lunes, 25 de mayo de 2009

Las locuras del emperador... David

Ciencia sin seso, locura doble.

Baltasar Gracián


Hay un señor que se llama David Wilcock, que al parecer se la pasa prediciendo, tanto en entrevistas como en su sitio de internet, que pronto vendrá una especie de ascensión y el “cambio” energético - un cambio que viene, según los seguidores del movimiento de la "nueva era" (como el propio Wilcock y otros, como Gregg Braden), que involucrará, según sus más caros deseos, no sólo a los individuos, sino a nuestro planeta, nuestro Sistema Solar, y de la propia Galaxia.

Lo curioso es que Wilcock se anuncia como una especie de inspector detallado de los pedazos de información que surge en todos lados, para luego "reunirlos" en forma coherente y presentarlos a la gente de forma que la "pueda digerir". En uno de sus libros dice de sí mismo:

...soy uno que le gusta reunir esta información de la lluvia "confeti" en grandes bolsas y, a continuación, examinar cuidadosamente cada pedacito durante años y años de tiempo, memorizando y documentando todas las referencias específicas, ver cómo se encajan en un hermoso mosaico sabiendo que finalmente la información se asimilará en nuevos, coherentes, y digeribles pensamientos.

Y yo digo: Gracias David, pero no necesitamos que mastiques nuestra propia comida (intelectualmente hablando). Aunque tu producto sea hermoso y digerible. Y es que en cada "masticada" a la información, le imprimes un sesgo evidente que te hace perder objetividad.

Por ejemplo, en uno de sus textos, Wicock indica que "En los últimos 30 años, los casquetes polares de la Tierra se han diluido tanto como un 40 por ciento. Bastante inexplicable, ya que justo desde 1997 la estructura de la Tierra ha pasado de ser un poco más en forma de huevo, o alargada en los polos, más en forma de calabaza, o achatada en los polos. Nadie en la NASA se ha molestado en tratar de explicar esto todavía". De hecho hasta proporciona la liga para referir esta situación (http://www.gsfc.nasa.gov/topstory/20020801gravityfield.html).

Resulta curioso cómo Wilcock mezcla sus propias dudas. Es como si de pronto se me ocurre que existe una relación entre los exoplanetas recién descubiertos y la muerte de escarabajos estacionales en la puerta de mi casa, y luego, mastico los dos eventos reales y salgo con una patinada diciendo que "nadie en la nasa está tratando de explicar esta relación". Así es, nadie en la NASA investiga la relación que existe entre el número de exoplanetas descubiertos en un año y el número de escarabajos que se mueren en la puerta de mi casa, como tampoco la relación entre la disminución reciente de los glaciares y el pequeño cambio en la forma de la tierra, porque NO hay tal relación. Lo que el artículo referido explica es la relación entre reducción de glaciares desde la última glaciación y las variaciones gravitacionales geográficas e introduce otras posibles causas para el efecto observado.

Lo anterior muestra un aspecto de la forma de Wilcock para masticar información. Otra muestra se encuentra en un texto que se llama algo así como "El espíritu de MA'AT". Aquí Wilcock patina de fea forma al afirmar que la primera manifestación de dios son las galaxias.

¿Cómo es que este señor llega a la conclusión de que dios tiene como manifestación a las "galaxias"? Hasta donde sé, ninguna religión habla de galaxias. Ahora bien, si este señor y sus compañeros dicen que se les ha sido "canalizado" este conocimiento (o entendimiento), pues ahí surgen más dudas. Si así es ¿por que no se les ha canalizado algún tipo de conocimiento comprobable que aún no tiene la humanidad? Por ejemplo, cómo comprobar en la práctica la teoría de cuerdas. Eso es lo que se critica, que se mezcla un concepto puramente basado en la fe (dios) con un concepto que proviene de la astronomía y de la observación.

Después menciona este galimatías: "Tanto la Ley de Bode y las nuevas teorías de la Resonancia Stoneking demuestran que los planetas están espaciados proporcionalmente en relación con los demás por una natural diatónica musical".

Nuestro alocado emperador David cita leyes, como la de Bode, que en la actualidad ya no son consideradas como leyes físicas sino simplemente como intentos curiosos que empataban con algunos aspectos observados. ¿Sabías, estimado lector, que la mal llamada ley de Bode debió llamarse realmente la ley de Titus? ¿Y acaso sabías que esa ley data de 1776? Desde ese entonces hacia acá, ha llovido bastante, y las cosas han cambiado para arrojar datos exactos que le restan validez a esta regla que, a la luz de nueva evidencia, ya no se le considera ni ley ni nada serio. Cito algunos párrafos que pueden dar cuenta de que esto NO es como el farsante Wilcock pretende:

Pero la verdadera pregunta crucial es: ¿cuál es la base teórica que sustenta a la Ley de Bode?

La respuesta puede expresarse en una sola palabra: ninguna. La Ley de Bode es completamente empírica: un astrónomo —con las distancias de los planetas al Sol escritas en una tabla frente a sí— se puso a jugar con series numéricas y vio que una serie en particular se adaptaba a la estructura del sistema.

La Ley de Bode no es sorprendente, teniendo en cuenta las teorías sobre la formación del Sistema Solar, en el sentido de que denota una burda serie geométrica de algún tipo. Su forma final, sin embargo, tan perfecta en apariencia, no es más que una increíble coincidencia.

Pero...

Da la casualidad de que el astrónomo que la descubrió no fue Johann Bode. Se trató de un descubrimiento del alemán Johann Daniel Titius, que la encontró —como hemos dicho, jugando con los números— en 1766. Hombre confiado, se la comentó a Bode, quien en 1772, siguiendo su costumbre habitual, la publicó como suya, sin siquiera mencionar el nombre del descubridor original. Es por esto que, aunque algunos han dado en rebautizarla "Ley de Titius-Bode", es más correcta la denominación de "Ley de Titius". A secas.


Otras referencias:

Por si fuese poco, la cita de una tal "resonancia stoneking" no resulta en nada absolutamente cuando se le busca en google. Ni como teoría ni como nada, excepto la truculenta cita de Wilcock (http://www.google.com.mx/search?q=%22resonancia+stoneking%22&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a). Y por supuesto nada tiene que ver con las escalas diatónicas musicales.

Mi apreciación es que Wilcock se llena la boca (o los dedos) citando datos científicos desactualizados y carentes de validez, esperando que ningún escéptico le descubra. ¡Eso sí que es tener la cara dura o padecer de locura!

¿Cómo considerar con seriedad sus palabras si a las primeras se suelta hablando de cosas que no tienen fundamento? No puedo decir que lo que dice es mentira, pero lo que SÍ puedo decir es que lo que dice carece de fundamentos sólidos.

Pero claro, si todo este galimatías se fundamenta en su fe de que diosito se lo dijo, pues es que así ha de ser: diosito debe preferir a quienes tienen la manía de intentar engañar a ilusos, masticando pedazos de confeti informativo, para hablarles al oído y recitarles esta serie de datos inverosímiles y desactualizados.


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