viernes, 25 de enero de 2008

Mujeres de ayer y mujeres de hoy

Gracias a mis particulares observaciones sobre este tema de estudio llamado mujer, he podido determinar lo siguiente:

Hace como 40 años en las escuelas dominaban los masculinos, en asistencia
, en calificaciones, en perseverancia. En una escuela mixta oficial promedio, a nivel primaria, la proporción de población estudiantil entre hombres y mujeres era de un 65% y 35% respectivamente, mientras que en una escuela privada promedio era del 90% y 10% respectivamente. Las mejores calificaciones (primeros tres lugares en cada grupo) en ambos casos correspondían a los hombres por mucho. No era raro ver que niñas de primaria o secundaria abandonaban la escuela para dedicarse a la crianza de sus propios hijos.

Actualmente eso ha cambiado ¡y para bien! El porcentaje de matricula de hombres y mujeres en primarias y secundarias oficiales y privadas está oscilando alrededor del 50%, pero en calificaciones el asunto cambia. Los primeros lugares son obtenidos en un porcentaje de 80% por niñas contra 20% de los niños.


¿Que significa esto?

Que en realidad las diferencias no son tan grandes, por lo menos en el terreno intelectual.

Yo pienso que mucho influyó el pensamiento del colectivo social. En esos tiempos (y anteriores) se pensaba, sin menores ambages, que era una pérdida de dinero invertir en la educación de las niñas. Total, si se van a casar y a cuidar de su hogar, marido
y descendencia, ¿para qué tirar el dinero en su educación? Muchas veces oí este tipo de argumentos por parte de adultos a quienes consideraba educados. ¡Qué ironía!

No es de extrañarse que hace unos 40 años hubiese surgido un movimiento feminista "liberador", jejeje. Porque, en efecto, actualmente no tienen porque sentir que están presas. Pero ese no ha sido siempre el tenor de los tiempos.

Y es que no sólo era por nosotros, los machines, por los que estaban así.

Aquí interviene la segunda de mis observaciones sobre este tema de estudio llamado mujer. En términos generales los hombres somos más tendientes a entendernos en
tre hombres. En último caso, un no-entendimiento, tanto antes como ahora, siempre podía zanjarse con un buen pleito a golpes. Eso rara vez era una salida para las mujeres. La salida preferida para el no-entendimiento era y sigue siendo el ataque artero, el comentario soez, el subterfugio. Otro dicho de un poco más actual es "¿Cómo llamas a una amistad entre tres mujeres? Dos contra la otra".

Y es que no hay punto de referencia más cruel para una mujer que la opinión de otra mujer. Como una de tantas posibles consecuencias de esta forma de pensar, es que muchas mujeres quieren parecer modelos de revista o de pasarela (extremadamente delgadas y sofisticadas). Pero esa NO es la imagen de las mujeres que más preferimos los hombres, al menos no como para compartir la vida con ellas. ¿Por qué entonces una mujer quisiera parecer calavera ambulante? De seguro no es por gustarle a un hombre, sino para competir contra otra mujer, o para recibir halagos de otras mujeres, o para evitar sus dolorosas críticas. Esa es una de las debilidades del género femenino. Espero que pronto cambien ese peso que tienen sus propias críticas.

Por si lo anterior fuera poco, en muchos casos el mayor enemigo de la mujer en vías de desarrollo, en aquellos años, no era su padre, ni su hermano, ni sus amigos, ni siquiera sus amigas o enemigas, sino su propia madre.

Bueno, ahora las cosas son diferentes. hemos aprendido (los masculinos) a convivir más con mujeres profesionales, a competir con ellas por buenos lugares y tolerar nuestras diferencias, porque ¿que creen? las hay.


Pero no son muy significativas. Simplemente se marcan más cuando surgen problemas.

Una cosa que me gusta mucho es ver, hoy en día, cada vez más a hombres que cargan a sus pequeños críos, con todo y pañalera, subiendo y bajando de taxis, autobuses, transportes colectivos y privados. Cosa que hace 40 años no se veía ni en la telenovela de Gutierritos. Eso significa que los papeles que antes se consideraban exclusivos, ahora no lo son tanto, y se busca un equilibrio sano en el tipo de papeles que se barajan en la pareja.

En conclusión, las mujeres de hoy están más aptas para sobresalir por sus méritos en un mundo que estuvo dominado por hombres. Sólo falta que enfoquen esa posición de capacidad probada para resolver problemas comunes y no desgastarse tanto en acabarse unas contra otras. Después de todo, a los hombres (los verdaderos hombres, no los dudosos metrosexuales) nos gustan las mujeres que tengan lo suyo bien puesto.

Para ver muestras galore de chicas con encantos naturales y bien reconocidos, recomiendo echar un vistazo a lo que los muchachos quieren.

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