jueves, 22 de abril de 2010

Antony Flew: El ateo que cambió de opinión

Si no está en nuestro poder el discernir las mejores opiniones, debemos seguir las más probables.


René Descartes


Un homenaje a Anthony Flew (1923-2010) por Kenneth Grubbs
Desde e-Skeptic
Traducción y comentarios: KC




Siguiendo el argumento hasta sus últimas consecuencias



Una erizante ráfaga fría barrió el incoloro cielo casi nocturno sobre Reading, Inglaterra, una noche a principios de este año. En un clima misteriosamente (tal vez incluso conmovedoramente) similar se encontraba mi profundo placer por hablar largo y tendido con la deliciosa y encantadora Annis Flew, esposa del ahora famoso Antony Flew, quien, después de casi 70 años defendiendo vigorosamente el ateísmo al parecer cambió de opinión. Antes de morir, a los 87 años, Flew se consideraba a sí mismo un deísta. Al menos eso es lo que Annis puso en claro para mí cuando hablamos en enero.


Flew, El Hombre


En la Universidad de Oxford, durante la devastada (por la guerra) década de 1940, un grupo de estudiantes de licenciatura, presidido por C.S. Lewis, se reunían cada lunes por la noche debajo de la tierra en la Sala Junior Común del Colegio St. Hilda para debatir con pasión el cristianismo y el ateísmo.


Este grupo de élite, conocido como El Club Socrático, fue el "centro intelectual de Oxford". En su esencia se encontraba la máxima socrática de "Siga el argumento hasta sus últimas consecuencias", un principio que guió a Flew durante toda su vida. Fue aquí en el Club Socrático en 1950 que un Flew de 27 años de edad presentó su primer trabajo relevante, Teología y Falsificación. También fue aquí en Oxford que se encontraría con Annis, la mujer que se convertiría en su esposa y amiga de toda la vida vida y la mujer con la amabilidad y la constante voz con quien hablaría una crujiente noche de enero, unos 60 años después.


El Profesor Flew fue autor de más de 35 libros y ensayos sobre temas filosóficos tan diversos como el libre albedrío y el determinismo, la delincuencia, la evolución, la lógica, la ética y el lenguaje. Sus obras más importantes incluyen Dios y la Filosofía (1966), La presunción de ateísmo (1976), y ahora, por supuesto, Hay un Dios: Cómo el Ateo más Notorio del Mundo cambió de opinión (2007). Traté de obtener acceso a profesor Flew para esta historia, pero él estaba en un Centro de Cuidado Intensivo en Reading, Inglaterra, cansado, confundido, y entre las garras paralizantes de la demencia avanzada. Había estado allí así por más de un año, y Annis me informó de que "Tony es rara vez consciente de su entorno". No habría ninguna entrevista.


Flew, El Libro


Hay un Dios fue publicado en 2007 por Harper One, el sello editorial de Harper Collins enfocado predominantemente en el trabajo religioso y espiritual. El libro es "acerca de por qué he cambiado mi modo de pensar" escribe Flew. Su nombre aparece en letras grandes en la portada. Debajo de su nombre, con un tipo de letra mucho más pequeño, se lee "con Roy Abraham Varghese." A partir de la portada también aprendemos que el libro es el ganador "Premio al Libro de la revista Christianity Today." Esto es un honor curioso, dado que el deísmo casi no comparte nada con el cristianismo, ni ninguna otra religión, pero lo más importante, Annis me informó sin dudar que "Tony nunca llegó a reconocer ninguna de las religiones reveladas".


Roy Varghese escribió el prefacio de 18 páginas. La introducción está escrita por Flew, que abarca cuatro y media páginas. En esta introducción viene la tempestuoso frase con la que Flew se retracta, "ahora creo que hay un Dios". Hay dos apéndices. Roy Varghese escribe el primero. Su argumento de 22 páginas es una parte de aporrear al "Nueva Ateo", y dos partes de argumentación pesada. El Obispo N.T. Wright, un erudito del Nuevo Testamento de Oxford, escribe el segundo apéndice. Antes de que Wright comience su ensayo de 28 páginas, "La Auto-Revelación de Dios en la historia humana: Un Diálogo sobre Jesús", hay un párrafo breve en el que Flew invita a Wright para contribuir, una invitación un tanto extraña proviniendo de un deísta.


Flew, La Controversia


En diciembre de 2004, 54 años de agobiante batalla después de que Teología y Falsificación fue introducida por primera vez en el Club Socrático, una vida de trabajo se fracturó para siempre cuando la Associated Press publicó la historia de que Antony Flew, famoso filósofo británico y ateo, "ahora cree en Dios" . En 2007, poco después de la publicacipon del libro de Flew, Mark Oppenheimer escribió un ensayo en la revista New York Times (" El giro de un ateo ", 4 de noviembre), para el cual entrevistó a los dos, Flew y Varghese. Hablé con Mark en febrero, quien me dijo que el Profesor Flew le informó sin ambigüedad que no escribió el libro. "Esto es realmente la hechura de Roy", dijo Flew, "Él me lo mostró y dije que estaba bien." Cuando Oppenheimer entrevistó Varghese, él también declaró que el libro fue su idea, y que él (Varghese) "hizo toda la escritura original", pero que el "material sustantivo" proviene de trabajos anteriores de Flew. Oppenheimer describe a Varghese como un apologista cristiano, así como un "cruzado para (y patrocinador financiero financiero de) aquellos que creen que la investigación científica ayuda a verificar la existencia de Dios". Varghese se reunió con Flew en una conferencia en 1985.


Con posterioridad a la historia de Oppenheimer, Varghese escribió una carta al editor de la revista New York Times: "Primero las buenas noticias: Antony Flew está vivo y bien (física y mentalmente)" ("Dudando de Antony Flew," 5 de noviembre de 2007. Esta carta fue escrita un año antes de que Flew requirirera hospitalización por demencia).


Cuando hablé con Mark me recordó que Harper One no estaba totalmente satisfecha con la prosa de Varghese, de modo que le pidió a Bob Hostetler, un pastor evangélico, que reescribiera muchos de los pasajes, "Para que fuese más amigable al lector", según Varghese mismo. ¡Así que el escritor fantasma tenía un escritor fantasma!


En esencia, entonces, dos terceras partes del libro de Antony Flew es en realidad la escritura de Roy Varghese para Flew, con una parte indefinida escrita por Bob Hostetler para Varghese. El tercio restante del libro es de la ecritura de Varghese como Varghese, tomando los aporreos pueriles contra los "Nuevos Ateos" en el Apéndice A; y el obispo Wright en el Apéndice B, escribiendo como el obispo Wright, presentando su disertación cristiana de 28 páginas. Como Annis dijo: "Todos esos cristianos [estaban] tratando de meterlo a su seno". Sin embargo, casi increíblemente, en ninguna parte de Hay un Dios se divulga esta información. Las omisiones por sí solas son inquietantes. "Lo más decepcionante para mí", me dijo Oppenheimer, reflejando un claro candor, "es el cinismo de la industria editorial. Ellos sabían que cometieron un error, y nunca se dieron la oportunidad de corregirlo".


Roy Varghese se negó a mi solicitud para una entrevista. Él me envió por correo electrónico una declaración escrita destacando tres puntos. En primer lugar, explicó que las declaraciones plasmadas en el libro han sido realizadas por Flew también en otros foros. En segundo lugar, Flew firmó el manuscrito del libro varias veces. Y en tercer lugar, Varghese organizó una reunión especial con la participación de sí mismo, el Profesor Flew y el Prof. Richard Swinburne, famoso apologista cristiano y amigo de mucho tiempo de Flew. La intención expresa de la reunión fue para que Swinburne evaluara las opiniones genuinas de Flew, así como su calidad. Swinburne escribió una declaración proclamando la captación del material de Flew, lo que sugiere que la posición de Flew fue "la mayor parte del camino hacia el cristianismo." (Varghese tuvo la amabilidad de enviarme una copia de la declaración de Swinburne).


El hecho de que Varghese sintiera la necesidad de una confirmación de terceros a la capacidad de Flew es motivo de preocupación. Y después de haber decidido que esta confirmación era necesaria, habría sido más convincente haber tenido una tercera persona verdaderamente independiente, en lugar de un apologista cristiano, presidiendo esta reunión.


De los tres importantes puntos que Varghese quería que yo supiera, el punto número tres niega los puntos uno y dos. Si la capacidad de Flew era cuestionable para Varghese, entonces la credibilidad de expresar sus puntos de vista recién descubiertos en otros foros y la firma de los manuscritos no es convincente.


En este momento entonces, tras haber examinado la controversia, después de haber considerado la edad de Flew y su capacidad, y habiendo examinado los motivos potencialmente sesgados de quienes le rodearon, nuestra historia finalmente se cruza con su propósito. En pocas palabras, esas payasadas no son relevantes para nosotros aquí. ¿Por qué? Debido a la máxima socrática tan cara para el corazón de Flew es no seguir al hombre, sino seguir el argumento. El Profesor Antony Flew afirmó que él es un deísta; así se estipule. Vamos a seguir el argumento y ver a dónde conduce.


Flew, El Argumento


Cuando alguien abandona sus convicciones de toda la vida, cambia de opinión, y escribe un libro para explicar todo esto, deberíamos esperar un razonamiento nuevo y dramático. Sigamos el argumento escrito en Hay un Dios.


"La ciencia proyecta tres dimensiones de la naturaleza que apuntan a Dios", el argumento comienza en serio, invocando sumariamente la autoridad de la ciencia. "El primero es el hecho de que la naturaleza obedece leyes. La segunda es la dimensión de la vida, de seres  inteligentemente organizados e impulsados por sus propósitos, que surgiieron de la materia. El tercero es la existencia misma de la naturaleza".


Téngase en cuenta que estos puntos no son más que observaciones para las que la ciencia busca evidencias. Son, en sí mismas, no una evidencia por sí, ni "apuntan" hacia cualquier cosa, a pesar de las implicaciones semánticas de lo contrario.


El argumento continúa: "¿Cómo las leyes de la naturaleza llegaron a ser? ¿Cómo surgió la vida como un fenómeno a patrir de materia sin vida? "Y por último:" ¿Cómo es que el universo, al que nos referimos como todo lo que es físico, llegó a existir?"


Las tres observaciones científicas que precedieron a las preguntas han sido cuidadosamente elaborados en las preguntas de las que la inferencia, según los autores, sólo puede ser Dios. Dicho más simplemente, la conclusión tácita que hemos de deducir es, ¿qué otra cosa podría ser, sino Dios? Esta es la columna vertebral del argumento del deísmo. La verdad enigmática que mantiene confundidas a la biología y a la cosmología por estas cuestiones, ha sido reconstituida en forma creativa como supuestos elementos de prueba.


Flew / Varghese argumentan que, "Tal vez el más popular e intuitivamente plausible argumento para la existencia de Dios es el llamado argumento del diseño". Habiendo leído cientos de páginas de argumentos magistralmente construidos a partir de la formación clásica de este filósofo de Oxford, en mi opinión el Profesor Flew se estremecería ante la idea de que se utilicen las declaraciones "popular" o "intuitivamente plausible" como argumentos a favor o en contra de cualquier cosa. Ellos escriben: "Lo que creo que el material del ADN ha hecho es demostrar, por la complejidad casi increíble de las combinaciones que se necesitan para producir la vida, que la inteligencia debe haber estado involucrada".


Considere este pasaje de Dios y la Filosofía, escrito por Flew en 1966: "Ciertamente es adecuado sentir el asombro en la contemplación del ojo humano o de las células vivas. Pero no hay explotación, no obstante impresionante, de las limitaciones y potencialidades de los materiales que diese una buena base para inferir la Omnipotencia. "Entonces, ¿qué cambió? ¿Se hizo más compleja la complejidad? ¿El diseño llegó a ser mejor diseño? ¿Los logros de Flew, "impresionantes de cualquier forma", son desvirtuados por la complejidad del ADN?


Otra piedra angular de cualquier argumento para el deísmo es el Principio Antrópico. Flew / Varghese presentan el peso del electrón, la velocidad de la luz, y la constante gravitacional para demostrar que el universo es demasiado "finamente ajustado" para ser accidental. Una vez más, estas observaciones de fondo no contribuyen en nada sustantivo - son simplemente afirmaciones sobre el universo, no paquetes de datos - para mantener la misma implicación engañosa ¿qué otra cosa podría ser, sino Dios? Los autores concluyen: "La única explicación satisfactoria para el origen de esta 'vida auto-replicante y orientada a metas' como la que vemos en la tierra, es una Mente infinitamente inteligente". La lógica ofrecida falla como argumento, porque nos obliga a aceptar la falta de conocimiento como conocimiento, y la falta de evidencia como evidencia. Esto es Argumentum ad Ignorantiam, o apelar a la ignorancia. Es también la falacia de la carga de la prueba, que establece que si no podemos probar que X es falsa, entonces X es verdadera; la incapacidad de refutar X se convierte en la prueba de X. El argumento es inválido, por supuesto.


A Bertrand Russell le gustaba sugierir que una tetera orbitaba el sol un poco más allá de Marte, y como nadie podía refutar su afirmación, eso la convertía en verdad. Si seguimos la línea de este razonamiento, debemos aceptar la conclusión de que entre más nos falte la evidencia... mayor es la probabilidad de que Dios exista. El argumento hace señas para que Dios se defina como "la suma de todo el conocimiento todavía no adquirido."


Esta fue la razón por la que Flew escribió La presunción del Ateísmo en 1976. Fue escrito para reflejar la máxima legal, Ei incumbit qui libertad condicional Dicit, no qui negat, o "La carga de la prueba recae sobre la proposición, no en la oposición". Flew señaló en ese libro: "Si es que se establece que hay un Dios, entonces debemos tener buenas razones para creer que esto es efectivamente así. Hasta que o a menos que algunas de estas dichas razones sean producidas, no tenemos literalmente razón alguna para creer". La ausencia de evidencia difícilmente califica como "buenas razones" para nada, mucho menos para dios, y por lo tanto nuestras expectativas para hacernos una idea epifánica para saltar a las páginas de este libro y nos ayude a comprender el fundamento de la retractación del Profesor Flew, han sido ampliamente defraudadas.


El paisaje de la ciencia ha cambiado en proporciones casi irreconocibles desde los años mozos de Flew. Sin embargo, no es razonable - e incluso es irracional - sugerir que la posición original de Flew oponiéndose a la complejidad como un argumento a favor de una Mente Divina era sólo una cuestión de grado. Si la complejidad es un pobre argumento para la existencia de Dios (y lo es), entonces el grado de complejidad es un atributo irrelevante.


Flew, la conclusión


Como especie, nuestra hambre de respuestas es insaciable. Tan desesperadamente hemos de entender el universo que nos rodea, que por siglos incontables nos hemos negado a aceptar cualquier "intersticio" en ese entendimiento. Fenómenos inexplicables son las zonas de desove para las historias de fantasmas, monstruos marinos, abducciones extraterrestres, y una Mente Divina.


Antony Flew lo entendió tan bien como cualquiera. Dedicó toda una vida de enérgica argumentación intelectual contra la presunción de Dios. Hoy se nos pide aceptar que él cambió de opinión. Con un asterisco a la mano, aceptamos.


¿Podríamos elaborar un argumento convincente "apuntando" hacia su edad y su capacidad como factores que podrían mitigar un cambio de esta magnitud? Podríamos. ¿Existen incertidumbres que podrían justificar una duda sostenible sobre las intenciones de los individuos que rodearon a Flew, en lo que respecta a su "conversión" y la curiosa construcción y autoría del libro? Las hay. ¿Deberían los editores tener alguna responsabilidad para prevenir de malas interpretaciones sobre la divulgación de los aspirantes a escritores fantasmas? Deberían.


Hay pocas esperanzas de conciliar al Antony Flew de 87 años, con el Antony Flew de 27 años. ¿Cambió su modo de pensar, o su modo de pensar le cambió a él?


La historia registrará a Antony Flew como un deísta; Annis Flew confirma eso para todos nosotros. La historia, me temo, se convierte en un involuntario cómplice, manchado para siempre.


Con aspectos tan variados de esta historia, es fácil olvidar lo que más importa. Antony Garrard Newton Flew, filósofo, profesor, autor, pionero ateo, y marido devoto, se ha ido para siempre. Durante más de 60 años, este pensador, este hombre de gran intelecto, marchó a un ritmo diferente y siguió el argumento. Le debemos mucho.


Como último de la vieja guardia, el entusiasmo del Profesor Flew merece ser descrito con admiración y respeto para un distinguido filósofo. Como me dijo Annis, con un acento que recuerda a la realeza británica y su voz nunca vacilante: "Estoy muy orgullosa de haberlo conocido".

Fotografía de Anthony Flew por John Lawrence

(Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com)


Comentario:



En el debate contínuo por mostrar al mundo que hay una realidad alternativa (léase seres extraterrestres tripulando naves espaciales y apareciéndose durante los sismos terrestres, energía libre, comunicación con los muertos, cambios universales en el 2012, etc.), el ejército de crédulos lidereados por un grupo de pregoneros de la nueva era, pseudo científicos, espiritualistas de ocasión y desinformadores profesionales, utiliza sin cansancio las falacias que en este artículo se mencionan, como la falacia de la ignorancia como conocimiento, el llamado de la autoridad (o seguir al hombre en vez del argumento), la carga de la prueba y muchas más.


No se trata de negar rotundamente la existencia de esos conceptos extraordinarios; se trata de puntualizar la falta de seriedad y estructura a la hora de abordar dichos temas y buscar a toda costa convencer a los demás de que la falta de evidencias (y la imposibilidad de mostrar evidencias en contra) ES la evidencia que prueba su autenticidad.



Es una lástima que la gran población desconozca el modo en el que Sócrates buscaba seguir el argumento hasta sus últimas consecuencias. Bueno sería que ese modo de buscar el camino de la verdad se enseñara en las escuelas. Otro gallo cantaría.



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