divididiría en fragmentos poco después de entrar en la atmósfera. Pero tan seguro como podría parecer, Spahr tenía procedimientos a seguir. Llamó a Lindley Johnson, jefe del programa de la NASA sobre Observación de Objetos Cercanos a la Tierra, en Washington, DC, a su BlackBerry - un número que debe utilizarse sólo en situaciones de emergencia.

"Oye Lindley, es Tim", dijo Spahr. "¿Por qué te llamaría?"

Johnson respondió: "¿Vamos a tener impacto?"

Spahr también llamó al astrónomo Steve Chesley del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, en el momento en que llevaba a sus hijos a la escuela. Chesley se apresuró en su oficina, corriendo un programa para calcular la órbita del asteroide y "fue sorprendido al ver el 100% de probabilidad de impacto", dice. "Yo nunca había visto esto antes en mi vida." Chesley calculó que el asteroide golpearía la atmósfera de la Tierra menos de 13 horas más tarde, a las 2:46 UT del día siguiente, el lugar del impacto sería el norte de Sudán, donde la hora local sería 5:46 am. Él envió sus resultados a la sede de la NASA y el Centro de Planetas Menores, que distribuye un boletín electrónico a una red mundial de astrónomos. Un grupo llamado NEODyS en Pisa, Italia, también confirmó que sería un impacto casi seguro.

A pesar de que varios objetos pequeños, tales como 2008 TC3 golpean la Tierra cada año, los investigadores nunca habían descubierto uno antes de su impacto. El descubrimiento de Kowalski, por lo tanto, proporcionó una oportunidad única para estudiar un asteroide y su desaparición en tiempo real, si los astrónomos podían movilizar recursos en todo el mundo con la suficiente rapidez.

Pronto, mensajes electrónicos (ver nota) y llamadas telefónicas volaban por todo el mundo mientras los científicos corrían a coordinar las observaciones del asteroide. "¡IMPACTO ESTA NOCHE!" escribió el físico Marcos Boslough de los Laboratorios Nacionales Sandia en Albuquerque, Nuevo México, a sus colegas, incluido un ingeniero de Sandia, responsable del seguimiento de los datos de satélites del gobierno de los EE.UU.

Cuenta regresiva para el impacto

Peter Brown, un astrónomo en la Universidad de Western Ontario en Canadá, quien escuchó las noticias del JPL, corrió hacia su observatorio local, dispararó el telescopio y comenzó el seguimiento del asteroide, que parecía "una mancha muy pequeña, débil, y de rápida evolución", dijo. Alan Fitzsimmons de la Queen's University de Belfast en Irlanda del Norte llamó a dos de sus colegas, que acababan de llegar al Telescopio William Herschel, en La Palma, en las Islas Canarias, y no estaban programados para el uso del telescopio hasta el día siguiente.

Escuchen muchachos, esto está ocurriendo, esto va a pasar esta noche.
Alan Fitzsimmons

"Escuchen muchachos, esto está ocurriendo, esto va a pasar esta noche", dijo a los investigadores, quienes se dispusieron a tomar prestada una hora de tiempo de observación de otro astrónomo.

Las observaciones de todo el día, se vertieron en el Centro de Planetas Menores, que publicó nuevos datos y cálculos de la órbita varias veces por hora. La NASA comunicó a otros organismos gubernamentales, incluidos los departamentos de estado y de defensa, y emitió un comunicado de prensa por la tarde diciendo que la colisión podría implicar "un despliegue potencialmente brillante de luces naturales". Alrededor de una hora antes del impacto, el asteroide se coló en la sombra de la Tierra y fuera de la vista de los telescopios ópticos. Para entonces, los astrónomos de 26 observatorios en todo el mundo ya habían capturado y enviado alrededor de 570 observaciones, lo que permitió al JPL perfeccionar su predicción de la hora de colisión a las 2:45:28 UT, con una incertidumbre de más o menos 15 segundos.

NASA / UNIV. ARIZONA; LUNA LLENA FOTOGRAFÍA; A. Fitzsimmons, REINA DE LA UNIV. BELFAST, R. DE Poorter, EUMETSAT y CHMI (Z. CHARVAT); CORTESÍA DE MÍ Abdelatif MAHIR / M. H. Shaddad / p. JENNISKENS; p. JENNISKENS

Mientras avanzaba la cuenta regresiva, Jacob Kuiper agitó el ambiente. Kuiper, un meteorólogo de aviación en el turno de noche en el Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos en De Bilt, había visto un e-mail acerca del asteroide. Y él estaba preocupado de que nadie veiera la explosión debido a la baja densidad de población del desierto de Nubia.

Con menos de 45 minutos, Kuiper se dio cuenta que podía notificar a Air France-KLM - la compañía aérea a la que habitualmente emitía información sobre el clima - que probablemente tenía aviones volando sobre África. Unos diez minutos más tarde, el piloto Ron de Poorter recibió un mensaje impreso en la cabina del vuelo KLM 592, que volaba desde el norte de Johannesburgo a Amsterdam. El mensaje daba la latitud y la longitud de la predicción del impacto del asteroide. De Poorter calculó que estaría a una distancia de 1,400 kilómetros de la colisión. No obstante, a la hora desplegada, él y su copiloto atenuaron las luces de instrumentos y se asomaron al noreste.

Muy por encima del avión, el asteroide 2008 TC3 golpeó la parte superior de la atmósfera a unos 12,400 metros por segundo. La colisión calientó y vaporizó el exterior de la roca, rasgando el material de su superficie. El impacto de la roca con los átomos de las moléculas de aire creó un resplandor brillante que a continuación iluminó el desierto. Menos de 20 segundos después, el 2008 TC3 entró en la atmósfera, sugieren los cálculos, y la presión sobre la roca provocó una serie de explosiones que lo destrozó, dejando un rastro de polvo caliente.

Nunca tuvimos tal afirmación concreta de que toda la maquinaria funciona.
Steve Chesley


Desde la cabina de su avión, de Poorter vio chispazos de luz de color rojo amarillento más allá del horizonte, como disparos lejanos. El destello despertó al gerente de una estación ferroviaria de avanzada en el Sudán. En un pueblo cerca de la frontera con Egipto, las personas que regresaban de las oraciones de la mañana vieron una bola de fuego que iluminó y se quemó, de acuerdo a los relatos recogidos más tarde por los investigadores.

Los ojos electrónicos lo vieron también. Los satélites del Gobierno de EE.UU. descubrieron la roca cuando volaba a 65 kilómetros por encima del suelo. Momentos después, fue captada por un satélite meteorológico europeo, que capturó dos nubes de polvo y la luz de la bola de fuego. Una serie de microbarómetros en Kenia utilizados normalmente para vigilar las explosiones nucleares, detectadron las ondas de sonido de baja frecuencia de la explosión, que más tarde Brown calculó que sería equivalente a aproximadamente entre 1 y 2 toneladas de TNT, aproximadamente una décima parte del tamaño de la bomba atómica cayó sobre Hiroshima.

El seguimiento de la trayectoria de la bola de fuego por los satélites de EE.UU. mostró que el JPL predijo con exactitud la ubicación del objeto dentro de unos kilómetros y unos pocos segundos. "Nunca tuvimos tal afirmación concreta de que toda la maquinaria funciona", dijo Chesley.



Nota
En el grupo de Yahoo Cometas_obs de España (con colaboraciones de astrónomos de otros países) también se dió la noticia mediante un mensaje del 6 de octubre de 2008. Se puede ver el texto en el soporte documental. A este mensaje siguieron una buena cantidad de datos proporcionando las observaciones, coordenadas y estimaciones de órbita del objeto.

Continúa acá.


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Estadísticas al 31 de marzo de 2009


Como cada primer día del mes, siguiendo la tradición, en Ahuramazdah se publican las estadísticas del blog. Tenemos 67,427 páginas vistas al 31 de marzo de 2009.


Este mes bajó un poco la audiencia y no sobrepasamos las 3 mil visitas, sin embargo se tiene como meta que haya un promedio mayor de 100 visitas diarias, meta que se cumple hasta hoy con 101.93 visitas por día en lo que va de 2009.


En Ahuramazdah no esperamos que se crea en los textos o imágenes presentados. Es por ello que casi siempre se colocan ligas que llevan al material original (excepto quizás en los casos de opiniones personales y conclusiones del material revisado) para que el lector pueda corroborar por sí mismo las afirmaciones aquí presentadas y se forme una opinión propia de estos temas.

Saludos desde el espacio entre el cero y el uno.

Recientes ciudadanos de Higadolandia