lunes, 21 de marzo de 2011

Hechos y mitos sobre el equinoccio

La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido.


Antonio Machado


Desde National Geographic News
Por John Roach
Traducción y comentario final: KC



En el hemisferio norte, la primavera comienzó oficialmente a las 6:21 pm tiempo del centro, del Domingo, 20 de marzo 2011, con el equinoccio vernal, o equinoccio de primavera. Pero no debemos dejarnos engañar por el viejo mito de que en el equinoccio vernal, la duración del día es exactamente igual a la de la noche.


El día en que hay igualdad de duración entre día y noche siempre cae antes del equinoccio de primavera y después del de otoño, según Geoff Chester, un especialista en asuntos públicos del Observatorio Naval de EE.UU. en Washington, DC


"El momento exacto en que ocurre depende de donde nos encontremos en la superficie de la Tierra", dijo. La definición oficial del equinoccio es el momento en que el centro del sol pasa sobre el ecuador, el día será ligeramente más largo que la noche en todas partes en la Tierra. La diferencia es una cuestión de geometría, de la atmósfera, y del idioma.


Atmósfera, Geometría, y Lenguaje del Equinoccio Vernal


Si el sol no fuese más que un diminuto punto de luz y la Tierra no tuviera atmósfera, el día y la noche durarían exactamente 12 horas en un día de equinoccio de primavera. Pero para empezar, como se ve desde la Tierra, el Sol es casi tan grande como la punta del dedo con el brazo extendido, o medio grado de ancho.


La salida del sol se define como el momento en que el borde superior del sol parece asomarse en el horizonte. La puesta del sol es cuando el último pedazo del sol parece caer por debajo del horizonte. El equinoccio de primavera, sin embargo, se produce cuando el centro del Sol cruza el Ecuador.


Además, la atmósfera de la Tierra desvía la luz del sol cuando está cerca del horizonte, por lo que el astro de oro parece un poco más alto en el cielo de lo que realmente está. Como resultado, el sol parece estar por encima del horizonte, unos minutos antes de lo que realmente está.


Por lo tanto, en el equinoccio de primavera, el tiempo con luz es en realidad mayor que el tiempo entre el momento en que el sol cruza el horizonte al amanecer y cuando el sol cruza el horizonte al ponerse el sol. "Estos factores se combinan para hacer que el día del equinoccio, no sea el día en que tenemos 12 horas de luz y oscuridad", dijo Chester.


El equinoccio vernal sin embargo es especial


Las duraciones del día y la noche pueden no ser iguales en el equinoccio de primavera, pero eso no significa que el primer día de primavera sea menos especial. Los equinoccios de otoño y primavera, para empezar, son las únicas dos veces durante el año en que el sol sale por este y se pone hacia el oeste, de acuerdo con Alan MacRobert, editor senior de la revista Sky & Telescope.


Los equinoccios son los únicos días del año, cuando una persona de pie en el Ecuador puede ver que el sol pasa directamente sobre su cabeza. En el día de equinoccio de primavera del hemisferio norte, una persona en el Polo Norte podría ver el sol casi rozando el horizonte, y a partir de ese día tener seis meses de luz día sin interrupciones. Una persona en el Polo Sur, también vería el sol en la orilla del horizonte, pero sería una señal del comienzo de seis meses de oscuridad.


El Papa cambiando el Equinoccio Vernal


Otra rareza de equinoccio: Una regla del calendario mantiene la primavera casi siempre llegando el 20 de marzo o el 21, pero a veces el 19, dijo MacRobert. En 1582 el Papa Gregorio XIII estableció el calendario gregoriano, que la mayor parte del mundo ahora observa, para dar cuenta de un inconveniente equinoccial.


De no haber establecido el nuevo calendario, cada 128 años el equinoccio llegaría con anticipación de un día calendario completo, y eventualmente colocando la Pascua en medio del frío invierno.


"Todo comienza con el hecho de que no hay un número exacto de días en un año", dijo MacRobert. Antes de la intervención del Papa, los romanos y gran parte del mundo europeo se regían por el calendario juliano. Instituido por Julio César, el viejo calendario contabilizaba exactamente 365.25 días por año, como promedio durante un ciclo de cuatro años. Cada cuatro años se añadía un día bisiesto ayudando a mantener las cosas en el camino.


Resulta, sin embargo, que hay 365.24219 días en el año astronómico "tropical", definido como el tiempo que toma el sol, visto desde la Tierra, para hacer un circuito completo en el cielo.


Usando el calendario juliano, los equinoccios de primavera y otoño y las estaciones llegaban 11 minutos más temprano cada año. En 1500 el equinoccio de primavera había retrocedido al 11 de marzo.


Para solucionar el problema, el Papa decretó que casi todos los años de siglo (por ejemplo, 1700, 1800 y 1900) no serían años bisiestos. Pero años de siglo divisibles entre 400, al igual que 2000, serían años bisiestos.


En el marco del calendario gregoriano, el año tiene 365.2425 días. "Eso se acerca lo suficiente a la fracción verdadera para que las estaciones no se alejen", dijo MacRobert. Con una duración promedio de 365.2425 días, los años gregorianos son sólo 27 segundos más largos que la duración del año trópico, un error que permitirá la ganancia de un día durante un período de alrededor de 3,200 años.


Hoy en día, de acuerdo con el Observatorio Naval de los EE.UU, los equinoccios migran a través de un período que ocurre cerca de seis horas año civil tras año civil, debido al ciclo del año bisiesto. El sistema se reajusta cada año bisiesto, deslizando un poco hacia atrás hasta que un año de siglo no bisiesto da un codazo a los equinoccios en el tiempo una vez más.



Comentario


Otro mito que la gente gusta de creer es que en el día del equinoccio, en ciertos sitios arqueológicos como Teothuacan, Chichén Itzá, Dzibichaltún, Tajín, Monte Albán, Xochicalco, y otros centro ceremoniales, habrá una especie de "recarga de energía". Alguien decía lo siguiente:


Según el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) no esta comprobado que se cargue energía, al parecer se trata de charlatenerías. Preguntaría a los acedos expertos cientificos de nuestro mundo occidental, entonces ¿porque va tanta gente?. Ellos no se han dado cuenta porque su ciencia los tiene miopes, nececitan su laboratorio, que se trata de una fiesta ancestral de nuestro pueblo...


Una cosa es ir a echar fiesta y otra cosa muy diferente es esperar que una especie de "energía" invisible para los científicos nos llene los acumuladores espirituales. No se trata de criticar a quienes van a estas ruinas en estas fechas, sino de criticar a quienes ven en ello una "realidad alternativa" que se presenta como mágica, y que de alguna forma nos beneficia.


A esos que se montan en el concepto de "energía" para diseminar creencias sin fundamento les digo: Mi consejo es que usen otros términos. Por ejemplo a eso que sienten que les invade en el equinoccio llámenle shihfdula o cualquier otro nombre que no sea un término con un significado tan preciso como el de energía. Montarse en la ciencia para hablar de algo inaccesible para la ciencia hace un trabajo muy flaco para la causa. Es como montarse en la internet para despotricar contra la ciencia o contra el materialismo.


Imagen de la entrada: Juan Carlos Casado, TWAN

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