jueves, 23 de octubre de 2008

¿Por qué no pudimos ver la nave prometida?


Regresando al tema de la "nave prometida" que debería haberse presentado el pasado 14 de octubre, resulta interesante revisar las explicaciones que se han dado para su ausencia.

Al parecer la explicación de la propia medium que predijo este evento es que no estamos preparados para "ver" esa nave. Auqnue hubo quienes afirmaron que sí la vieron y juran por la virgencita de Guadalumpen que esa es la pura verdad.

El problema con eso de "ver" lo que otros no "ven" es un asunto de realidades. Al parecer hay una realidad que puede ser observada por todo el mundo y otra realidad concomitante o simultánea que sólo puede ser observada por "elegidos" o "evolucionados".

Escribí realidades en plural porque, aunque no pienso que existan realidades concomitantes del nivel uno, sí existen percepciones concomitantes de la
realidad y es lo que pareciese constituir una "multiplicidad de realidades".

Aclaro. Yo propongo la existencia de tres niveles de realidad en el universo, a decir:

1. El nivel macroscópico, en el que la realidad es como es, y poco podemos hacer para cambiar las reglas de esa realidad. Podemos usar esas reglas para cambiarla de forma o de color o de estado, pero las reglas son inamovibles.

2. El nivel nanoscópico, en el que la realidad depende del modo en el que la observemos, aunque no podamos hacer mucho para que, una vez alterada esa realidad nanoscópica, llevemos el resultado al nivel 1.

3. El nivel psicológico, en el que nuestra realidad es fabricada por nuestros filtros de percepción. En este último nivel me estoy refiriendo en cursivas a la colección de percepciones que desarrollamos conforme aprendemos a observar el mundo. Añado también la imaginación exacerbada como fuente de realidad en este nivel.


En los dos primeros niveles no se ha demostrado concomitancia (o transposición o coincidencia) de fenómenos detectables. Aunque en el nivel nanoscópico puede haber dos estados cuánticos diferentes en un mismo sistema (recordar el gato de Shrödinger), una vez observado el estado es prácticamente imposible regresar al anterior. Esa transposición sólo es posible en el nivel 3, el de las percepciones.

Así que revisemos el supuesto fenómeno que es observado (o percibido) por algunos (especiales, escogidos, privilegiados, dotados, superdotados, iluminados, etc.). Partimos del hecho de que el caso que nos ocupa representa un fenómeno del primer nivel, o sea, macroscópico (el mensaje no decía "el 14 de octubre se aparecerá una nave del tamaño de un quark extraño"). ¿Que características tendría ese fenómeno que en ese nivel pudiese ser percibido por unos observadores privilegiados? La teoría de la relatividad especial de Einstein (comprobada hasta el hartazgo) indica que no hay marcos de referencia preferenciales para la observación de los fenómenos. Cualquier marco es bueno, aplicando las transformaciones necesarias (velocidad, aceleración, etc.).

Por si eso fuese poco, ya se ha demostrado la no existencia de variables ocultas (al estilo de fuerzas invisibles, dimensiones macroscópicas adicionales, voluntades divinas, etc), al momento de observar un fenómeno. El físico británico John Bell, que murió en 1990, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas.

Esto quiere decir, que difícilmente puede haber realidades concomitantes de primer nivel. En el segundo nivel sólo hay estados concomitantes, pero no son observables (ya que cuando se observan dejan de serlo). Y si pasamos del segundo al primer nivel, la realidad se convierte en "realidad estadística", como un promedio de los estados de millones de millones de millones de millones de partículas y sus diferentes estados.

Sólo sería posible esta conjunción de realidades en el tercer nivel, en el de la percepción. Y ahí, como hemos visto con el ejemplo de Blossom Goodchild (y tantos otros antes), se puede percibir una "realidad" que nada tiene que ver con las realidades de los niveles 1 y 2.
Imagen de entrada (vía Wikipedia): El cohete ruso Soyuz TMA-13 despega el pasado 12 de octubre del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, llevando al turista millonario.

1 comentario:

Jorge Llaguno dijo...

¡Hola!

Así que ahora las profecías se parecen al cuento infantil del "traje nuevo del emperador"... No tenía idea de alguna profecía sobre una nave, pero hace poco leí el encabezado de una revista que decía más o menos así: "¿Por qué fallaron todas las profecías sobre el fin del mundo?".

Siempre me han divertido las profecías y los supuestos contactos con un mundo espiritual, pero ahora que las han batido con el fenómeno ovni, se vuelve algo tan absurdamente inverosímil que no deja de tener su poesía.

En fin, si EEUU pudo tener un presidente que afirmó "no tuve sexo con Mónica, no tuve sexo con Mónica, no tuve sexo con Mónica... bueno, sólo un poquito". ¿Por qué no tener Mediums cuyas profecías son sólo para elegidos??

El problema de las realidades concomitantes es aún más complejo que el de los Universos Paralelos y no lo había reflexionado hasta que leí tu post. Buen argumento.

Saludos!

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