viernes, 29 de mayo de 2009

Espiritualidad para un escéptico

La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual.

Gregorio Marañon


Mucha gente que me conoce por este medio, y me lee, piensa que mi vida sólo tiene ecuaciones, números, teorías y nada de otras cosas. Es más algunos se han atrevido a afirmar que NO hay espiritualidad en mi vida. Y que nunca la habrá.

Siento decepcionar a estos opinadores de ocasión.

Sí he sentido la espiritualidad en mi vida. Le puedo decir al amable ciberauditorio que en muchos periodos de mi vida me he sentido arrobado, como si hubiera salido de este mundo material.

He sentido periodos de felicidad extrema, de enorme y profunda admiración por la naturaleza. Por sus maravillas y sus secretos que inspiran mi curiosidad. Me siento espiritual cuando me pregunto ¿Qué había antes del "big bang"? y ser consciente de la profundidad de las posibles respuestas. Me he sentido espiritual cuando intento comprender un espacio de más de tres dimensiones. Me he sentido espiritual al imaginarme lo vasto del universo y considerar la posibilidad de que haya otros muchos más.

He contemplado los atardeceres iluminados de colores nunca imaginados por mí. Y me he extasiado ante las múltiples explicaciones que me vienen a la mente sobre la infinidad de posibilidades para cada atardecer, para cada sistema planetario, para cada galaxia.

He sentido la textura de las flores en la yemas de mis dedos y su exquisito aroma llenar cada poro de mi ser, con una sensación de gran paz. Y eso lo he experimentado sólo y también acompañado por mis más grandes amores. He imaginado los intrincados enlaces atómicos que provocan en mis receptores olfativos la sublime experiencia de percibir el olor de una rosa.

He escuchado los primeros balbuceos de mis hijos con asombro extraordinario. He imaginado que sus voces se grabaron en cada una de mis neuronas y que es casi un milagro que aun permanezcan ahí grabadas después de tanta sustancia que me ha intoxicado.

He llorado de emoción ante la infinita belleza del amor. He despertado recitando versos improvisados, exaltando el amor más puro y digno del mundo. Versos que brotaban sin parar de mis labios, como el caudal de un desbordado arroyo, en un estado de éxtasis; de éxtasis espiritual.

He cargado el cuerpo sin vida de mi padre para depositarlo en lo más profundo de mi dolor. Su recuerdo vive en mi, tan fresco como el día que me di cuenta que sus orejas eran grandes, suaves y rojizas, y que me parecían como si fueran de jamón.

He tenido que correr hasta quedar exhausto para salvar la vida de uno de los seres más puros, bellos y ejemplares de este mundo. Caí, y me lastimé sin sentir el dolor. Un impulso más allá de mis propios límites me hacía usar mi cuerpo como una simple e insensible herramienta para mi propósito.

He visto de cerca a la muerte, cara a cara, desde lo más profundo de mi conciencia y de mi estado de alerta. He sentido el último hálito de vida de seres a quienes amé, y les lloré hasta quedar secos mis lagrimales.

He descarnado mis manos hasta lo indecible para rescatar a un sobreviviente del sismo de 1985. Y el no haber tenido éxito para salvar su vida me llenó de un profundo sentimiento de impotencia, de frialdad, de vacío.

¿Cómo explicar estas experiencias sin espiritualidad?


Cierto es que casi nunca escribo sobre estos aspectos, pero existen en mí, en mi experiencia emocional cotidiana. Y me atrevo a sugerir que lo mismo sucede en todos los seres humanos (excepto quizá en los alexitímicos). Nuestra carga espiritual es importante y quizá única.

La diferencia (sutil, por cierto) está en que algunos pensamos que esta experiencia espiritual no tiene sus orígenes en lo oculto, en lo desconocido ni en lo que está más allá de nuestro entendimiento, sino en la cruda pero hermosa e ineludible realidad de nuestro universo.


Imagen: Keith a los 24 años con Papá.

miércoles, 27 de mayo de 2009

La importancia de tener y ser, de lo tangible y lo intangible

La felicidad que da el dinero está en no tener que preocuparse por él.


Anónimo


Como una extensión del análisis sobre la utópica sociedad de gente "buena onda" me gustaría poner en esta ventana de racionalidad unas reflexiones sobre la importancia de las posesiones y las pertenencias.

Los humanos tenemos lo que somos, y somos un tanto diferentes del resto de los animales, en el sentido de la conciencia. Los animales no muestran un nivel tan elevado de conciencia como los humanos (conciencia del pasado, del futuro, de las causas y los efectos, de los engaños y las mentiras, y de muchas otras cosas). Al menos, las evidencias arrojadas por los estudios sobre comportamiento animal no muestran tanta complejidad aunque de acuerdo con el etólogo Donald R. Griffin (finado) no se podía decir mucho sobre el estado de conciencia animal:


Hoy los etólogos cognitivos estudian una gran diversidad de cuestiones sobre la forma en que pueden pensar los animales: por ejemplo, si los animales pueden formar conceptos o prever las acciones de los demás. "Hay una curiosa idea que he planteado en todas mis obras, que ante evidencias muy débiles, los científicos tendemos a hacer declaraciones negativas muy rotundas: no hay ningún animal que haga esto; los animales no pueden hacer aquello y demás, cuando lo cierto es que no lo sabemos. Creo que deberíamos tener la mente abierta", dijo una vez Griffin.

Pero los animales también generan un sentido de propiedad como territorio o pertenencia de influencia (caza y reproducción, básicamente). Es decir, NO es antinatural querer tener. Al parecer entre más territorio tenga una manada de leones, mejores serán sus posibilidades de sobrevivir (en estado natural, ciertamente). Los perrillos del desierto también luchan por poseer las mejores madrigueras. Los leones marinos luchan por tener un gran harem de hembras. Y así muchas especies dependen de aquello que poseen, para su supervivencia. Esas son sus reglas.

Lo que los animales no tienen son títulos de propiedad, ni fronteras, ni contratos de matrimonio, pues no tienen conciencia de un marco legal en el que se pueda dirimir una querella entre dos interesados. Los humanos creamos este tipo de meta-reglas. Precisamente las creamos para no tener que estar peleando todos los días contra la tribu vecina por cuestiones de territorio. Gracias a que tenemos leyes, no tenemos que luchar contra otros machos para conservar a nuestra esposa y asegurar la vida de nuestros hijos. Y aun así nos peleamos de todas formas, por hembras y por territorios. Es difícil renunciar a la herencia biológica. Pero se avanza poco a poco. Cito un artículo que se publicó en este espacio sobre un ensayo de Steve Pinker (La disminución de la violencia ¿una realidad?).


La doctrina del buen salvaje –la idea de que los humanos son pacíficos por naturaleza y que las instituciones modernas los corrompen- aparece con frecuencia en la escritura de intelectuales públicos como José Ortega y Gasset (“La guerra no es un instinto sino un invento”), Stephen Jay Gould (“El homo sapiens no es una especie malvada o destructiva”) y Ashley Montagu ("La investigación biológica apoya la ética de una fraternidad universal”).

Pero ahora que los científicos sociales han empezado a considerar grupos sociales en diferentes períodos históricos han descubierto que la teoría romántica está equivocada: en lugar de hacer que seamos más violentos, algo en la modernidad y sus instituciones culturales nos ha hecho más nobles.

Así que no hay vuelta de hoja en este asunto: Los humanos tenemos el sentido de propiedad y de pertenencia como una parte importante en nuestro proceso de supervivencia y de evolución para sobrevivir aun con las condiciones de inferioridad física respecto a otros animales predadores.

Lo preocupante es pensar que "en realidad" nada nos pertenece. Un vivales que aconseje eso se puede quedar con todo lo que has generado. Nos pertenece aquello que dentro del marco de estas meta-reglas nos hemos ganado. Cierto es que no necesariamente lo que tienes te lo ganaste. Y también es cierto que mucha gente piensa que vale por lo que tiene y no por lo que es.


Aquí coincido con las personas que piensan que el valor de una persona no está en lo que compra, en la ropa que se pone, ni en el auto que maneja, pero eso es un problema de valores y no de ambiciones. Por ello es importante incrementar el valor de lo "intangible" como la bondad, la solidaridad, la empatía y otras formas de ser mejores humanos. Eso no debe estar reñido con ambicionar tener una mejor casa o una mejor educación, o un mejor medio ambiente.

Por otro lado, con relación a este asunto del equilibrio entre tener y ser, se piensa a menudo que quienes usamos la ciencia como herramienta para conocer el mundo, no entendemos que hay "intangibles" que son valiosos y que por ser científicos jamás entenderíamos. Una persona me preguntaba sobre mi concepto de lo intangible, y añadía que no sabía "...cómo la ciencia, siendo tan exacta, esté constantemente exigiendo que se demuestre lo que es intangible..."

En primer lugar, es un error pensar que "la ciencia" exige algo sobre lo intangible. La ciencia es sólo una herramienta. No exige nada a nadie. Somos las personas quienes al utilizarla buscamos obtener información sobre las causas y los efectos (cosa que no pueden hacer los demás seres vivos). Sin embargo, cosas intangibles (en el sentido estricto de NO-tangibles o incapaces de ser tocados) son analizadas con rigor científico (como cosas demasiado pequeñas, quarks y gravedad cuántica, o cosas demasiado distantes como los agujeros negros), y otras se analizan sin usar la ciencia. Mencioné líneas arriba sobre algunos intangibles que lo son pues sólo pertenecen al terreno de las ideas, pensamientos y sentimientos, como la bondad, la solidaridad, la caridad, el perdón, el amor, el altruismo, etc. Así que mi respuesta concreta es: Lo intangible es aquello que no puedes tocar, pero eso no quiere decir que no exista.

El segundo error es pensar que no hay evidencias de intangibles como el amor. Claro que hay evidencias, y ningún científico te pedirá evidencias materiales sobre el amor. Pero tu pareja sí que puede exigir que le demuestres que le amas ¿Cómo demostrarlo? Eso sí que me parece un asunto en el que la aplicación de la ciencia tardará mucho en dilucidar con certeza.

Pero si alguien dice que hay pleyadianos (originarios de las pléyades) que son nuestros distantes primos hermanos y los antepasados ancestrales de algunas de nuestras razas, entonces sí que brincamos y pedimos pruebas. Por dos razones fundamentales:


  1. Para evitar que se sigan diciendo mentiras flagrantes a diestra y siniestra con el propósito de convencer a los incautos de que deben ser "dóciles" porque si no vendrá un cambio de luz y del ADN y de no se que tantas cosas más (ya abundé sobre el peligro de este tipo de "mensajes"). Una mentira carece de evidencias reales que la sustenten; al exigir evidencias podemos dilucidar si se trata de una mentira, de un engaño o de un camelo.
  2. Porque si eso es cierto, constituiría uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad.

La última frase en rojo NO es un intangible. O bien es una mentira, un engaño, una farsa burda, o bien es verdadero. La evidencia y no la fe en las palabras de sus creadores es lo que hará que surja la verdad.

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lunes, 25 de mayo de 2009

Las locuras del emperador... David

Ciencia sin seso, locura doble.

Baltasar Gracián


Hay un señor que se llama David Wilcock, que al parecer se la pasa prediciendo, tanto en entrevistas como en su sitio de internet, que pronto vendrá una especie de ascensión y el “cambio” energético - un cambio que viene, según los seguidores del movimiento de la "nueva era" (como el propio Wilcock y otros, como Gregg Braden), que involucrará, según sus más caros deseos, no sólo a los individuos, sino a nuestro planeta, nuestro Sistema Solar, y de la propia Galaxia.

Lo curioso es que Wilcock se anuncia como una especie de inspector detallado de los pedazos de información que surge en todos lados, para luego "reunirlos" en forma coherente y presentarlos a la gente de forma que la "pueda digerir". En uno de sus libros dice de sí mismo:

...soy uno que le gusta reunir esta información de la lluvia "confeti" en grandes bolsas y, a continuación, examinar cuidadosamente cada pedacito durante años y años de tiempo, memorizando y documentando todas las referencias específicas, ver cómo se encajan en un hermoso mosaico sabiendo que finalmente la información se asimilará en nuevos, coherentes, y digeribles pensamientos.

Y yo digo: Gracias David, pero no necesitamos que mastiques nuestra propia comida (intelectualmente hablando). Aunque tu producto sea hermoso y digerible. Y es que en cada "masticada" a la información, le imprimes un sesgo evidente que te hace perder objetividad.

Por ejemplo, en uno de sus textos, Wicock indica que "En los últimos 30 años, los casquetes polares de la Tierra se han diluido tanto como un 40 por ciento. Bastante inexplicable, ya que justo desde 1997 la estructura de la Tierra ha pasado de ser un poco más en forma de huevo, o alargada en los polos, más en forma de calabaza, o achatada en los polos. Nadie en la NASA se ha molestado en tratar de explicar esto todavía". De hecho hasta proporciona la liga para referir esta situación (http://www.gsfc.nasa.gov/topstory/20020801gravityfield.html).

Resulta curioso cómo Wilcock mezcla sus propias dudas. Es como si de pronto se me ocurre que existe una relación entre los exoplanetas recién descubiertos y la muerte de escarabajos estacionales en la puerta de mi casa, y luego, mastico los dos eventos reales y salgo con una patinada diciendo que "nadie en la nasa está tratando de explicar esta relación". Así es, nadie en la NASA investiga la relación que existe entre el número de exoplanetas descubiertos en un año y el número de escarabajos que se mueren en la puerta de mi casa, como tampoco la relación entre la disminución reciente de los glaciares y el pequeño cambio en la forma de la tierra, porque NO hay tal relación. Lo que el artículo referido explica es la relación entre reducción de glaciares desde la última glaciación y las variaciones gravitacionales geográficas e introduce otras posibles causas para el efecto observado.

Lo anterior muestra un aspecto de la forma de Wilcock para masticar información. Otra muestra se encuentra en un texto que se llama algo así como "El espíritu de MA'AT". Aquí Wilcock patina de fea forma al afirmar que la primera manifestación de dios son las galaxias.

¿Cómo es que este señor llega a la conclusión de que dios tiene como manifestación a las "galaxias"? Hasta donde sé, ninguna religión habla de galaxias. Ahora bien, si este señor y sus compañeros dicen que se les ha sido "canalizado" este conocimiento (o entendimiento), pues ahí surgen más dudas. Si así es ¿por que no se les ha canalizado algún tipo de conocimiento comprobable que aún no tiene la humanidad? Por ejemplo, cómo comprobar en la práctica la teoría de cuerdas. Eso es lo que se critica, que se mezcla un concepto puramente basado en la fe (dios) con un concepto que proviene de la astronomía y de la observación.

Después menciona este galimatías: "Tanto la Ley de Bode y las nuevas teorías de la Resonancia Stoneking demuestran que los planetas están espaciados proporcionalmente en relación con los demás por una natural diatónica musical".

Nuestro alocado emperador David cita leyes, como la de Bode, que en la actualidad ya no son consideradas como leyes físicas sino simplemente como intentos curiosos que empataban con algunos aspectos observados. ¿Sabías, estimado lector, que la mal llamada ley de Bode debió llamarse realmente la ley de Titus? ¿Y acaso sabías que esa ley data de 1776? Desde ese entonces hacia acá, ha llovido bastante, y las cosas han cambiado para arrojar datos exactos que le restan validez a esta regla que, a la luz de nueva evidencia, ya no se le considera ni ley ni nada serio. Cito algunos párrafos que pueden dar cuenta de que esto NO es como el farsante Wilcock pretende:

Pero la verdadera pregunta crucial es: ¿cuál es la base teórica que sustenta a la Ley de Bode?

La respuesta puede expresarse en una sola palabra: ninguna. La Ley de Bode es completamente empírica: un astrónomo —con las distancias de los planetas al Sol escritas en una tabla frente a sí— se puso a jugar con series numéricas y vio que una serie en particular se adaptaba a la estructura del sistema.

La Ley de Bode no es sorprendente, teniendo en cuenta las teorías sobre la formación del Sistema Solar, en el sentido de que denota una burda serie geométrica de algún tipo. Su forma final, sin embargo, tan perfecta en apariencia, no es más que una increíble coincidencia.

Pero...

Da la casualidad de que el astrónomo que la descubrió no fue Johann Bode. Se trató de un descubrimiento del alemán Johann Daniel Titius, que la encontró —como hemos dicho, jugando con los números— en 1766. Hombre confiado, se la comentó a Bode, quien en 1772, siguiendo su costumbre habitual, la publicó como suya, sin siquiera mencionar el nombre del descubridor original. Es por esto que, aunque algunos han dado en rebautizarla "Ley de Titius-Bode", es más correcta la denominación de "Ley de Titius". A secas.


Otras referencias:

Por si fuese poco, la cita de una tal "resonancia stoneking" no resulta en nada absolutamente cuando se le busca en google. Ni como teoría ni como nada, excepto la truculenta cita de Wilcock (http://www.google.com.mx/search?q=%22resonancia+stoneking%22&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a). Y por supuesto nada tiene que ver con las escalas diatónicas musicales.

Mi apreciación es que Wilcock se llena la boca (o los dedos) citando datos científicos desactualizados y carentes de validez, esperando que ningún escéptico le descubra. ¡Eso sí que es tener la cara dura o padecer de locura!

¿Cómo considerar con seriedad sus palabras si a las primeras se suelta hablando de cosas que no tienen fundamento? No puedo decir que lo que dice es mentira, pero lo que SÍ puedo decir es que lo que dice carece de fundamentos sólidos.

Pero claro, si todo este galimatías se fundamenta en su fe de que diosito se lo dijo, pues es que así ha de ser: diosito debe preferir a quienes tienen la manía de intentar engañar a ilusos, masticando pedazos de confeti informativo, para hablarles al oído y recitarles esta serie de datos inverosímiles y desactualizados.


domingo, 24 de mayo de 2009

Un mundo de gente "buena onda"

Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.

Mahatma Gandhi


¿Cómo sería un mundo en donde todos compartiésemos un sentimiento general de "buena onda"? ¿Cómo sería una sociedad humana en la que la gran mayoría de sus integrantes abandonasen sus deseos de ambición?

Muchos responderían a esta última pregunta con palabras u oraciones calificativas geniales al estilo de:
  • Maravillosa
  • Magnífica
  • Divina
  • Lo mejor que podría pasarnos
Pero si a mi me preguntasen lo mismo respondería de otra forma:
Tener a la mayoría de la gente sin el deseo de ambicionar lo que sea (mejor vida, mejor ambiente, mejor entendimiento) es un escenario de grave peligro.

¿Qué sería de la humanidad si la inmensa mayoría de la gente NO tuviese ambición, si no tuviese el impulso y la inquietud de mejorar lo que tiene? Yo pienso que esa gran mayoría estaría indefensa ante los pocos que sí tuviesen ambición. Imaginemos que todos, menos uno, los seres humanos estuviésemos satisfechos "procurando ser", sin tener ambiciones por "tener" . Entonces ese único humano que sí desearía "tener", lo podría tener todo. Sería el dueño del mundo y le importaría muy poco tener a los demás como esclavos o como zombis. Total, los demás "serían" en su fuero interno y no les importaría hacer nada por impedir que ese único "dueño" tuviese todo.

Si yo quisiera ser ese único ser, trataría por todos los medios de convencer a los demás de "abandonar sus ambiciones", trataría de convencerles de que "sean", en su interior, lo que deseen, sin importarles lo que tengan. Eso tendría varias ventajas sobre otros métodos de dominación:

  1. Sería más barato y más seguro que quitarles por la fuerza a todos lo que tienen. Porque además, para hacerlo no me bastaría con mi fuerza sola. Necesitaría de ejércitos con quienes finalmente tendría que compartir el botín.
  2. No generaría un sentimiento de inconformidad en los demás (no es lo mismo que alguien esté convencido de abandonar sus ambiciones que si se las arrebatan por la fuerza ¿me explico?).
  3. Tendría más éxito si además los mensajeros de esta palabra son seres de otras galaxias que buscan la paz en los humanos al estilo de los grandes hermanos, de las sociedades galácticas de sirio o de los Pleyadianos. Incluso si el generador del mensaje es el más poderoso de todos, o sea el Jefe de Jefes: dios (o alguno de sus emisarios).

La simple posibilidad de que toda esta parafernalia de "buena vibra" de los movimientos de la "nueva era" provenga de un intento de ese tamaño me hace dudar. Y verdaderamente es importante dudar antes de caer embelesado ante tanta fantasía ensoñadora. No sea que tenga una intención no-tan-buena. En especial cuando los defensores de esta "nueva era" atacan a la ciencia y a los escépticos con argumentos virulentos de todo tipo.

Lo opuesto también es indeseable: Una sociedad 100% materialista que sólo ambiciona "tener" sin preocuparse de "ser". Sería una sociedad en la que cualquier medio para tener sería válido. El reinado de la violencia y del más fuerte. Bueno, ya hemos tenido épocas así con una sociedad estamental.

Por ello es que pienso que lo mejor que podemos hacer los humanos respecto a esos dos polos es mantener un sano equilibrio entre lo que se es y lo que se tiene, y nunca abandonar la ambición de tener o de ser algo mejor. Procurarnos el crecimiento interno (a través de preparación, escolaridad, conocimientos, ética, valores, etc) y también el externo (mejores bienes y mejores condiciones de vida).

Y una vez más, usando el escepticismo para decifrar estos mensajes de fomento a la mediocridad disfrazados con un velo lleno de paz y amor... y abolición de las ambiciones.


Imagen: Fomentando la ambición (divertida al menos)

sábado, 23 de mayo de 2009

Pronto: Imágenes de un agujero negro

Observa todo lo blanco que hay en torno tuyo, pero recuerda todo lo negro que existe.

Lao-tsé

Desde New Scientist
Por Stephen Battersby
Traducción y resumen: KC



Como un ojo gigante de color azul claro, la Tierra observa el centro de nuestra galaxia. A través de la luz y la niebla se está tratando de vislumbrar un algo indistinto a 30,000 años luz de distancia. Allí, dentro de los espumosos paisajes estelares del núcleo de la galaxia ... no, no los soles gigantes o las nubes de gas colisionando; tampoco el brillo de rayos gamma por la aniquilación de la antimateria. No, justo ahí en el centro, dentro de ese nebuloso remolino de materia condenada ¿podría ser el indicio de una sombra?

La sombra que estamos intentando ver es la de un monstruoso agujero negro, un lugar donde la gravedad rige suprema, tragando luz y extiendiendo el tejido del espacio al punto de ruptura. Los agujeros negros son quizás las predicciones más atroces de la ciencia, y aunque podemos elaborar bonitas imágenes teóricas de ellos y apuntar hacia evidencias de que muchos objetos parecen ser agujero negros, nadie ha visto uno.

Pero eso podría cambiar en los próximos meses. Los astrónomos están tratando de vincular una red de telescopios de microondas en todo el planeta para hacer un instrumento único con la visión más aguda todavía. Ellos voltearán sus gigantes ojos hacia lo que se piensa es un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, con nombre clave Sagitario A * (ver imagen).



Incluso parcialmente construído, el ojo el microondas ya ha producido una vaga imagen de Sagitario A *. El pasado mes de septiembre, un equipo dirigido por Shep Doeleman del Observatorio Haystack del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Westford publicó los resultados que son casi lo suficientemente buenos para mostrar el renombredo agujero negro (Nature, vol 455, p 78).

Pronto, Doeleman y su equipo esperan ver la silueta del agujero. Luego quieren observar la materia caer en él con el fin de trazar el retorcido espacio-tiempo alrededor del agujero negro. Eso podría decirnos cómo se formó y creció.

Estas observaciones también serán las pruebas más concluyentes de la teoría de la relatividad general de Einstein, que predice la existencia de los agujeros negros. Si la relatividad no se comprobase, Doeleman y su equipo no podrían ver un agujero negro en absoluto, sino algo aun más extraño.

Lo que sí sabemos con seguridad es que algo grande se esconde en el centro de nuestra galaxia - ya que su poderosa gravedad afecta el movimiento de las estrellas cercanas y del gas que lo rodea. Ese algo tiene alrededor de 4.5 millones de veces la masa del sol, hacinada en un área del tamaño del sistema solar interior. Hay pocas formas obvias para empacar cosas tan herméticamente. Cuatro millones de soles serían un regalo muertos, por ejemplo. Un enjambre de estrellas de neutrones o pequeños agujeros negros sería muy inestable. Así que nuestra mejor opción es un agujero negro masivo.

Sabemos con certeza que algo grande se esconde en el centro de la galaxia. Aunque no es fácil de observar


Se piensa que un agujero negro supermasivo se asienta en el centro de la mayoría de las grandes galaxias. En algunas así llamadas galaxias activas, enormes cantidades de gas se arremolinan hacia el agujero negro, formando un disco de materia caliente en torno a él que a menudo eclipsa los miles de millones de estrellas circundantes.

Nuestro propio monstruo galáctico está menos alimentados, pues sobrevive sólo un fino flujo de gas a partir de las estrellas cercanas. Como este gas cae hacia el agujero que también se calienta y brilla, aunque más débilmente que el disco en una galaxia activa. Todos los tipos de radiaciones electromagnéticas se emiten, y van desde radio a los rayos X (ver imagen).

Por supuesto, el agujero negro en sí no brilla, ya que realmente se traga la luz. Así es como esperamos poder verlo: luz a partir del gas que será devorado girando en torno al agujero, por lo que el agujero debe aparecer como una sombra o silueta contra el fondo de gas brillante y caliente.

Imagen: NASA

viernes, 22 de mayo de 2009

Efecto placebo: Parte 2

El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.

Concepción Arenal

Continúa de la parte 1


¿Cómo es que funciona el efecto placebo?

Si el efecto placebo es real ¿cuál podría ser el mecanismo? No podemos decir que son como delirios de pacientes hiper-sugestionables. Hay pruebas de que podría ser varias cosas pasando. Las principales hipótesis son: esperanza, motivación, condicionamiento, y opiáceos endógenos.

  1. La esperanza es un fenómeno psicológico. Incluso afecta a la visión: somos más propensos a ver lo que esperamos ver. El vino sabe mejor si el precio es más elevado. A los niños les gusta mejor la comida rápida si viene en una envoltura de McDonald's. Si esperamos sentir dolor es más probable que sintamos dolor. Si se nos dice que tomaremos un fuerte analgésico, somos más propensos a obtener el alivio del dolor.
  2. La motivación es la necesidad o el deseo de mejorar la salud o conseguir ayuda de emergencia, y se ha demostrado que contribuye de manera independiente a la respuesta placebo. Los pacientes que están muy motivados para obtener su mejoría serán más conscientes a la hora de seguir un tratamiento. Y los pacientes que aceptan mejor tomar sus píldoras placebo regularmente obtienen una mejor respuesta con el placebo.
  3. El condicionamiento fue lo que hizo Pavlov a sus perros. La gente aprende a asociar las píldoras y tratamientos médicos con el alivio de los síntomas. El cuerpo incluso aprende las respuestas fisiológicas: los perros salivan cuando se les inyecta con morfina, pero después de que se condicionan, una inyección de placebo también les hace salivar, aunque no tanto.
  4. Los opiáceos endógenos son químicos analgésicos producidos en el cerebro que imitan los efectos de las drogas como el opio (morfina, etc.). Algunas pruebas de pacientes que responden a los placebos, mostraron que sus cerebros producen más de estas sustancias. Los estudios de imagen han demostrado la activación de los receptores opioides en el cerebro cuando a las personas se les dice que un placebo es un analgésico. Y hay pruebas de que la administración de un medicamento que bloquea el efecto de estupefacientes también puede bloquear el efecto placebo.

El nivel de dopamina en el cerebro de pacientes de Parkinson aumentó después de tomar un placebo, y los pacientes que dijeron que se sentían mejor liberaron mayores niveles de dopamina. En otro estudio de imágenes cerebrales, los investigadores tenían pacientes jugado a un juego y estimaban sus posibilidades de ganar. En los sujetos que pensaban que iba a ganar, la misma zona de recompensa en el cerebro se iluminaban como la de los pacientes que estaban convencidos de que la mayoría de los calmantes placebo funcionaron. Otro estudio de pacientes que preferían, ya sea Coca Cola o Pepsi descubrió que la información de la marca se procesó en una parte diferente del cerebro que el sabor en pruebas de sabor a ciegas. Podemos estar viendo pistas sobre cómo el cerebro se ocupa de la previsión, la esperanza, el optimismo, la experiencia previa, o quién sabe qué. Puede haber diferencias genéticas o diferencias en la respuesta del receptor de la dopamina. El método de imágenes del cerebro es un instrumento contundente, y aun es demasiado pronto para saber el significado de estos estudios, pero es una vía prometedora de investigación.

Los animales ¿pueden responder a los placebos?

Los creyentes en la homeopatía y la acupuntura dicen que los animales responden a estos tratamientos pero que no pueden responder a los placebos, por lo que debe significar que los tratamientos son efectivos. Pero la literatura veterinaria acepta la realidad de la respuesta placebo en los animales, y hay explicaciones plausibles:

  1. Ellos pueden desarrollar una respuesta fisiológica adquirida a una droga y, a continuación, responder de manera similar cuando se le sustituye por un placebo.
  2. Responden a la atención y el cuidado de los seres humanos.
  3. Los ropietarios humanos pueden experimentar el efecto placebo para sus mascotas por la percepción de una respuesta que realmente no existe.
  4. Dado que los animales no pueden hablar, hemos de interpretar el comportamiento de un animal como una indicación de alivio del dolor, lo que puede no ser siempre exactos.

¿Qué hay acerca de la ética?

Algunas personas ni siquiera quieren saber si un tratamiento es un placebo o no. Si se sienten mejor, eso es todo lo que importa para ellos. En su libro
Aceite de serpiente en la Ciencia: La Verdad Acerca de la medicina complementaria y alternativa, R. Barker Bausell sostiene que el principal beneficio de las terapias alternativas es un efecto placebo, a menudo reforzada por el ritual y la jerga seudo impresionante.

Si podemos dar un placebo, los pacientes y aliviar su dolor, ¿qué tiene de malo eso? Si un poco de blanco se encuentran beneficios al paciente, ¿por qué no mentir? La respuesta es que es poco ético de los médicos a mentir a los pacientes o prescribir tratamientos ineficaces, y el engaño porque socava la relación médico-paciente en el largo plazo. Además, como señala el Diccionario del Escéptico de Bob Carroll, "el placebo puede ser una puerta abierta a la charlatanería".
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En un estudio reciente en Dinamarca, el 48% de los médicos informaron de la prescripción de un placebo al menos 10 veces en el último año, incluidos los antibióticos para las infecciones virales y vitaminas para la fatiga. Especialistas y doctores de planta en hospitales tenían menos probabilidades de prescribirlos. Un estudio de 2004 de los médicos en Israel encontró que el 60% reportó usar placebos por razones como "rechazar" las solicitudes injustificadas de medicamentos o calmar a un paciente.

¿Qué pasa si los médicos fueron honestos? Si les dijeran a los pacientes que su tratamiento es un placebo ¿podría eso destruir el efecto placebo? Tal vez no. Después de ensayos clínicos, los pacientes que se les dijo que habían estado tomando el placebo preguntaron si podrían seguir tomando la misma substancia. En un estudio, los pacientes se les dijo fue una píldora inerte y sólo serviría como un "extensor de dosis" (es decir, un placebo que permite una dosis más baja efectiva de la medicina real), los pacientes aceptaron y fueron capaces de reducir sus dosis. ¿Qué ocurre si un médico le dice a un paciente que su tratamiento que no está respaldado por ninguna prueba científica, pero algunas personas creen que les ha ayudado? Los placebos plantear dilemas éticos en los que los médicos no están de acuerdo.

En un reciente caso judicial, los proponentes de una determinada forma de curanderismo conocido como rayos Q admitieron que su dispositivo era falso, pero alegaron que, dado que el efecto placebo es eficaz se justificaba la venta del mismo. El tribunal estuvo de acuerdo.

¿Hay alguna forma ética para que los médicos puedan utilizar el efecto placebo con el objeto de ayudar a sus pacientes? Sí, por supuesto. Y ya lo hacen. El efecto placebo es una parte integral de cada interacción médico-paciente. Buenos médicos siempre se han ganado la confianza de sus pacientes y les dan esperanza y tranquilidad.

Lo que es efectivo no es el placebo, sino el sentido del tratamiento. Entramos en una relación humana con un cuidador que se ofrece a ayudarnos. Es posible que recibamos una muestra de ese cuidado en la forma de una receta. Podemos tener una respuesta condicionada para esperar la mejora porque se nos ha ayudado en el pasado. Tenemos una historia, una narración que explica la razón por la que uno se siente enfermo y lo que podemos hacer para mejorar. Nosotros esperamos obtener apoyo, calor humano, tacto. Todos estos factores podrían conducir a una respuesta fisiológica real en el que nuestro pulso baja, nos relajamos, nuestro nivel de hormonas de estrés disminuye, y otros cambios que facilitan la curación, o al menos dan comodidad. Un estudio mostró que, supuestamente, los pacientes se recuperaron más rápidamente si miraban por su ventana los árboles en lugar de una pared de ladrillos, aun cuando no se recuperaron más rápidamente, ¿no era agradable darles una vista diferente? Incluso si no podemos documentar un efecto cuantificable en el resultado del paciente, la calidad de vida es importante.

Los tratamientos efectivos tienen también efectos placebo. Un porcentaje importante de los efectos de los antidepresivos pueden ser efectos placebo. La morfina funciona aún mejor si su médico le dice que es fuerte.

No podemos aislar el efecto placebo de la medicina convencional - nos deja pensando en forma incorrecta. Como el neurólogo Robert Burton dice, "Incluso teniendo en cuenta nuestro avanzado estado de conocimientos médicos, gran parte de la rutina de la atención médica - desde el tratamiento de dolores de espalda, hasta el resfriado común - se basa sobre todo en la tranquilidad y la esperanza, y no tratamientos específicos para la enfermedad... tenemos que reconsiderar el modo de facilitar el efecto placebo con un riesgo y costo mínimos, y sin engaños"
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5. Carroll R. “The Placebo Effect.” The Skeptic’s Dictionary. <http://skepdic.com/placebo.html>
6. Burton R. “Why ‘Placebo’ is Not a Dirty Word.” Salon.com. August 1, 2008. <http://www.salon.com/env/mind_reader/2008/08/01/placebo_effect/>


*Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com

miércoles, 20 de mayo de 2009

Efecto placebo: Parte 1

El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.

Benjamin Franklin

Desde eSkeptic
Por Harriet Hall
Traducción: KC



Jane D. era una visitante regular a nuestra Sala de Emergencias, por lo general aparecía tarde en la noche exigiendo una inyección de Demerol el único estupefaciente que le funcionaba para aliviar sus fuertes dolores de cabeza. Una noche, el siquiatra del equipo recomendó darle una inyección de solución salina en lugar del Demerol. ¡Funcionó! El siquiatra le dijo a Jane que había respondido a un placebo, examinó las repercusiones, y pensó que le había ayudado a comprender que su problema era psicológico. Pero cuando salía de la sala, Jane preguntó: "¿Puedo conseguir ese nuevo medicamento la próxima vez en lugar del Demerol? ¡Es realmente muy eficaz!"

¿Qué pasa aquí? ¿Cuál es el efecto placebo y cómo funciona?

El término "efecto placebo" es lamentable, pues da lugar a malentendidos. Los placebos mismos no tienen ningún efecto. Son inertes: esto es lo que significa el placebo. La palabra placebo viene del latín para decir "Yo complazco" (en inglés: I please, como reza el letrero de la imagen. Nota de KC). Se puede pensar que es el opuesto de "beneficio". Lo que realmente queremos decir por "el efecto placebo" no es un misterioso efecto de dar un tratamiento inerte, sino la compleja red de efectos psicosociales que rodean el tratamiento médico. Esos efectos se producen con tratamientos muy eficaces, no sólo con tratamientos inertes.

Mark Crislip, doctor en medicina, piensa que el efecto placebo es un mito. "Pienso que el efecto placebo con un leve dolor es un ejemplo de la terapia cognitivo conductual, el dolor permanece igual, es la respuesta emocional la que se altera ... No hay tal cosa como un efecto placebo, sólo un cambio en la percepción"1. Es correcto decir que el efecto placebo no hace nada para cambiar las señales de dolor en los nervios. Pero la mayoría de la gente piensa que el cambio en la percepción es el efecto placebo y vale la pena perseguir.

Hay una gran diferencia entre el dolor y el sufrimiento. Los dolores de parto de una mujer la lastiman, pero con un final feliz a la vista no sufre tanto como un hombre que tiene las sensaciones de un dolor leve, pero está preocupado de que su pierna lesionada pudiera ser amputada. Algunas personas dicen que la morfina no alivia el dolor tanto como lograr no preocuparse por él. La experiencia del dolor y el significado del dolor para el paciente son tan importantes como la fuerza del del estímulo del dolor. Si el efecto placebo puede hacer algo para desviar la atención del paciente o ayudarlo a replantear el sentido de su dolor, su percepción alterada puede reducir su experiencia de sufrimiento.

Beecher dice: Los placebos son poderosos

En 1955, el Dr. Henry Beecher publicó un artículo titulado "El Poderoso Placebo" en el
Journal of the American Medical Association2. Se revisaron estudios que compararon un tratamiento activo contra un placebo, y se encontró que en promedio el 35% de los pacientes mejoró con el placebo. Así, cualquier estudio que no cuente con un grupo placebo para comparación es probable que tenga un falso resultado positivo. El ensayo controlado con placebo se ha convertido en una de las piedras angulares de la ciencia médica. No es suficiente demostrar que la Milagro-micina funciona, tenemos que demostrar que funciona mejor que una píldora falsa que se parece a la Milagro-micina pero que sólo contiene azúcar.

El artículo de Beecher ha sido ampliamente citado como evidencia de que el 35% de los pacientes responden a los placebos, pero eso no es realmente lo que mostró. Él no estaba midiendo el efecto placebo en el aislamiento - en realidad fue una combinación de medición del efecto placebo, el curso natural de la enfermedad y otros factores. Los pacientes que al parecer respondieron con el placebo incluyeron a los pacientes que mostraron mejoras por otras razones. Razones como la mejoría espontánea, la fluctuación de los síntomas, la regresión a la media, las respuestas de cortesía, subordinación experimental, respuestas condicionadas, errores de juicio, etc.

Dice Hrobjartsson: Los placebos son inútiles

Para intentar saber cuánto de ese 35% debe atribuirse al placebo, necesitamos saber el número de pacientes que podrían haber informado mejoras sin ningún tratamiento. En 2001 dos investigadores daneses, Asbjorn Hrobjartsson y Peter Gotzsche, publicaron un artículo titulado "¿Es inútil el Placebo?" En el
New England Journal of Medicine.3 Examinaron estudios que no incluyeron un grupo sin tratamiento, y compararon la mejora con los placebos a la mejora sin tratamiento. Ellos "encontraron poca evidencia de que los placebos, en general, tenían efectos clínicos poderosos".

En los estudios con un resultado binario (mejora frente a la no mejora), no hubo diferencia significativa entre el placebo y los grupos sin tratamiento. En los estudios con resultados continuos, hubo algo de aparente efecto placebo, pero no de manera objetiva en los resultados que pudieran ser medidos por alguien más, como la presión arterial, sino sólo para resultados subjetivos que dependían de los auto-informes, como el dolor. Sin embargo, ni siquiera estaban seguros de que, debido a que el efecto fue mayor en los ensayos más pequeños, eso indicaba un posible sesgo.

Pero los placebos funcionan, ¿verdad?

Es difícil conciliar un estudio como este, con lo que sabemos acerca de los placebos a partir de experiencias como el caso de Jane D. Parece que funcionam, y parecen funcionar a veces de manera muy espectacular.

En un estudio de dolor después de cirugía dental, los pacientes recibieron o bien morfina por vía intravenosa o bien un placebo de solución salina. Si se les decía que la solución salina es un nuevo y potente analgésico, tuvieron el mismo alivio que los pacientes que recibieron morfina. En otro estudio, todos los pacientes recibieron morfina para el dolor post operación, pero sólo a la mitad se le dijo que la estaban recibiendo. En el grupo de pacientes que no sabían que la estaban recibiendo sólo la mitad experimentaron alivio del dolor. En un estudio de la acupuntura para aliviar el dolor post operación dental, no hubo diferencia entre los grupos de "verdadera" acupuntura y de placebo "simulado", pero cuando les preguntaron a los pacientes en qué grupo pensaban que estaban, descubrieron que los que creían que estaban en el "verdadero" grupo informó de un número significativamente mayor de alivio del dolor que los que creían que estaban en el grupo de "simulacro" - ¡independientemente del grupo que estaban en realidad!

No sólo sabemos que los placebos "funcionan", sabemos que existe una jerarquía de eficacia:

  • La cirugía placebo funciona mejor que las inyecciones placebo
  • Las inyecciones placebo funcionan mejor que las píldoras placebo
  • La acupuntura placebo funciona mejor que una píldora placebo
  • Las cápsulas funcionan mejor que las tabletas
  • Grandes píldoras funcionan mejor que las pequeñas
  • Entre más dosis al día, el placebo funciona mejor
  • Entre más caro, mejor
  • El color de la píldora hace la diferencia
  • Decir al paciente "Esto aliviará su dolor" funciona mejor que decir "Esto podría ayudar".

En un estudio, los pacientes recibieron la misma aspirina o bien desde una botella etiquetada con el nombre de marca o bien desde una botella sin etiqueta; funcionó mejor si venía del frasco etiquetado con una marca que reconocían. Nuestra farmacia solía almacenar dos distintas marcas de píldoras de alergia que se hicieron en la misma fábrica y son idénticas, salvo que una era verde y la otra azul. Cuando un paciente nos decía que el medicamento dejaba de hacerle efecto, cambiábamos a la otra marca y entonces volvía a funcionar de nuevo.

Junto con los efectos placebo, hay los efectos nocebo ("Yo daño", o nocivos). Las personas que reciben tratamientos inertes a menudo informan sobre nuevos síntomas. Un amigo mío dejó de tomar su remedio homeopático para dormir porque pensaba que le estaba causando efectos secundarios. (La homeopatía es el último placebo, ya que sus remedios suelen contener sólo agua.) En el estudio titulado Iniciativa de Salud de la Mujer, sobre tratamiento hormonal post-menstrual, cuando se interrumpió el tratamiento, el 63% de las mujeres que tomaronn hormonas informó de los síntomas de abstinencia, pero también lo hizo el 40% de las mujeres que tomaronn un placebo. Si le decimos a los pacientes que un tratamiento que puede causar náuseas, serán mucho más propensos a informar de náuseas, que si no se menciona esa posibilidad.

El efecto placebo es primordialmente subjetivo. Los placebos no funcionan en los pacientes que están dormidos o inconscientes. Hay que saber que está siendo tratado. Los placebos no evitan que las mujeres queden embarazadas. No cura el cáncer, ni los huesos rotos, ni hace cualquier cosa que puedas medir objetivamente. Funcionan para quejas más elusivas como dolor de cabeza, depresión, prurito, dificultad respiratoria, tensión, indigestión, y otros síntomas que nos obligan a aceptar el informe autónomo del paciente sobre lo que está experimentando.

Eso no implica que los síntomas no sean reales. Algunos médicos en forma equivocada han tratado de utilizar la respuesta placebo como una prueba para diagnosticar si un paciente está realmente enfermo o no. Esa prueba no funciona, e incluso si lo hicieran sería poco ético.

Algunos investigadores creen que los placebos pueden tener efectos objetivos. Cuando los médicos aplican tinte inerte sobre verrugas y les dicen a los pacientes que las verrugas desaparecerían cuando el color se desvaneciera, las verrugas desaparecieron. Los pacientes con marcapasos recientemente implantados mejoraron incluso antes de que el marcapasos funcionara. Las vías respiratorias de asmáticos se dilatan cuando se les dice que están recibiendo un broncodilatador. Los pacientes de colitis tratados con placebo no sólo informaron sentirse mejor, en realidad tenían menos inflamación en sus intestinos, visible en la sigmoidoscopia. Los pacientes con úlceras cicatrizaban con mayor rapidez cuando se le administraba dos píldoras de placebo en lugar de una.

El investigador médico de la Universidad de Harvard, Herbert Benson, cree que el efecto placebo produce una mejoría clínica en el intervalo de 60 a 90% de las enfermedades, incluida angina de pecho, asma, herpes simple, y úlceras. Estudios que no han sido replicados han sugerido que el efecto placebo puede influir en síntomas como la hinchazón, los trastornos del movimiento, la temperatura, pulso, presión arterial, colesterol, azúcar en la sangre, y la tolerancia al ejercicio.

Hasta ahora la evidencia objetiva de efectos placebo es débil. Otra hipótesis es que el efecto placebo es sólo subjetivo, pero que estos efectos subjetivos indirectamente pueden conducir a efectos mensurables objetivamente. Por ejemplo, si tienes dolor y el efecto placebo disminuye tu percepción del dolor, se podría esperar que tu pulso y tu presión arterial bajen. Si eres asmático y respiras con sibilancias, cualquier factor psicológico, que reduzca tu nivel de ansiedad o te ayude a relajarte indirectamente podría aliviar tus síntomas de respiración e incluso permiten tus oprimidos bronquios se dilaten. Bajo este punto de vista, el efecto placebo en realidad no causa efectos objetivos, sino te permite tener una experiencia diferente de tus síntomas, y son las experiencias diferentes las que indirectamente afectan a tu fisiología. Sutilezas semánticas, tal vez.

La cirugía placebo es otro tema controvertido. Hace cuarenta años, un joven cardiólogo de Seattle llamado Leonard Cobb llevó a cabo una prueba única de un procedimiento comúnmente utilizado para entonces para la angina de pecho, en el que los médicos hacían pequeñas incisiones en el pecho y ataban nudos en dos arterias para tratar de aumentar el flujo sanguíneo al corazón. Era una técnica popular - el 90% de los pacientes informaron que ayudaba - pero cuando Cobb comparaba este resultado con el de la cirujía placebo en la que hacía incisiones, pero no ataba las arterias, las operaciones de simulacro resultaron ser igual de exitosas. El procedimiento, conocido como la ligadura de mamaria interna, pronto se abandonó.4

En un estudio más reciente, cirugía artroscópica simulada se comparó contra una verdadera cirugía artroscópica para la osteoartritis de rodilla. Los pacientes que sólo tenían una incisión en la piel obtuvieron buenos resultados por igual. Un paciente al que se le dijo que había tenido una cirujía simulada, aun se refirió a ella como una cirugía que cura.

Algunas personas preguntan si estos estudios demuestran que la cirugía realmente tiene un efecto placebo. Tal vez la cirugía no era necesaria y los pacientes habrían mejorado de todos modos.

Referencias

1. Crislip, Mark. "El Mito Placebo." Medicina Basada en la Ciencia, 3 de julio de 2008. <http://www.%20sciencebasedmedicine%20.org/?p=158>
2. Beecher, HK. “The Powerful Placebo.” Journal of the American Medical Association, Vol. 159, No. 17. 1955.
3. Hrobjartsson A, Gotzsche PC. “Is the Placebo Powerless? An Analysis of Clinical Trials Comparing Placebo with no Treatment.” New England Journal of Medicine. 2001; 344:1594–1602.
4. Talbot M. “The Placebo Prescription.” New York Times magazine. Jan. 9, 2000.

Continuará...


*Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com

domingo, 17 de mayo de 2009

Lo escencial ¿Es invisible para los ojos?

Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

Antoine de Saint Exupèry


Mucha gente que ha leído "El Principito" o que ha oido la famosa frase que se relaciona con el título de esta entrada, piensa que en verdad así son las cosas, que uno debe "ver" con el corazón para desentrañar la escencia de las cosas. E incluso retan a la ciencia para decir que "la ciencia está vendada de los ojos del corazón" o bien que "está limitada en sus métodos" debido a que no fomenta observar con el corazón o la intuición.

Pues bien, la frase de Antoine de Saint Exupèry, en boca del personaje del zorro, pareciera todo menos una afirmación científica.

Antes que nada, debo decir que los dichos del personaje del zorro me marcaron desde muy joven. Cuando yo tenía unos 17 años tuve una novia que deseaba que la fuese a ver a su casa todos los días. No me gustaba mucho la idea, pues en ese entonces leía por primera vez esta obra y me parecía que la actitud de mi novia semejaba a la de este personaje diciéndome:
si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.


Créanme, no hubo visión más horrenda de las relaciones humanas que esa de "domestícame para que creemos vínculos" o bien "conviértete en mi felicidad". Por supuesto, cuando posteriormente dice el zorro que lo escencial sólo se ve con el corazón, el personaje ya había perdido credibilidad ante mis ojos.

Entiendo lo que el autor quería decir, y era algo así como "no te fíes de las apariencias". Dicho así tiene sentido, pero puedo darme cuenta que esta frase no es tan bonita como la primera. Incluso cuando habla del corazón, está haciendo una analogía de lo que los antiguos pensaban que era la función del corazón: era considerado el órgano central y su latido se percibía en el pulso. El corazón era el sitio del pensamiento, sentimientos y otras funciones. Las enfermedades se producían por diversas alteraciones de los canales o por debilidad del corazón. En pocas palabras, era el receptáculo y la fuente primordial de la emotividad, el sentimiento, y la percepción más allá de lo visible. La alegoría llega hasta este siglo XXI con tanto símbolo de corazones entre enamorados.

Pero lo que es cierto, es que el corazón es incapaz de sentir, o pensar, o decidir sobre cualquier aspecto de nuestra vida. Es un músculo con funciones ciertamente vitales, encargado de bombear la sangre por el sistema circulatorio mediante contracción. En estado de reposo, el corazón es más o menos autónomo y sólo aumentará su ritmo contra demanda. Si necesitamos más oxígeno en alguna parte del cuerpo (por ejemplo las piernas cuando corremos), el corazón bombeará más rápido. Aunque tambien las emociones (generadas en el cerebro) pueden hacer que este órgano se acelere sin razón aparente. El mecanismo emocional es básico en los humanos para prepararnos ante una eventual respuesta fisiológica que requerirá de oxígeno. La más simple es la dualidad pelear - salir corriendo.

Así que si tomamos esas palabras en sentido literal no tienen sentido alguno.

Por el lado metafórico y alegórico, y sobre todo quitando los nefandos antecedentes de deseo de domesticación del zorro, la frase me indica que es necesario aplicar algo más que la simple vista para decidir sobre las relaciones humanas. Recordemos que la frase famosa la enuncia el zorro justo después de que el principito les dice a las rosas:
Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes.

Vista así, la frase aconseja involucrar un proceso más complejo que el de la simple vista para darnos una idea más exacta de la realidad, o dicho en forma más precisa, más complejo que la apreciación visual de la belleza física.

Pero de eso a que pueda utilizarse como medio de apreciación y observación científica, al estilo de las "corazonadas", resulta un tanto pueril. Sabiendo que este órgano no es el que genera los procesos cognitivos o creativos, paradójicamente en una "corazonada" nada tiene que ver el corazón, sino más bien el cerebro, a través de otros procesos mentales que relacionan ideas, conceptos previos y otras experiencias en un modelo eurístico que al parecer no sigue una lógica establecida, para dar como resultado ideas consistentes con la ciencia y con la realidad.

Mi conclusión es que, si bien es cierto que no sólo es necesario "ver" para entender, lo que sí es estrictamente necesario es el uso del cerebro y no del corazón para poder entender la escencia de la naturaleza.

A los seguidores puntuales de Antoine de Saint Exupèry: No os comporteis como el estúpido zorro del cuento. ¡Usad el cerebro!

Imagen desde http://qtcorregido.galeon.com/

jueves, 14 de mayo de 2009

La ciencia del vudú, o cómo el miedo te puede enfermar

No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.

Alejandro Dumas

Desde New Scientist

Por Helen Pilcher

Traducción y comentarios: KC



Comentario inicial


Hace algunos días mencioné que era mi opinión que nadie se muere de miedo y que difícilmente el miedo mata a la gente en números mayores que los que matan los virus. Hasta hoy no he sabido de fuentes de estadísticas de mortandad por una causa llamada "miedo". Sin embargo, eso no quiere decir que el miedo no afecte a quien lo siente. De esto se trata este interesante artículo que arroja luz sobre esta zona oscura de nuestra mente: La zona del vudú.


A altas horas de la noche en un pequeño cementerio de Alabama, Vance Vanders tuvo un encuentro con el médico brujo local, quien abrió una botella con un líquido de olor desagradable enfrente de su cara, y le dijo que estaba a punto de morir y que nadie podía salvarlo.

De vuelta a casa, Vanders se recostó y comenzó a deteriorarse. Unas semanas después, demacrado y cerca de la muerte, fue ingresado en el hospital local, donde los médicos no pudieron determinar la causa de sus síntomas o su lento declive. Sólo entonces su mujer le dijo a uno de los médicos, Drayton Doherty, del hechizo.

Doherty lo pensó largo y tendido. A la mañana siguiente, pidió que la familia de Vanders se colocara junto a su cabecera. Él les dijo que la noche anterior había atraído al médico brujo de vuelta al cementerio, donde le había apretado la garganta contra un árbol hasta que explicara cómo funcionaba la maldición. El médico brujo, dijo, había frotado huevos lagarto en el estómago de Vanders, que se incubaron dentro de su cuerpo. Uno de esos reptiles permanecía dentro, y se estaba comiendo a Vanders desde ahí.

La Gran Ceremonia

Doherty convocó entonces a una enfermera que, por acuerdo previo, había llenado una jeringa grande con un potente emético. Con gran ceremonia, inspeccionó el instrumento e inyectó su contenido en el brazo de Vanders. Unos minutos más tarde, Vanders empezó a vomitar en forma incontrolable. En medio de la batahola, inadvertido por todos en la sala, Doherty produjo su pieza de resistencia - un lagarto verde que había escondido en su bolso negro. "Mira lo que ha salido de usted, Vance", exclamó. "La maldición vudú se levanta".

Vanders pidió una dosis doble, se recostó en su cama, y luego cayó en un sueño profundo. Cuando se despertó al día siguiente estaba alerta y voraz. Recuperó rápidamente su fuerza y fue dado de alta una semana después.

Los hechos de este caso sucedido hace 80 años fueron corroborados por cuatro profesionales de la medicina. Quizá lo más destacable de todo es que Vanders sobrevivió. Existen numerosos casos documentados de muchas partes del mundo sobre personas que mueren después de ser maldecidos.

Sin registros médicos y sin resultados de autopsias, no hay forma de estar seguro de cómo estas personas llegaron a su fin. El hilo común en estos casos, sin embargo, es que una figura respetada lanza una maldición sobre alguien, tal vez cantando o apuntando un hueso hacia ellos. Poco después, la víctima muere, al parecer por causas naturales.

Vudú Nouveau

Se podría pensar este tipo de cosas son cada vez más raras, y que se limitan a las tribus remotas. Sin embargo, según Clifton Meador, un médico en la Escuela de Medicina Vanderbilt en Nashville, Tennessee, que ha documentado casos como el de Vanders, la maldición ha asumido una nueva forma.

Tomemos a Sam Shoeman, que fue diagnosticado en fase terminal con cáncer de hígado en el decenio de 1970 y se le había pronosticado sólo unos meses de vida. Shoeman murió en el plazo pronosticado, pero la autopsia reveló que su médico se había equivocado. El tumor era pequeño y no había difusión. "Él no murió de cáncer, sino de creer que se estaba muriendo de cáncer", afirma Meador. "Si todo el mundo te trata como si te estuvieras muriendo, de seguro te compras la idea. Todo en tu vida girará sobre la muerte."


Él no murió de cáncer, sino de creer que se estaba muriendo de cáncer

Casos como el de Shoeman pueden ser ejemplos extremos de un fenómeno mucho más generalizado. Muchos pacientes que sufren efectos secundarios perjudiciales, por ejemplo, podrían tenerlos sólo porque les ha dicho que deben sentirlos. Es más, las personas que creen que tienen un alto riesgo de ciertas enfermedades son más propensos a padecerlas que las personas con los mismos factores de riesgo que creen que tienen un bajo riesgo. Parece que los brujos modernos visten de bata blanca y usan estetoscopios.

El efecto nocebo (nocivo)

La idea de que cuando crees que estás enfermo te puede hacer mal, puede parecer exagerada, pero rigurosos ensayos han establecido más allá de toda duda de que lo contrario es cierto - el poder de la sugestión puede mejorar la salud. Esto es el conocido efecto placebo. Los placebos no pueden hacer milagros, pero sí producen efectos físicos mensurables.

El efecto placebo tiene un gemelo maligno: el efecto nocebo, en el que las píldoras ficticias y expectativas negativas pueden producir efectos nocivos. El término "nocebo", que significa "dañino" (o nocivo, en castellano), no se acuñó hasta 1960, y el fenómeno ha sido mucho menos estudiados que el efecto placebo. No es fácil, después de todo, obtener la aprobación ética para la realización de estudios encaminados a hacer que la gente se sienta peor.

Lo que sí sabemos sugiere que el impacto del nocebo es de largo alcance. "La muerte vudú, si es que existe, puede representar una forma extrema del fenómeno nocebo", dice el antropólogo Robert Hahn de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta, Georgia, quien ha estudiado el efecto nocebo.

Amenazas a la vida

En los ensayos clínicos, alrededor de una cuarta parte de los pacientes en los grupos de control - a los que les suministran terapias inertes - experimentan efectos secundarios negativos. La gravedad de estos efectos secundarios a veces coincide con los correspondientes a las drogas reales. Un estudio retrospectivo de 15 ensayos que incluían a miles de pacientes con prescripción de betabloqueantes o bien un control mostró que ambos grupos informaron de efectos secundarios en niveles comparables, incluida fatiga, síntomas depresivos y la disfunción sexual. Un número similar había tenido que retirarse de los estudios a causa de estos.

Ocasionalmente, los efectos pueden ser una amenaza para la vida (véase "La sobredosis"). "Las creencias y las expectativas no sólo son fenómenos lógicos, conscientes, sino también tienen consecuencias físicas", dice Hahn.

Los efectos nocebo también se observan en la práctica médica habitual. Alrededor del 60 por ciento de los pacientes sometidos a quimioterapia comienzan a sentirse enfermos antes de su tratamiento. "Puede ocurrir días antes o en el trayecto al hospital", dice Guy Montgomery, psicólogo clínico de la Escuela de Medicina Monte Sinaí de Nueva York. A veces, el simple pensamiento del tratamiento o la voz del médico es suficiente para hacer que los pacientes se sientan mal. Estas "náuseas anticipadas" pueden deberse en parte al condicionamiento - cuando los pacientes subconscientemente enlazan una parte de su experiencia con náuseas - y en parte debido a la expectativa.

Contagioso

En forma alarmante, el efecto nocebo puede ser incluso contagioso. Casos en donde los síntomas sin una causa identificable se propagan a través de grupos de personas han existido por siglos, y representan un fenómeno conocido como enfermedad psicógena masiva. Uno de estos brotes (ver "Es contagioso") inspiró un reciente estudio realizado por psicólogos Irving Kirsch y Giuliana Mazzoni de la Universidad de Hull en el Reino Unido.

Pidieron a algunos miembros de un grupo de estudiantes inhalar una muestra de aire normal, la cual a todos los participantes se les dijo que contenía "una toxina sospechosa del medio ambiente", asociada con dolor de cabeza, náuseas, picor en la piel y somnolencia. La mitad de los participantes también vieron una mujer inhalar la muestra y desarrollar estos síntomas, sólo en apariencia. Los estudiantes que inhalaron la muestra tuvieron más probabilidades de presentar estos síntomas que los que no lo hicieron. Los síntomas fueron también más pronunciados en las mujeres, en particular aquellas que habían visto a otra enfermarse en apariencia - un sesgo observado también en la enfermedad psicógena masiva.

El estudio muestra que si oyes u observas un posible efecto secundario, tienes más probabilidades de desarrollarlo por ti mismo. Eso pone a los médicos en una situación difícil. "Por un lado las personas tienen derecho a ser informado acerca de qué esperar, pero esto hace que sea más probable que se experimenten estos efectos", dice Mazzoni.

Catch 22 (ciclo vicioso)

Esto significa que los médicos deben elegir sus palabras cuidadosamente para reducir al mínimo las expectativas negativas, dice Montgomery. "Todo reside en cómo lo dicen".

La hipnosis también puede ayudar. "La hipnosis cambia las expectativas, lo que disminuye la ansiedad y el estrés, lo cual a su vez mejora los resultados", dice Montgomery. "Creo que la hipnosis podría aplicarse a una amplia variedad de síntomas en los que que la expectativa juega un papel importante".

¿Es la escala del problema nocebo lo suficientemente grave como para justificar contramedidas? Simplemente no lo sabemos, porque muchas preguntas permanecen sin respuesta. ¿En qué circunstancias se producen efectos nocebo? ¿Y cuánto tiempo duran los síntomas?

Parece que, al igual que con la respuesta placebo, los efectos nocebo varían ampliamente, y puede depender en gran medida del contexto. Los efectos placebo a menudo son mucho más potentes en los montajes clínicos que los provocados en el laboratorio, dice Paul Enck, un psicólogo en el Hospital de la Universidad de Tübingen, Alemania, lo que sugiere que el problema nocebo puede tener efectos profundos en el mundo real. Por razones obvias, sin embargo, los experimentos de laboratorio están diseñados sólo para inducir síntomas nocebo leves y temporales.

Consecuencias reales

Tampoco está claro quienes son susceptibles. El optimismo o pesimismo de una persona puede desempeñar un papel, pero no hay predicciones consistentes de personalidad. Ambos sexos pueden sucumbir a la enfermedad psicógena masiva, aunque las mujeres reportan más síntomas que los hombres. Enck ha demostrado que en los hombres la expectativa, en lugar del condicionamiento, tiene más probabilidades de influir en los síntomas nocebo. Para las mujeres, lo contrario es cierto. "Las mujeres tienden a operar más sobre las experiencias del pasado, mientras que los hombres parecen más reticentes a considerar la historia en una situación", dice.

Lo que está quedando claro es que al parecer estos fenómenos psicológicos tienen consecuencias muy reales en el cerebro. Utilizando exploraciones PET para observar los cerebros de las personas a quienes se les administró un placebo o un nocebo, Jon-Kar Zubieta, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, mostró el año pasado que los efectos nocebo estaban relacionados con una disminución de la dopamina y la actividad de los opioides. Esto explicaría cómo los nocebos pueden incrementar el dolor. Los placebos, como era de esperarse, produjeron la reacción opuesta.

Mientras tanto, Fabrizio Benedetti de la Escuela de Medicina de la Universidad de Turín en Italia ha descubierto que el dolor inducido por nocebos puede ser suprimido por una droga llamada proglumide, que bloquea los receptores de una hormona llamada cholecystokinin (CCK). Normalmente, las expectativas de dolor inducen ansiedad, lo que activa los receptores de CCK, aumentando el dolor.

Causa última

La causa última del efecto nocebo, sin embargo, no es la neuroquímica sino las creencias. Según Hahn, a menudo los cirujanos son quisquillosos al operar a personas que piensan que van a morir - porque estos pacientes lo suelen hacer. Y la mera creencia de que uno es susceptible a un ataque al corazón es en sí misma un factor de riesgo. Un estudio encontró que las mujeres que creen que son particularmente propensas a ataques al corazón tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir a causa de condiciones coronarias que otras mujeres con los mismos factores de riesgo.

A pesar de la creciente evidencia de que el efecto nocebo es muy real, es difícil en esta época racional aceptar que las creencias de la gente les pueden matar. Después de todo, la mayoría de nosotros se ríe si un hombre vestido extrañamente saltó agitando un hueso y nos dijo que íbamos a morir. Sin embargo, imagina cómo te sentirías si te dice lo mismo un elegante doctor ataviado con un arsenal de diplomas médicos y con una computadora llena de datos clínicos y de resultados de análisis de laboratorio. El entorno social y cultural es crucial, dice Enck.

Meador sostiene que el diagnóstico erróneo de Shoeman y las posteriores muertes comparten muchos de los elementos esenciales que se encuentran en la maldición de muerte. Un poderoso médico pronuncia una sentencia de muerte, que es aceptado incondicionalmente por la "víctima" y su familia, quienes luego comienzan a actuar en esa creencia. Shoeman, su familia y sus médicos todos creían que estaba muriendo de cáncer. Se convirtió en una profecía autocumplida.

Nada místico

"Malas noticias promueven mala fisiología. Creo que se puede persuadir a las personas de que van a morir y que esto ocurra realmente", dice Meador. "No creo que haya algo místico sobre esto. Estamos incómodos con la idea de que las palabras o acciones simbólicas pueden causar la muerte, porque es un reto a nuestro modelo biomolecular del mundo".

Tal vez cuando la base biomédica de la muerte vudú se revele en detalle será más fácil aceptar que es real - y que puede afectar a cualquiera de nosotros.

Editorial: Rompiendo el hechizo vudú



La sobredosis

Deprimido después de la separación con su novia, Derek Adams tomó todas sus píldoras... a continuación, se arrepintió. Temiendo que pudiera morir, pidió a un vecino para llevarlo al hospital, donde se derrumbó. Débil, pálido y con sueño, su presión arterial bajó y sus respiraciones aumentaron rápidamente.

Sin embargo, pruebas de laboratorio y toxicología no daban muestras de nada tóxico. Durante las siguientes 4 horas Adams recibió 6 litros de solución salina, pero mejoraba poco.

Luego llegó un médico del grupo de ensayo clínico de un antidepresivo en el que Adams había estado tomando parte. Adams se había inscrito en el estudio un mes antes. Inicialmente se había sentido alentado en su estado de ánimo, pero una discusión con su ex novia lo llevó a tragar los
29 comprimidos restantes.

El médico reveló que Adams estaba en el grupo control. Las pastillas que había ingerido en su "sobredosis" eran inofensivas. Al escuchar esto, Adams se mostró sorprendido y derramó lágrimas de alivio. En los 15 minutos siguientes estuvo totalmente alerta, y su presión sanguínea y ritmo cardíaco habían vuelto a la normalidad.



Es contagioso

En noviembre de 1998, una profesora de una escuela secundaria de Tennessee notó un olor "como de gasolina", y comenzó a quejarse de dolor de cabeza, náuseas, dificultad para respirar y mareos. La escuela fue evacuada y durante la siguiente semana más de 100 funcionarios y estudiantes fueron admitidos en la sala de emergencias quejándose de síntomas similares.

Después de extensas pruebas, no se encontraron explicaciones médicas para los síntomas reportados. Un mes más tarde un cuestionario reveló que la mayoría de las personas que informaron de síntomas fueron mujeres, y gente que había conocido o visto a un compañero de clase que estaba enfermo. Fue el efecto nocebo a gran escala, dice el psicólogo Irving Kirsch en la Universidad de Hull en el Reino Unido. "No hubo, en la medida de lo que podemos decir, toxinas en el medio ambiente, pero la gente comenzó a sentirse mal."

Kirsch considera que ver a un compañero de clase desarrollar síntomas de la enfermedad creaba la expectativa en otros chicos, provocando la enfermedad psicógena masiva. Los brotes se producen en todo el mundo. En Jordania en 1998, 800 niños al parecer sufrieron los efectos secundarios después de la vacunación y 122 fueron admitidos al hospital, pero no se encontró ningún problema con la vacuna.



Comentario final

Lo que muchos intentos conspiranoicos claman a los tres ejes coordenados es que tanto la crisis económica mundial como la reciente declaración de pandemia por el virus AH1N1, es que "alguien" nos está metiendo miedo. Incluso que el miedo en la sociedad es lo que buscan los "poderes ocultos" o no tan ocultos como los gobiernos (simple y llano terrorismo informático). Como se puede ver en este artículo, los investigadores serios en los campos de la psicología y la neurología han recopilado estudios en los que el efecto nocebo (nocivo) es considerable, pero se trata de aplicaciones directas y puntuales que distan un tanto de lo que son las medidas de prevención como los cercos sanitarios y las evacuaciones de la población. En última instancia, el conocimiento de la realidad y no las creencias es lo que salva a cualquiera de caer en este efecto.


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