jueves, 6 de mayo de 2010

El abuso del mito del Argonauta


El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado.


Alexis Carrel


Desde eSkeptic
por Jason Colavito
Traducción: KC



Más de tres décadas después de su publicación, El Misterio de Sirio, de Robert Temple, sigue siendo una obra de referencia importante para la Nueva Era y los movimientos de arqueología alternativa. Los escritores contemporáneos afirman a menudo que, incluso si uno no está de acuerdo con las teorías sobre extraterrestres de Temple, su trabajo académico en mitología e historia antiguas es encomiable. Pero una revisión del uso del mito de Jasón y los Argonautas por Temple en El misterio de Sirio demuestra que Temple utiliza una pobre base académica y realiza sólo una investigación superficial. Este análisis concluye que tres décadas de afirmaciones sobre la superioridad académica de Temple y la integridad académica de El Misterio de Sirio son infundadas.


Al acercarnos al trigésimo quinto aniversario de  El Misterio de Sirio de Robert Temple (1976, revisada en 1998), ha sido bastante bien establecido que la tesis de Temple sobre visitas de extraterrestres tiene poca base real. Temple había afirmado que una tribu africana llamada Los Dogon tenían un conocimiento sofisticado sobre la compañera invisible de la estrella Sirio, conocida por los astrónomos modernos como Sirio B, y que este conocimiento fue derivado de los extraterrestres anfibios que descendieron a la tierra en la antigua Sumeria miles de años atrás y quienes fueron adorados como dioses. Su posesión de un conocimiento esotérico sobre el espacio profundo, desconocido en Occidente hasta el siglo XIX, se toma como prueba de contacto extraterrestre.


Aunque los antropólogos no lograron encontrar una verdadera tradición de Sirio B entre los Dogon fuera de lo que habían recogido de contacto reciente con europeos 1, y los escépticos refutaron las conclusiones extraterrestres de Temple, El Misterio de Sirio sigue sirviendo como una obra de referencia estándar en la Nueva Era y otros movimientos de arqueología alternativa. Sólo en los últimos años, obras como Ascension Magick de Christopher Penczak (Llewellyn, 2007), 35 minutos a Marte de R.M. Decker (Galde Press, 2004), y La Tierra de Osiris, de Stephen S. Mehler (Adventures Unlimited, 2002), utilizan el libro de Temple en un grado mayor o menor para apoyar sus afirmaciones alternativas y de la Nueva Era. Internet también es un hervidero de teorías derivadas del Sirio  de Temple. Y, por supuesto, Temple sigue publicando libros de arqueología alternativa, incluido el más reciente El misterio de Esfinge (con Olivia Temple, Inner Traditions, 2009). Por lo tanto, el estudio renovado de El Misterio de Sirio no es letra muerta, sino una búsqueda basada sobre una activa e importante piedra angular para el movimiento alternativo.


No es la intención revisar el caso en contra de las actividades espaciales de los hombres-pez y sus acuosas revelaciones. Esa labor se ha hecho ya en forma exhaustiva, y para las mentes más escépticas, de manera concluyente 2. En su lugar, sería mejor explorar el uso indebido de Robert Temple de la mitología griega, concretamente el mito de Jasón y los argonautas, para refutar las afirmaciones que se repiten con frecuencia de que, incluso si se duda de la mayoría de sus escandalosas conclusiones, Temple es un "erudito, cuidadoso y científicamente honesto" 3. Temple es con frecuencia descrito como un "reconocido" académico 4 o incluso como un "erudito por excelencia en matemáticas, astronomía y mitología" 5 por los defensores de las pretensiones alternativas, y Temple mismo cita su pertenencia a la Real Sociedad Astronómica 6 y a varias organizaciones clasicistas para reforzar las pretensiones de Sirius con su formación académica. Un examen del caso de Temple vs. Jasón demostrará que las afirmaciones sobre las bases académicas del Sirio de Temple son aún menos sólidas que en el caso de los supuestos extraterrestres.


En Sirio, Temple hace una serie de afirmaciones acerca de la mitología griega en general y de la historia de Jasón, en particular, que él ve como un mito regente que une todos los hilos de su misterio de Sirio. Temple utiliza el viaje mítico de Jasón como un punto de partida para sus incursiones en la mitología oriental griega, egipcia, y del cercano oriente, y existe la fuerte impresión de que él considera la búsqueda del vellocino de oro por Jasón como un paralelo a su propia búsqueda de los secretos extraterrestres de las ranas voladoras del espacio. Para él, la historia de Jasón es el mito griego más estrechamente relacionado con una tradición esotérica del conocimiento extraterrestre derivado de la verdadera naturaleza del sistema binario de estrellas Sirio - e incluso él contempla a los Argonautas como los antepasados biológicos de los Dogon. Para entender el andamiaje sobre el que Temple construye sus presunciones mitológicas, repasemos brevemente la historia de Jasón, tal como ha llegado hasta nosotros.


Jasón era el hijo de Esón, rey depuesto de Yolco y heredero legítimo al trono en manos de su usurpador tío Pelias. Pelias prometió restaurar el reino a Jasón, a condición de que Jasón trajera de nuevo a Yolco el vellocino de oro desde el reino de Cólquida, una búsqueda que Pelias apuesta terminará con la muerte de Jasón. Jasón por su lado, reúne cincuenta compañeros (en un principio sin nombres, pero más tarde asociados con los más grandes héroes griegos) en la nave Argos y zarpa hacia la Cólquida, experimentando muchas aventuras. En la Cólquida, Jasón fracasa al persuadir a su rey que le diese el vellón, y en su lugar se lo roba al dragón que lo custodia con la ayuda de la hija del rey, la hechicera Medea, a condición de que Jasón se case con ella. Jasón tiene muchas más aventuras en el camino de regreso a Yolco, donde presenta el vellón y depone su tío. A continuación, revela el amor de Medea, pierde el favor de los dioses, y muere cuando un pedazo del Argos, anclado en un dique seco, cae sobre su cabeza.


La historia de Jasón se cita elípticamente en Homero (por lo general fechado hacia el siglo octavo a.C.), brevemente en la Teogonía de Hesíodo (700 a.C.), y está más desarrollada en la Cuarta Oda Pítica de Píndaro  (462 a.C.) y en Argonáuticas de Apolonio de Rodas (245 a. C.). Jasón también aparece en tempranas obras de arte griegas y etruscas, pero curiosamente, algunas de estas imágenes muestran una versión diferente de la leyenda, no registradas en los poemas que aun sobreviven, en la que Jasón aparentemente desciende dentro del estómago del dragón y resurge ayudado por la diosa Atenea, en lugar de Medea 7. Una conjetura con buenas bases académicas es que las primeras leyendas de Jasón datan de la época micénica (1500 a. C.) y que inicialmente contenían un viaje al fin del mundo (y no específicamente a Cólquida) para recuperar el vellocino a través de un descenso en el estómago del dragón guardián y un triunfo sobre la muerte. Es posible que Jasón fuese desmembrado y resucitado a través de los ministerios de Atenea o sus propias fuerzas sobrenaturales de sanación 8. Medea puede ser una adición posterior al cuento de la búsqueda original, aunque debe haber aparecido antes de 700 a. C., como lo es en Hesíodo. Tal historia no se considera en Sirius, no obstante de que ha habido al menos dos siglos de debate académico al respecto.


Para Temple, el mito de Jasón es mucho más que una aventura. Sus opiniones sobre Jasón son algo difíciles de seguir, ya que están diseminadas a través de Sirius, pero la versión abreviada va así:


Jasón y los cincuenta Argonautas representan a Sirio A (la estrella principal que vemos en el cielo) y el período de cincuenta años que tarda Sirio B (la estrella compañera oculta) para viajar alrededor de Sirio A. El Argos, su barco, es el sistema adoptado en su conjunto, con sus cincuenta remos que representan a cada año de la órbita de Sirio B 9. En esto, los Argonautas son, por lo tanto, el equivalente de los Annunaki, los cincuenta dioses anónimos de los Sumerios (recordemos que los argonautas originalmente no tenían nombre), quienes por lo tanto son también símbolos la órbita de cincuenta años de de Sirio B 10. Jasón, cuyo nombre cree Temple que significa "apaciguador", es un cobarde irresponsable 11 que usurpó una posición en un mito de ciclos que originalmente se centraba en el épico viaje de Heracles (Hércules) 12, quien a su vez es un reajuste posterior de una figura mitológica todavía anterior, Briareo, uno de los monstruos de cien manos y cincuenta cabezas, que asaltó el Olimpo y fueron encarcelado en el Tártaro. Por lo tanto, concluye Temple, Briareo fue el capitán original del Argos 13. En forma confusa, y tal vez en contradicción parcial, Jasón también se identifica como una versión del héroe Sumerio Gilgamesh, principalmente sobre la base de que ambos tuvieron cincuenta compañeros y muchas aventuras 14.


Desde este marco, Temple después se ramifica en excursiones cada vez más extravagantes que están fuera del alcance de este artículo.


Dado que los defensores de Temple citan con frecuencia a su vasto historial académico y su profundo conocimiento de la mitología y la historia antigua, es justo preguntarse qué tan académico es el marco mitológico de Temple. Podemos empezar por prescindir de un punto con bastante facilidad. El "irresponsable" Jasón fue creación de Apolonio de Rodas, quien escribía en el período helenístico, quinientos o seiscientos años después de la época homérica de la poesía épica, y un milenio después de que el cuento de Jasón pudo haberse originado en la Grecia micénica. Apolonio a propósito reposiciona al héroe como un ser humano vulnerable pero valiente, en consonancia con los gustos y valores de la época 15. Dado que este es un desarrollo tardío, puede no tener nada que ver con el mito original o con sus antecedentes supuestamente extraterrestres. Del mismo modo, no se puede encontrar ningún apoyo para la opinión de Temple acerca de que significado del nombre de Jasón sea "apaciguador", mientras que casi todas las fuentes académicas derivan su nombre de la palabra griega "curar" 16. Temple no proporciona ninguna cita más allá de su propia afirmación, y yo soy incapaz de determinar el razonamiento de su presunción.


Con seguridad se puede prescindir de estos puntos de menor importancia, y podemos pasar a la parte medular del argumento de Temple sobre Jasón. Vamos a empezar por preguntarnos en qué se basa Temple para la identificación de Jasón como Hércules y Hércules como Briareo y / o Gilgamesh. Aquí, por fortuna, Temple ha hecho fácil nuestro trabajo. En todos estos casos, la fuente de sus identificaciones (y, de hecho, parece ser la totalidad de sus conocimientos sobre mitología griega) es Los Mitos Griegos de Robert Graves (1955), a quien cita expresamente. Graves identifica a Jasón y Hércules de esta manera: "Jasón y Heracles, de hecho, son la misma caracterización, en la medida en que el mito del matrimonio-tarea concierne... Jasón era, por supuesto, un título de Hércules" 17. Aquí Graves sostiene que las dos historias reflejan las tareas asociadas con la realeza sagrada, y que Heracles en un momento llevaba el título de un Jasón (es decir, "curandero", un significado anteriormente rechazado por Temple). Esto no es exactamente lo mismo que decir que Heracles fue capitán del Argos, y Temple parece ir más allá de Graves en este punto.


Del mismo modo es muy delgado el terreno que une a Heracles con Briareus. Graves sostiene que las Columnas de Hércules, una vez se asociaron con Briareus y posteriormente asignadas a Heracles después de que el mito de Briareo "desapareció de la memoria", aunque él dice (sin prueba o explicación) de que el primer Heracles fue nombrado Briareus 18. Los problemas de Temple se ven agravados cuando se descubre que Graves identifica a Heracles directamente con Gilgamesh 19 sin la necesidad de Briareo ni la referencia a los Argonautas. Peor aún, Graves identifica específicamente a Aquiles como otra "variante" de Gilgamesh, y cita el mito mayor del descenso de Jasón al estómago del dragón (uno que Temple ignora) con relación a la historia de la Biblia sobre Jonás y la ballena. ¡Jonás se cita como sinónimo de Marduk, el dios babilonio!


Como el lector habrá adivinado, Graves, que era poeta y novelista y no académico, tenía un particular y peculiar gusto por encontrar las correspondencias entre fantasía y personajes mitológicos para imponer sus idioscincráticos puntos de vista sobre los mitos griegos. Inmediatamente después de la publicación de Los Mitos Griegos, los críticos atacaron a Graves por su "defectuosa escolaridad" 20 para los que no había "pruebas imaginables" para apoyar su "inexactitudes, evasiones, las analogías improbables, y etimologías amateur" 21. En resumen, su escolaridad no era de fiar, y ningún académico respetable usaría las teorías de Graves sin abundante apoyo documental, lo que no se encuentra en El Misterio de Sirio. Sin embargo, Temple ve a Graves como "valioso" y "superior" 22.


Para Robert Temple confiar en el libro de Graves no sólo como una referencia secundaria conveniente para los mitos griegos, sino como la base fundamental para su comprensión de la mitología y la interrelación de los mitos entre sí, es simplemente insostenible. Incluso cuando Temple comenzó a escribir Sirius en 1967, los errores de Graves eran bien conocidos; ára la época de la revisión de Sirius en 1998, la continuación de la dependencia en estas erróneas interpretaciones era inexcusable.


Aquí hay una complicación adicional para la teoría de Temple. Dado el vasto período de tiempo durante el cual el mito de Jasón se contó una y otra vez, desde la Edad de Bronce hasta las versiones finales escritas bajo el Imperio Romano, sería razonable que la prehistórica tradición sobre Sirio debería conservarse mejor en las versiones y alusiones más antiguas de del mito, que a los extraterrestres más cercanos en el tiempo, y sus enseñanzas. Pero Temple no tiene en cuenta esto y en su lugar toma la versión de Graves como "estándar" (excepto los héroes aparentemente intercambiables). Todo esto por encima del hecho de que Graves advierte que los historias  antiguas de Argonautas ¡no se parecían en nada la a historia de la época helenística! 23.


Aparte de un barrido superficial a la aparición de Hércules y de Orfeo en Apolonio, Temple no hace ningún intento para separar las interpolaciones tardías de las tradiciones más antiguas, presentando así todos los desechos de la leyenda a partir de 1500 aC a 250 aC, como parte de un complejo unificado Sirio-Jasn, como aunque el mito no registraron cambios en sus detalles por mil años. Esto sería el equivalente de tratar de estudio de Gran Bretaña medieval usando sólo Idilios del Rey de Tennyson (1856-1885) y una idea aproximada de que el Rey Arturo vivió en la Edad Media. Obviamente, uno no puede afirmar, sobre la base de una recreación moderna de la última versión de un mito, que una tribu africana son los descendientes de carne y hueso de estos héroes míticos.


En este punto, se debe decir que cualquier relación directa entre los cincuenta remeros de Jasón y los "cincuenta" Anunnaki es completamente especulativa. Mientras que los Anunnaki en ocasiones pueden ser referidos con un número de cincuenta (aunque Temple no da ninguna fuente para esto), su número varía en el mito. Los babilonios, por ejemplo, los consideraban con un número de trescientos 24. Sin embargo, para darle al diablo su oportunidad, Gilgamesh tenía cincuenta compañeros en las primeras versiones de su mito (2000 a. C.), aunque estos se quedaron fuera en las últimas versiones de los milenios I y II a.C., las versiones actuales, con el mito de Jasón, fueron promulgadas y eventualmente registradas. Sin embargo, siendo la mitad de cien, cincuenta era un número muy común en la mitología, y a menos que escojamos la lectura de todas referencias a "los cincuenta" como tradición de Sirio, tiene que haber algo más que argucias lingüísticas para justificar tal interpretación de una visión más bien poética del número 25.


Espero que esta revisión del abuso Temple respecto al antiguo mito de El Misterio de Sirio
ha logrado dos cosas: primero, demostrar que un autor que no se puede confiable en las cosas grandes (la verdad sobre visitas extraterrestres), tampoco es confiable en las cosas pequeñas; y segundo, poner a buen recaudo el mito persistente, que incluso si  uno no coincide con las conclusiones de Temple acerca de hombres rana inteligentes con tecnología espacial, de que su educación y erudición siguen siendo una importante contribución al estudio de la antigua mitología e historia.


Hay también un poco de ironía poética en todo esto. El conocimiento de Robert Temple sobre Jasón y los argonautas, y el desarrollo y la historia de la narración, parece ser que se derivan por completo de Robert Graves y su Mitos Griegos. Temple no cita directamente a las narraciones de Jasón por Hesíodo, Píndaro y Apolonio, autores antiguos de quienes derivamos nuestro conocimiento del mito 26. Si lo hubiera hecho, sólo pudo haber notado un curioso pasaje de Apolonio, quien describe la primera vista de Medea de Jasón en su reunión clandestina en el templo de Hécate: "Él se le apareció como ella deseaba, como Sirio saltando alto desde el Océano ... " 27. Ahí lo tienen: ¡Jasón es Sirius! Por supuesto, esto no es más que un poco de similitud poética, pero su omisión subraya lo escasamente investigado que es en realidad El Misterio de Sirio, a pesar de sus cientos de notas al final y la reputación como el libro de la persona pensante detrás del antiguo astronauta.

(Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com)

Referencias:


1. Van Beek, W. E. A. 1991. “Dogon Restudied: A Field Evaluation of the Work of Marcel Griaule,” Current Anthropology 32, no. 2, pp. 139–167.
2. Ver bibliografía en la entrada de The Skeptic’s Dictionary para Dogon para una lista parcial de críticas y refutaciones  (www.skepdic.com/dogon.html).
3. Wilson, R. A. 1992. Right Where You Are Sitting Now: Further Tales of the Illuminati. Ronin Publishing, p. 78.
4. Kennedy, J. 2004. Beyond the Rainbow: Renewing the Cosmic Connection. Buy Books, p. 149.
5. Spenser, L. R. and South, C. L. 1999. The Oz Factors: The Wizard of Oz as an Analogy to the Mysteries of Life. Lulu, n.p.
6. La RAS está "abierta a cualquier persona mayor de dieciocho años", sin títulos o requisitos académicos y la membresía no implica el reconocimiento oficial de la organización o apoyo de opiniones de los socios (véase "¿Cómo a unirse" en www.ras.org.uk). Lo mismo se aplica a la Sociedad para la Promoción de Estudios Helénicos, de la Egypt Exploration Society y la Real Sociedad Histórica, todo lo cual aparece como afiliaciones de Temple en el Sirio de 1998.
7. Temple reproduce (al revés) una imagen en la revisión de 1998 de Sirio e identifica la figura femenina con Medea, a pesar de la obvia armadura, la égida, y la lechuza (no como sostiene Temple, una paloma del oráculo), símbolos de Atenea. También identifica erróneamente el peto de cabeza de medusa de Atenea como una "serpiente", y su armadura como escamas de dragón. Temple confiesa la ignorancia del significado de la imagen, lo que implica que no recuerda la interpretación de Graves de esta imagen, ni investigado la literatura científica, que había examinado la imagen por lo menos desde el siglo XIX. En otra placa (de nuevo invertida en espejo), que identifica erróneamente una escena estándar de Medea quien por arte de magia logra la resurrección de un carnero como una transmutación alquímica de un carnero en oro y Pelias como Jasón, lo que demuestra su falta de familiaridad con la literatura científica y la mitología griega en general.
8. Sacks, D., Murray, O., and Bunson, M. 1997. A Dictionary of the Ancient Greek World. New York: Oxford University Press, p. 125; Mackie, C. J. 2001. “The Earliest Jason.” Greece and Rome 48, no. 1, pp. 1–17. De hecho, Yolco era un centro micénico con una amplio astillero, que es quizá la razón por la que la leyenda de Jasón comienza allí..
9. Temple, R. 1998. The Sirius Mystery: New Scientific Evidence of Alien Contact 5,000 Years Ago. Rochester, VT: Destiny Books, pp. 95–96.
10. Temple, p. 120.
11. Temple, p. 153.
12. Temple, p. 156.
13. Temple, p. 220.
14. Temple pp. 118–119.
15. Jackson, S. 1992. “Apollonius’ Jason: Human Being in an Epic Scenario.” Greece & Rome 39, no. 2, pp. 155–162.
16. Mackie, p. 2. Mackie informa que "Apaciguador" es "una etimología muy secundaria" que no aparece en la literatura académica sobre Jasón (comunicación personal, Julio 30, 2009).
17. Graves, R. 1993. The Greek Myths. New York: Penguin, p. 602.
18. Graves, p. 497.
19. Graves, p. 451.
20. Rose, H. J. 1955. Review of The Greek Myths by Robert Graves. The Classical Review 5, no. 2, p. 208.
21. Macpherson, J. 1958. Review of The Greek Myths by Robert Graves. Phoenix 21, no. 1, p. 17.
22. Temple, p. 146.
23. Graves, p. 581.
24. Turner, P. and Coulter, C. R. 2001. Dictionary of Ancient Deities. New York: Oxford University Press, p. 59.
25. Cfr. La frecuente práctica antigua de la utilización de un número redondo como 1,000 o 10,000 como sinónimo de una serie interminable (como hacemos con los "chorrocientos"), o la aparición frecuente de las tríadas y trinidades en el mito. Algunos números aparentemente son más poéticos que otros y no es necesario referirse a la ciencia espacial alienígena.
26. Temple incluye estos autores en su bibliografía, pero mientras sus notas citan a pasajes de Hesíodo y Píndaro, no se trata de pasajes relacionados con los Argonautas, una omisión sorprendente dada la admitida centralidad de la historia de los Argonautas con El Misterio de Sirio. No he podido encontrar una sola cita directa de Apolonio (o de Hesíodo o de los cuentos de Píndaro sobre Jasón) no mediada a través de Graves.
27. Apollonius of Rhodes. 1998. Jason and the Golden Fleece, trans. Richard Hunter. New York: Oxford University Press, p. 88.



4 comentarios:

Siesp... dijo...

El autor del artículo, Jason, ¿en quién se inspiraría para escribirlo? jeje.
Temple hizo negocio, como Berlitz. Y no hay cosa peor que aguantar a los empeñados en no querer saber la verdad, y más cuando tratan de imponerte la superchería.

Extenso y fenomenal artículo (gracias por la traducción) y me lo llevo a la barra lateral de mi blog como informe especial. (Allí ya tengo otro informe sobre Los Dogon)

Un abrazo.

News al dia dijo...

Excelente artículo...
excelente blog, los felicito.

Será que las "coincidencias" con los Hoppi, la ciencia Celta y su gran Stonhenge, los cálculos en los calendarios Mayas y Aztecas, y hasta Incas; junto con todas las comunidades y tribus antiguas que eran poseedoras de un conocimiento astronómico: fueron del azar????

Se, y estoy convencido que no, su ciencia nos ha dejado un gran legado...

News al dia dijo...

Un saludo enorme desde, este, su humilde servidor:

Sir GALAHAD

Caballero Templario

http://laordendetemplariosost-rmt-not.blogspot.com/

Anónimo dijo...

ESTIMADOS HERMANOS:
Solicito mi conversion paranormal del Velloncino de oro y del argonauta del velloncino de oro porque soy la encarnacion divina de la leyenda del dorado apache. Tambien solicito mi consagracion divina y argonauta de resarcirme capitalistamente (finacieramente) por los comercios y por los bancos como tambien por los gobiernos nacionales y mundiales para mis fundamentales necesidades humanas y para mis servicios sociales. Les prevengo de eventuales impostores del blog.

Atentamente:
Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
Documento de identificacion personal:
1999-01058-0101 Guatemala,
Cédula de Vecindad:
ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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