martes, 8 de junio de 2010

Reclamos de conflicto entre los expertos de la influenza

El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.


Concepción Arenal


Desde Nature News
Por Declan Butler
Traducción: KC



Informes arrojan sospechas infundadas sobre asesoramiento científico prestado a la Organización Mundial de la Salud.


"Las firmas farmacéutaicas han 'animado a la Organización Mundial de la Salud para exagerar la amenaza de influenza porcina'", espetó el periódico británico Daily Mail el 4 de junio. "Dos informes europeos critican las directrices de la OMS sobre la pandemia H1N1 como contaminadas", tituló The Washington Post al día siguiente. A juzgar por la cobertura mediática de la semana pasada, un gran escándalo había sido expuesto en el manejo de la pandemia de la gripe H1N1 por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero nada podría estar más lejos de la verdad.


Los artículos de prensa informaron sobre dos investigaciones: una por los periodistas en el British Medical Journal (BMJ) y el Buró de Periodismo de Investigación, un organismo sin fines de lucro de Londres puesto en marcha en abril, y el otro por el comité de salud de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) - un organismo de derechos humanos con sede en Estrasburgo, Francia, independiente de la Unión Europea.


Ambos informes alegan que la OMS podría haber sido indebidamente influenciada por la industria farmacéutica en la declaración de pandemia de gripe H1N1, y en el apoyo a la vacunación generalizada y el almacenamiento de medicamentos antivirales, una afirmación hecha frecuentemente por los teóricos de la conspiración. También se quejan de que un documento de preparación para pandemias de la OMS en 2004, no puso de manifiesto que algunos de sus autores habían sido pagados para el trabajo por compañías farmacéuticas - aunque los científicos habían declarado sus posibles conflicos de intereses en otros lugares.


Mentes sospechosas


Paul Flynn, un Miembro laborista del Parlamento del Reino Unido y ponente del informe PACE (véase go.nature.com/G9CvVL), y Fiona Godlee, editora en jefe del BMJ, presentaron sus informes en una conferencia de prensa juntos en París el 4 de junio, con Flynn afirmando que "se trataba de una pandemia que en realidad nunca fue". Después, escribió en su blog: "Una de las alegrías de hoy estaba dando evidencias con el director de la espléndida revista British Medical Journal."


Ambos informes dicen que es sospechoso, por ejemplo, que la OMS ha mantenido en secreto los nombres de los miembros de su Comité de Emergencia, un grupo de expertos que asesora a la OMS sobre la situación de emergencias internacionales de salud pública, incluida la declaración de una pandemia de gripe. Gregory Hartl, portavoz de la OMS, dice que se mantiene el secreto en la identidad de los miembros del Comité de Emergencia para aislar sus deliberaciones frente a presiones externas. La OMS dice que hará públicos los nombres, y los conflictos de intereses, una vez que la pandemia se declare terminada.


"Una pregunta clave será si las empresas farmacéuticas, que han invertido alrededor de $ 4 mil millones de dólares (£ 2.8bn, € 3.3bn) en el desarrollo de la vacuna contra la gripe porcina, tienen partidarios dentro del comité de emergencia, con el objeto de presionar a la OMS para declarar una pandemia ", dice el artículo en el BMJ (D. Cohen y P. H. Carter. Br. Med. J. 340, c2912, 2010). "Fue la declaración de pandemia lo que disparó los contratos."


Esto es falso. Muchos países - entre ellos el Reino Unido, Francia, Bélgica, Finlandia, Canadá, Países Bajos y Suiza - ya habían colocado grandes pedidos de vacunas contra H1N1 semanas antes de que la OMS declarase una pandemia de H1N1 el 11 de junio de 2009. Los Estados Unidos, por ejemplo, ordenaron $ 649 millones de dólares de antígeno de vacuna contra la influenza pandémica H1N1 y $ 283 millones de dólares de adyuvante el 22 de mayo de 2009. Así que el Comité de Emergencia no podía haber influido en estos pedidos de ninguna forma.


"Tienen toda la razón", reconocieron  los autores de los artículos en el BMJ cuando fueron enfrentados con esta línea de tiempo.


Ambos informes criticaron también la revisión de criterios de la OMS de abril de 2009 sobre lo que constituye una pandemia, que eliminó la necesidad de una evaluación de la «gravedad» de la enfermedad, basada en estimaciones de la mortalidad en el futuro. Flynn especuló en el Daily Mail que esto era sospechoso: "En este caso, podría no ser sólo una teoría de conspiración, sino una conspiración muy rentable". Ninguno de los informes proporciona ninguna evidencia para justificar la implicación de que la OMS se apresuró a declarar una pandemia para impulsar las ventas de las compañías farmacéuticas. Por otra parte, la OMS dice que las revisiones se finalizaron en febrero de 2009, antes de que la pandemia H1N1 estuviese en el horizonte.


Los científicos entrevistados por Nature al principio de la pandemia señalaron que su severidad es imposible de precisar hasta muchos meses después de iniciada. Además, los virus pandémicos pueden mutar o recombinarse para ser más severos, y las estimaciones iniciales son, en cualquier caso, de uso limitado.


Un claro cortafuegos


El BMJ señala también que tres científicos que participaron en 2004 en la preparación de un documento de la OMS (Directrices de la OMS sobre el uso de vacunas y antivíricos en las pandemias de influenza), habían recibido pagos de las compañías farmacéuticas, incluyendo financiación de la investigación, o de consultoría o cuotas de conferencista. Los científicos dijeron al BMJ que habían declarado estos conflictos de interés a la OMS, aunque la OMS no había incluido estas declaraciones en su informe.


Michael Osterholm, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas y Políticade de la Universidad de Minnesota  en Minneapolis, señala que el documento de 2004 se basó en las aportaciones de un panel internacional de 22 científicos y funcionarios de salud pública, en respuesta a la amenaza del mortal virus H5N1 de gripe aviar. "Sugerir que los tres científicos fueron capaces de dirigir y controlar las recomendaciones finales es bastante ingenuo, y declarado sin una sola evidencia", dijo.


El BMJ afirma también que la financiación de la industria en el Grupo Científico de Trabajo sobre Influenza de la Comunidad Europea (ESWI), un grupo de científicos que asesoró a la OMS, presentó un "conflicto de intereses". Toma nota de que varios científicos del ESWI también recibieron fondos de la industria directamente.


Uno de esos científicos es Albert Osterhaus, virólogo del Centro Médico Erasmus en Rotterdam, Países Bajos, quien preside el ESWI. Él dice que el cuerpo de científicos tiene un "claro cortafuegos" con sus proveedores de fondos, y que informa a todos los asociados sobre algunos de sus intereses - sus fuentes de financiación figuran también en su página web. Las asociaciones público-privadas son esenciales en la lucha contra las pandemias, y excluir a investigadores de la influenza vinculados con la industria privaría a los grupos de asesoramiento de expertos de clase mundial, dice. "Lo fundamental es la transparencia", dice Osterhaus. "Siempre he declarado mis propios conflictos de intereses."


El BMJ reconoce que los investigadores habían declarado sus intereses en otros lugares. Pero está en desacuerdo con la OMS por no haber incluído estas declaraciónes en sus documentos de planificación para una pandemia.


David Ozonoff, epidemiólogo en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston en Massachusetts, dice que los informes "ensuciaron" a los científicos involucrados en la planificación de la pandemia por "insinuar" que habrían ofrecido consejos diferentes si no hubieran tenido una relación con las compañías farmacéuticas. "Este es un cargo muy serio", dice.


"Creemos que esta es la interpretación del investigador sobre el informe, no necesariamente la nuestra", respondieron los autores del BMJ.


Marc Lipsitch, un epidemiólogo de Harvard Escuela de Salud Pública en Boston, Massachusetts, dice que el asesoramiento de la OMS sobre la pandemia ha sido correcto, y ha reflejado el estado de la opinión científica. Comparando la situación con el derrame de petróleo en aguas profundas, Lipsitch dice que "es irónico ver por segunda vez en cinco años, los resultados catastróficos de la 'planificación del mejor de los casos' en el Golfo de México, y tener la OMS siendo criticada por planificar y dar a conocer la posibilidad de una pandemia grave. Eso es lo que los organismos de salud pública deben hacer, y lo que más se hizo en este caso, y deben ser felicitados por ello".

Imagen. Las hipótesis conspiranoicas han alimentado las protestas contra la vacunación contra la influenza A H1N1. Crédito: D. Cheskin/PA

Escepticismo Activo

Grupos de Google
Suscribirte a Escepticismo activo
Correo electrónico:
Consultar este grupo

Recientes ciudadanos de Higadolandia

Se ha producido un error en este gadget.