domingo, 11 de julio de 2010

¿Se puede conocer lo que otros ignoran?

Por nuestra ignorancia no sabemos las cosas necesarias; por el error las sabemos mal.


Robert Burton



Entre los debates sobre ciencia, tecnología, armas de destrucción masiva y amenazas tecnológicas para la vida en la Tierra, surgió uno que tiene que ver con el LHC. Parte del debate ya se ventiló en una entrada anterior de este espacio: Lo que esperamos del LHC y de la ciencia. Ahora me gustaría presentar al amable ciberauditorio una reflexión más general sobre el significado de la afirmación del forista José Rosello:


...la maquina (LHC) para los simpatizantes de la Ciencia, todo eso queda muy chulo. Aunque no tengan ni idea de para que se le está haciendo funcionar realmente.


Sobre la validez de esta afirmación tácita, Don José Rosello explicó que su frase "va directa a todos aquellos que se encuentran AL MARGEN del él habitáculo en donde se está realizando tal cosa (el LHC)". Bien por la aclaración, digo yo, pero habría que darle más sustento a esa frase, porque aún acotando el universo de aplicación lo que no se entiende es ¿cómo sabe Don José lo que todo ese sub-universo de personas NO sabe?


Después de mucho pensarlo, me pareció que no había sido suficientemente claro con Don José, así que me decidí por explicar más ampliamente lo que estaba en el juego de la argumentación, hacer un ejercicio de lógica y poner un ejemplo que puedan ver los demás foristas para clarificar el asunto.


Primera aproximación


Imaginemos que afirmo que la totalidad de la población humana desconoce una cosa X. No tiene ni idea de esa cosa X. A menos que sepa lo que está en la mente de todos los seres humanos, el único sostén lógico de esa afirmación es que esté totalmente seguro de que esa cosa X sólo la sé yo.


Por ejemplo, algo que nadie en el mundo sabe más que yo (en este preciso momento), es lo que realmente tengo en mi bolsillo derecho del pantalón (ver imagen de entrada). Muchos podrían intentar adivinar, elucubrar y hasta teorizar lo que posiblemente tenga yo en mi bolsillo, pero sólo yo tengo el 100% de certeza sobre este asunto. Por lo tanto en ese caso podría decir "la población total del mundo no tiene ni idea de lo que traigo en el bolsillo".


Llevando este asunto al terreno de la afirmación, a menos de que sólo Don José supiera cual es el interés real de ese proyecto (por haber sido el diseñador principal del LHC o por ser un directivo del CERN), o que sepa lo que hay en la mente de los todos "simpatizantes" de la ciencia, la frase es un galimatías dicho a la trompa talega.


Pero si fuese el diseñador principal del experimento o un directivo del CERN, no estaría soltando balandronadas sobre el "interés real" del proyecto. Y es imposible que se meta dentro de la mente de cualquier persona para conocer el espectro de lo que no sabe, mucho menos en la de todos los "simpatizantes" de la ciencia.


Esta aproximación podría explicar su primera postura justo antes de explicar los límites de aplicación de la frase. Pero resulta absurda por el corolario anterior.


Segunda aproximación


Imaginemos ahora que afirmo que del total de la humanidad, una fracción a (a tomando el valor entre 0 y 1) desconoce una cosa X. El resto (1 - a) sí conoce esa cosa X. A menos que conozca con certeza lo que está en mente de la fraccion a, el sostén lógico es que yo mismo haya comunicado a la fracción 1 - a lo que es X... y les haya hecho firmar una cláusula de confidencialidad sobre el asunto X, y además les pague un sueldo suficientemente alto para que no divulguen X, o bien que tenga una especie de ascendente sobre la fracción 1 - a y que por esa razón, por su propia decisión, no divulguen X.


En este caso, usando el ejemplo anterior, imaginemos que le comunico a mi hija lo que tengo en el bolsillo. Solo así podría decir que los integrantes de un grupo al margen de este par (mi hija y yo) no tienen ni idea de lo que tengo en mi bolsillo.


Al aplicar este razonamiento a la frase, implicaría que sólo Don José y un pequeño grupo que quizás gana un salario de 6 cifras en euros, al estilo de los directivos de la cocacola (o bien que tiene ascendente sobre ellos), conocen el interés REAL del proyecto. Pero una vez más, si estuviese en este supuesto, Don José no estaría tratando de presumir sobre el asunto.


Esta aproximación podría explicar su segunda postura al acotar el universo de humanos que son para él el grupo de los "simpatizantes" y los que sí saben el interés real del proyecto. Pero es igualmente absurda


Tercera aproximación


Imaginemos que afirmo que del total de la humanidad, una fracción a desconoce una cosa X, pero lo afirmo sin bases, o bien porque estoy repitiendo lo que oí de pasada, o bien porque quizás me gustaría que eso fuese verdad. En ese caso, ante los cuestionamientos, intentaría salirme por la tangente, mencionaría nombres de personas inconexas con el asunto X, exigiría a los cuestionadores que presenten la evidencia de X, e intentaría cambiar de rumbo la discusión.


Esta aproximación me parece la más adecuada para describir lo que sucede con la frase de Don José. Que me haya pedido que mencione lo que él llama el "interés real" del LHC (...si usted SABE para qué del interés REAL de ese proyecto o investigación nos lo hace saber), muestra que estoy en un camino muy cercano a la realidad.


Así las cosas, es bueno recordar que la carga de la prueba la lleva quien afirma, no quien cuestiona. También es conveniente recordar que resulta prácticamente insostenible cualquier afirmación sobre lo que ignora un grupo de personas, a menos de que haya alguna forma de asegurar que esta ignorancia se debe a que sólo quien lo afirma tiene los medios para saber en exclusiva ese asunto que otros ignoran.



En el caso del LHC, debo reconocer que desconozco la totalidad de objetivos que se persiguen. Pero puedo afirmar con bastante certeza que esos objetivos son similares a los que cualquier acelerador de partículas tiene. La connotación de que es una instalación donde se pueden fabricar armas de destucción masiva o que su operación resulta peligrosa para la humanidad resulta bastante insostenible. Incluso la idea conspiranoica de que los intereses "reales" de la investigación científica en laboratorios de esa magnitud se ocultan a la población para mantenerlos en la ignorancia, en efecto, resulta bastante paranóica y falta de sustento. Ha resultado ser, más que nada, una conjetura sin bases.


Aún reconociendo que existen proyectos secretos sobre desarrollo de armas en el mundo, es evidente que cada gobierno con la capacidad tecnológica para mantener una ventaja sobre posibles adversarios o enemigos, mantendrá en secreto estos proyectos. Pero de eso a que este obvio secreto signifique que la intención es "acabar" con la raza humana o provocar sismos y hacer esclavos autómatas a distancia mediante ondas electromagnéticas (o fumadas afirmaciones similares), hay una distancia bastante considerable.


Distancia que sólo quien afirma esas barbaridades podría acortar si tuviese las evidencias para hacerlo.


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