jueves, 31 de enero de 2008

¿Incredulidad o Escepticismo?


En mi deambular por diversos foros de internet dedicados a tratar los contactos extraterrestres, paraciencias y misterios, a los que he sido invitado (aclaro este punto porque al principio pensé que las invitaciones llegaban porque me conocían de mis participaciones en otros grupos y luego descubrí que sólo me habían invitado como resultado de búsquedas-bulk, al menos en los dos primeros casos referidos), me he encontrado con mucha gente que defiende sus creencias y sus posturas sobre estos temas.

También me he encontrado a algunos pocos escépticos que aportan sus puntos de vista. Entre estos pocos me encuentro aun participando. Mi adivinanza educada es que por cada 50 participantes en estos foros sólo uno es escéptico. Y digo participantes porque en muchos casos la gente sólo se anota en estos foros y no participa activamente con sus opiniones.

Pero los hay quienes no son escépticos sino incrédulos. Me he topado con varios de ellos, que ante una explicación sobre cierto tema terminan diciendo "no me creo nada de tus explicaciones técnicas". Pero no se identificaban a sí mismos como escépticos, y más bien se aferraban a sus creencias sobre conspiraciones, sobre ocultamientos y otras linduras. También pude observar que el tono de su lenguaje era bastante autoritario, como se puede observar en el texto citado.

He visto las publicaciones de periodistas que investigan casos de parapsicología, casos de apariciones y de revelaciones, casos de crítica hacia las creencias sobre ovnis, pero nunca he visto la intervención de algún incrédulo haciéndose pasar por escéptico. Aun no.

La diferencia tiene que ver con la actitud: El incrédulo no cree por postura, mientras que el escéptico no creerá mientras no haya pruebas. Por ello, más que creer en algo, afirmo sobre ese algo.

Mis afirmaciones (siempre temporales) estarán basadas en evidencias, pero si se encuentran nuevas evidencias que apunten hacia otro lado, afirmaré en ese sentido. Puedo asegurar que mantengo mis ojos abiertos y prácticamente todo lo que he visto puede ser explicado con el conocimiento que se tiene sobre este universo. Las pocas cosas que no pueden ser explicadas aun, por ese simple hecho no pasan al terreno de las creencias dentro de mi modelo.

Puedo decir que no tengo fe, pero que puedo tenerla si hay necesidad de ello: Cuando la fuerza de voluntad está un poco baja, hago acopio de fe para salir del entuerto. Pero nada más, no me gusta abusar. En cuanto a soñar, claro que sueño, pero me doy la oportunidad de despertar de vez en cuando.

Jamás he afirmado que quien cree es ni más ni menos tonto que quienes no creemos. Eso es asunto de otra índole. Lo que sí he hecho es expresar mi respeto por la fe y las creencias de los demás. Mis afirmaciones son eso, afirmaciones temporales que no pretenden más que exponer mi manera de pensar.

Bendigo la hora en que los humanos decidimos ser diferentes unos de otros.
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miércoles, 30 de enero de 2008

El Verdadero secreto

Hace un par de meses salió publicado en Forbes internet, un artículo sobre El Secreto, de la autoría de Michel Schremer. Lo reproduzco aquí gracias a la traducción casi simultánea de mi socio. Disfruten.

El verdadero secreto

El sueño americano

Michael Schremer, 9.oct.2007

De acuerdo con el sabio distribuidor de cultura popular Yogui Berra, "En teoría no hay diferencia entre teoría y práctica. En la práctica si la hay"

Hay un profundo consejo para cualquiera que contemple desembolsar 24 dólares por uno de los libros de mayor demanda en los EE UU actualmente, EL SECRETO (en DVD por 35 dólares) de Rhonda Byrne y un selecto grupo de gurús de la auto ayuda. Gracias a las recomendaciones de de Oprah Winfrey, la serie ha vendido más de 3 millones de copias en forma combinada (sólo en los EE UU).

El Secreto es un libro de auto ayuda en la tradición de "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas" de Dale Carnegie, "Piensa y crece rico" de Napoleón Hill y "Despierta el gigante interior" de Anthony Robbins. Pero El Secreto afirma que va más allá de tales consejos prosaicos de auto ayuda como escribir tus metas, mantener una bitácora diaria de éxitos y derrumbar los temores. El Secreto afirma que la ciencia ha descubierto misteriosas fuerzas trabajando en el cosmos que cuando son correctamente invocadas pueden desencadenar inimaginables niveles de bienestar, felicidad y éxito.

La fuerza es llamada "ley de la atracción". Iguales atraen iguales. Pensamientos positivos que parten desde tu cuerpo como energía magnética, luego regresan en la forma de cualquier cosa en la que hayas pensado. Como dinero. Byrne y sus lacayos del éxito piensan mucho en el dinero. "La única razón por la que cualquier persona no tiene suficiente dinero es porque bloquea el flujo de dinero con sus pensamientos", se nos dice. El anuncio promocional de la película del mismo nombre está lleno de mantras de dinero vanagloriosos como: "Todo lo que toco se convierte en oro". "Soy un magneto de dinero". Y mi favorito: "Hay billetes que en este momento se están imprimiendo para mí". ¿En dónde? ¿En la Casa de Moneda?

Un desfile de personas felices y despampanantes repiten el secreto de El Secreto. "Todo lo que llega a tu vida, tú lo estás atrayendo hacia tu vida. Es atraído por las imágenes que mantienes en tu mente", dice Bob Proctor, un autoproclamado filósofo. "Atraes lo que más piensas", proclama el empresario John Assaraf. Un escritor llamado Mike Dooley dice que el principio puede reducirse a cinco palabras: "Pensamientos se convierten en cosas". La autora Lisa Nichols declara, "La ley de la atracción es obediente. Te dará lo que deseas en cada ocasión. Repartes todo hacia ti mismo. Lo atraes como un imán".

Es el magnetismo donde El Secreto salta de la realidad hacia la insensatez. "Cada pensamiento tiene una frecuencia", explica el narrador de El Secreto. "Podemos medir un pensamiento. Si estás pensando en algo una y otra vez, estás emitiendo esa frecuencia".

No exactamente.

El cerebro verdaderamente produce actividad eléctrica. Corrientes de iones fluyen entre las neuronas durante transmisiones sinápticas, y de acuerdo con las ecuaciones de Maxwell, cualquier corriente eléctrica produce un campo magnético (y viceversa, como en un generador que al hacer girar sus magnetos produce electricidad). Pero los campos que produce el cerebro son minúsculos y sólo pueden ser medidos usando un aparato extremadamente sensible denominado Instrumento Superconductor de Interferencia Cuántica, en un cuarto fuertemente blindado contra campos magnéticos externos.

Además está la ley del cuadrado inverso: La intensidad de una onda de energía radiante, desde una fuente puntual, es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia desde esa fuente. Un objeto situado al doble de cierta distancia de una fuente recibirá sólo una cuarta parte de la energía emitida.

En otras palabras, el campo magnético del cerebro rápidamente se disipa al salir del cráneo y se diluye rápidamente entre otras fuentes de campos magnéticos como las TV, los radios, los celulares y el mismo campo magnético terrestre, el cual le sobrepasa en potencia por 10 órdenes de magnitud (unas 10,000,000,000 veces). No hay que olvidar que en magnetismo los opuestos (y no los iguales) son los que se atraen: El polo positivo atraerá al negativo y viceversa, por lo que si tienes un pensamiento positivo deberías atraer cosas o eventos negativos a tu vida.

No se necesita de la ciencia para probar que El secreto es "jarabe de pico" --sólo una pizca de pensamiento. Si el bienestar y la pobreza son el resultado de nada más que nuestros pensamientos ¿deberíamos culpar del estado de desnutrición de los niños de Biafra a su modo pesimista de ver la vida? ¿Y que tal las víctimas de las guerras? Si la ley de atracción fuese cierta, cada oprimido, cada esclavo o cada grupo exterminado en la historia serían culpables de su estado por los pensamientos que han tenido. Esa idea está más allá de un error de concepto, es una idea malévola.

¿Hay algo que podamos hacer para tener éxito? Eso depende en lo que quieras decir con "hacer" y "éxito". Una vez asistí a una convención cuyo orador estrella era Mark Victor Hansen, conocido por ser coautor de la popular serie de libros "Caldo de pollo para el alma". Una de sus memorables líneas de su inspiradora conferencia fue "Esto trabaja bien cuando trabajas en ello", lo que significaba que el auténtico secreto para el éxito era trabajar duro para el éxito.

Esta conferencia se dictó en 1980. No oí de Hansen sino hasta finales de los años 90, cuando sus libros se vendieron como pan caliente. Hansen probó que si intentas hacer las cosas una y otra vez, tienes una mejor oportunidad de tener éxito.

El "una y otra vez" es la clave para entender cómo los programas de auto-ayuda son verdaderamente útiles. De acuerdo don el periodista investigador Steve Salerno, en su libro de 2006 "Fraude: Cómo el movimiento de auto ayuda ha hecho indefensos a los EE. UU.", las diversas conferencias y cintas de auto-ayuda ofrecen un incremento momentáneo de inspiración que se desvanece a las pocas semanas. Salerno debería saberlo, pues él mismo fue editor de libros de auto-ayuda para Rodale Press. Al parecer las encuestas de mercado revelan que "el cliente más inclinado a comprar un libro de cualquier tema es alguien que ha comprado un libro similar en los anteriores 18 meses".

La ironía de la "regla de los 18 meses" para el género de auto-ayuda, dice Salerno, es ésta: "Si lo que vendimos funcionara, uno esperaría que la vida mejorase. Uno no esperaría que la gente necesitase ayuda posterior de nosotros, al menos no en esa misma área de problemas, y ciertamente no una y otra vez.

Los programas de éxito y auto-ayuda contienen un blindaje contra el escrutinio escéptico. Si los intentas una vez y tu vida no mejora, es por tu culpa, porque tus pensamientos no fueron lo suficientemente positivos. ¿La solución? Más de lo mismo, o al menos el mismo mensaje reempacado dentro de nuevos productos y programas.

¿Funcionan esos programas? Nadie lo sabe. De acuerdo con Salerno, no hay evidencia científica que indique que cualquiera de los innumerables programas de éxito y auto-ayuda (desde caminar sobre brasas hasta los 12 pasos) funciona mejor que hacer otra cosa, o hasta hacer nada.

Pero la ley de los números grandes implica que dados los millones de personas que han intentado estos programas, es inevitable que algunos mejoren. Y sólo escuchamos las historias de éxito, nunca las de fracaso. Aquí hay un episodio del programa de TV de Oprah Winfrey que nunca verás: "En seguida, Oprah presentará a una docena de personas que han tratado el nuevo método de hacer dinero, y no se han hecho millonarios. No cambies de canal. No querrás perderte el programa especial de hoy".

El Dr. Michael Schremer publica la revista "Skeptic" (www.skeptic.com), una columna mensual en Scientific American y es profesor adjunto del Colegio de Graduados de Claremont. Es autor de libros como "Por qué Darwin importa", "Por qué la gente cree cosas raras" y el próximo a salir a la luz "La mente de mercado: Simios compasivos, humanos competitivos y otras lecciones de la economía evolucionista"

http://www.forbes.com/2007/10/09/secret-review-opportunity-ent-dream1007-cx_ms_1009shermer.html?partner=email

Saludos desde el rincón de los no conversos.

martes, 29 de enero de 2008

Energía y religión

No me cabe ninguna duda de que la fe en dios existe. Existe en los humanos, y la verdad no sé si esa fe sea un factor comun para la mayoría. Lo que es muy cierto es que algunas evidencias muestran que hace 30 siglos ya había cultos politeístas a deidades naturales.

Otros apuntan a la mesopotamia antigua como sitio donde se desarrolló la religión más antigua (la que tenía en su centro a don Ahuramazdah, el de la imagen de entrada). Otros mencionan que la hindú es la más antigua. En fin, que nadie se pone de acuerdo al respecto. Lo que aparece en forma contínua es la diversidad geográfica de orígenes de la fe religiosa.

Pero mezclar asuntos de dios (o dioses) con asuntos de física suena un poco bizarro. Ya ha habido intentos para dizque usar la física para demostrar la existencia de dios.

Está muy de moda hablar de la energía, que si la energía positiva, que si la negativa, que si la energía oscura, que si los puntos de energía, que si la prana, que si los alimentos energéticos, que si los chakras y hasta que si dios es energía pura.

Lo único que puedo sacar en conclusión de tanta palabrería en torno a la energía es que, como la energía no se ve y sólo se perciben sus efectos, es muy fácil atribuirle cualquier cantidad de características ad hoc a nuestros más fantásticos deseos.

Total, como no se puede comprobar ninguna de esas supuestas características new age o esotéricas de la energía, la llevamos al terreno de la fe. Y en ese terreno cada quien tiene su propia verdad.

En el terreno de la fe religiosa, desde mi punto de vista, el error consiste en tratar de convencer (y vencer) a los demás de que el concepto de dios que tenemos ES el correcto, el auténtico, ¡el único!. Mucha gente muere todos los días por esa estúpida lucha. Si tan sólo respetáramos el concepto de dios que cada quien tiene derecho a tener...
 
Si alguien desea que dios parezca un elefante, pues bueno así será para él o ella. Si alguien desea que dios sea muy humano, pues así será para él o ella. Eso está en el terreno de la respetabilérrima fe. O ausencia de fe, como es mi caso, razón por la que no afirmo absolutamente nada respecto a dios.

Y no debería haber pleito por ello. Eso digo yo. Pero los humanos somos más animales en esto de la fe que los mismos animales salvajes en eso de sus territorios. Los protegemos de los supuestos ataques de los demás hasta con la vida y ampliamos su dominio en la medida que los demás se dejen ¡vaya ironía!

Con relación a la energía, permítaseme decir que es poco lo que a ciencia cierta se puede afirmar de ella. Sabemos mucho de sus efectos pero poco sabemos de su naturaleza.

Sabemos que un cuerpo tiene más energía cuanto mayor es su temperatura. Sabemos que un cuerpo tiene más energía mientras más rápido viaja. Sabemos que un cuerpo gana energía cuanto más gana altura (en un campo gravitacional diferente de cero). Sabemos que la materia puede convertirse en energía y viceversa. La física cuántica nos dice que los estados de energía no son continuos sino que adoptan ciertos valores preestablecidos. Y quizá un par de cosas más.

Pero de eso a anexarle características divinas (propias de las deidades), creo que es demasiado fantasioso.
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domingo, 27 de enero de 2008

Información basura e información veraz

En la actualidad abunda tanta información basura en internet que mi estimación educada es que por cada cosa verdadera que se publica por internet (sitios, páginas, foros, correo electrónico, etc.), se publican 100 mentiras, verdades a medias, datos reales pero tendenciosos, y otras linduras.

Esto se debe en primer lugar a la "facilidad" con la que se puede hacer. Por lo menos en un periódico las notas pasan por una revisión editorial (que puede ser tendenciosa, lo sé), y lo mismo sucede con lo que se publica en revistas especializadas y en libros. Por esta poderosa razón, uno debe ser cauteloso para tomar las cosas publicadas como ciertas.

En segundo lugar pondría los intereses de personas mal intencionadas combinada con la ignorancia de personas bien intencionadas. Incluso un descubrimiento "científico" puede ser mal interpretado y llevarnos a conclusiones erróneas si no pasa por el tamiz de la razón y del método científico (como ejemplo cito lo que en la década del 90 se conoció como "fusión fría").

Los artículos de fe son asunto aparte, pues la fe es individual, es una decisión que cada quien toma. Cada persona escoge el objeto de su fe. Incluso los valores morales son tan variables (con la ubicación geográfica, por ejemplo), que lo que es bueno para alguien es deleznable para otra persona que vive en una zona diferente (por ejemplo los valores de los fundamentalistas islámicos).

Por ello es importante diferenciar la actitud incrédula de la escéptica. Cuando un científico explica el efecto túnel, las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, y la teoría de la relatividad, puede haber incrédulos que duden de su veracidad.

En efecto, suena increíble que el tiempo se expanda o se contraiga dependiendo de la velocidad (relativa) con la que uno se mueve. Suena increíble que una partícula dentro de un pozo pueda atravesarlo aunque no tenga la energía suficiente para salir de él. Suena increíble que exista una fuerza que nunca podremos "sentir" pero que su existencia, al parecer, es la que establece el equilibrio energético de todo el universo conocido (la fuerza nuclear débil).

Sin embargo, cualquier persona (y enfatizo el "cualquier"), armada con un poco de paciencia, puede llegar a las mismas conclusiones científicas mediante la aplicación de razonamientos, experimentos, métodos y otros procedimientos al alcance de "cualquiera". Luego entonces la incredulidad se basa, entre otras cosas, en la necedad, en la falta de voluntad y en la ignorancia.

El escepticismo, por el contrario se basa en el conocimiento, en la razón, en la apertura a nuevas evidencias, en la duda razonable y en la confrontación de ideas y no de personas o de posturas. Un escéptico puede escuchar a un antropólogo explicar las pruebas que apoyan la teoría de la Eva mitocondrial y aun así dudar de su existencia. Posteriormente llevar sus propias investigaciones, razonamientos e incluso experimentos para probar la no existencia de la Eva-M o convencerse de mutuo propio de que sí existió.

Un incrédulo adoptará la postura contraria a cualquier asunto y negará por sistema todo lo afirmado, aunque se muestren las evidencias. Pero su postura se basa siempre en la necedad, en la intolerancia, en la falta de flexibilidad y en la falta de análisis serio de sus propias afirmaciones.


Una forma útil de saber si la información es verídica consiste en tratar de corroborar la fuente y cruzar la información, es decir, buscar otras referencias del mismo tema. Existen fuentes serias, prestigiosas y confiables, pero aun éstas pueden ser sujetas de errores. Una fuente confiable siempre citará sus referencias, las cuales siempre estarán disponibles al lector.

viernes, 25 de enero de 2008

Mujeres de ayer y mujeres de hoy

Gracias a mis particulares observaciones sobre este tema de estudio llamado mujer, he podido determinar lo siguiente:

Hace como 40 años en las escuelas dominaban los masculinos, en asistencia
, en calificaciones, en perseverancia. En una escuela mixta oficial promedio, a nivel primaria, la proporción de población estudiantil entre hombres y mujeres era de un 65% y 35% respectivamente, mientras que en una escuela privada promedio era del 90% y 10% respectivamente. Las mejores calificaciones (primeros tres lugares en cada grupo) en ambos casos correspondían a los hombres por mucho. No era raro ver que niñas de primaria o secundaria abandonaban la escuela para dedicarse a la crianza de sus propios hijos.

Actualmente eso ha cambiado ¡y para bien! El porcentaje de matricula de hombres y mujeres en primarias y secundarias oficiales y privadas está oscilando alrededor del 50%, pero en calificaciones el asunto cambia. Los primeros lugares son obtenidos en un porcentaje de 80% por niñas contra 20% de los niños.


¿Que significa esto?

Que en realidad las diferencias no son tan grandes, por lo menos en el terreno intelectual.

Yo pienso que mucho influyó el pensamiento del colectivo social. En esos tiempos (y anteriores) se pensaba, sin menores ambages, que era una pérdida de dinero invertir en la educación de las niñas. Total, si se van a casar y a cuidar de su hogar, marido
y descendencia, ¿para qué tirar el dinero en su educación? Muchas veces oí este tipo de argumentos por parte de adultos a quienes consideraba educados. ¡Qué ironía!

No es de extrañarse que hace unos 40 años hubiese surgido un movimiento feminista "liberador", jejeje. Porque, en efecto, actualmente no tienen porque sentir que están presas. Pero ese no ha sido siempre el tenor de los tiempos.

Y es que no sólo era por nosotros, los machines, por los que estaban así.

Aquí interviene la segunda de mis observaciones sobre este tema de estudio llamado mujer. En términos generales los hombres somos más tendientes a entendernos en
tre hombres. En último caso, un no-entendimiento, tanto antes como ahora, siempre podía zanjarse con un buen pleito a golpes. Eso rara vez era una salida para las mujeres. La salida preferida para el no-entendimiento era y sigue siendo el ataque artero, el comentario soez, el subterfugio. Otro dicho de un poco más actual es "¿Cómo llamas a una amistad entre tres mujeres? Dos contra la otra".

Y es que no hay punto de referencia más cruel para una mujer que la opinión de otra mujer. Como una de tantas posibles consecuencias de esta forma de pensar, es que muchas mujeres quieren parecer modelos de revista o de pasarela (extremadamente delgadas y sofisticadas). Pero esa NO es la imagen de las mujeres que más preferimos los hombres, al menos no como para compartir la vida con ellas. ¿Por qué entonces una mujer quisiera parecer calavera ambulante? De seguro no es por gustarle a un hombre, sino para competir contra otra mujer, o para recibir halagos de otras mujeres, o para evitar sus dolorosas críticas. Esa es una de las debilidades del género femenino. Espero que pronto cambien ese peso que tienen sus propias críticas.

Por si lo anterior fuera poco, en muchos casos el mayor enemigo de la mujer en vías de desarrollo, en aquellos años, no era su padre, ni su hermano, ni sus amigos, ni siquiera sus amigas o enemigas, sino su propia madre.

Bueno, ahora las cosas son diferentes. hemos aprendido (los masculinos) a convivir más con mujeres profesionales, a competir con ellas por buenos lugares y tolerar nuestras diferencias, porque ¿que creen? las hay.


Pero no son muy significativas. Simplemente se marcan más cuando surgen problemas.

Una cosa que me gusta mucho es ver, hoy en día, cada vez más a hombres que cargan a sus pequeños críos, con todo y pañalera, subiendo y bajando de taxis, autobuses, transportes colectivos y privados. Cosa que hace 40 años no se veía ni en la telenovela de Gutierritos. Eso significa que los papeles que antes se consideraban exclusivos, ahora no lo son tanto, y se busca un equilibrio sano en el tipo de papeles que se barajan en la pareja.

En conclusión, las mujeres de hoy están más aptas para sobresalir por sus méritos en un mundo que estuvo dominado por hombres. Sólo falta que enfoquen esa posición de capacidad probada para resolver problemas comunes y no desgastarse tanto en acabarse unas contra otras. Después de todo, a los hombres (los verdaderos hombres, no los dudosos metrosexuales) nos gustan las mujeres que tengan lo suyo bien puesto.

Para ver muestras galore de chicas con encantos naturales y bien reconocidos, recomiendo echar un vistazo a lo que los muchachos quieren.

Vergonzoso nivel educativo de México, según la OCDE

Esta nota salió antier en "El Economista". Es para dar pena propia:

Vergonzoso nivel educativo de México: OCDE

La responsable de la prueba PISA de la Organización, Andreas Schleicher, advirtió que el nivel educativo es tan deficiente que los jóvenes mexicanos confunden creencias populares con evidencias científicas –por lo que se ubicaron en la última posición- lo que impacta el desarrollo económico del país.

Elena Michel / El Economista


En su primera gira en México, al artífice de la prueba PISA de la OCDE, Andreas Schleicher, advirtió que en México el nivel educativo es tan deficiente que los jóvenes confunden las creencias populares con evidencias científicas –por lo que se ubicaron en la última posición- lo que impacta el desarrollo económico del país, pues las sociedades que dominan conceptos de este tipo pueden ser hasta cinco veces más productivas.

Andreas Schleicher, insistió en que México sólo mejorará la educación si logra el gasto que ahora termina en los salarios de los maestros, mejorar la infraestructura, descentralizar el sistema educativo y crear programas de reclutamiento y evaluación de profesores.

Para instrumentar estas acciones es necesario alcanzar un acuerdo político entre Elba Esther Gordillo y la SEP, que llevará al menos dos años en construir, advirtió el Subsecretario del ramo Fernando González: “decirlo es fácil, hacerlo es complejo”.


Si se me pidiera mencionar cual pudiera ser una solución para estos problemas, optaría por la educación. En primer lugar educar en la voluntad y después en los conocimientos, habilidades y valores que permitan salir de ese estado de postración en que se encuentran.

Eso sería, a mi modo de ver, el inicio sólido de cualquier intento por mejorar. El dar dinero o apoyos a quien no tiene puede ser una arma de dos filos. Ya lo dijo no se quien: "Dale un pescado al hambriento y comerá ese día; enséñale a pescar y jamás pasará hambre".

Es bien cierto que hay ocasiones en las condiciones exigen la solidaridad para con nuestros hermanos en desgracia, pero también es cierto que hay un buen número de hermanos que quisieran seguir en desgracia como modus vivendi.

Esto último, a mi modo de ver, es la herencia maldita de tantos años de dominio por parte de "administradores" extranjeros (españoles en nuestro caso latinoamericano). Durante muchos años el peninsular vino a América a administrar lo que los nativos hacían. Nunca se rajaron las manos para labrar la tierra ni se quebraron el seso para ingeniarse soluciones en contra del mal clima o la falta de territorios fértiles.

TODO estaba a la mano, incluyendo la mano de obra gratuita. El valor que se nos inculcó (de manera soterrada, por supuesto) y que aun sigue inmerso en nuestros inconscientes nacionales, es que lo valioso es llegar a estar en el puesto de mando, dado por obra y gracia de no se quien, pero no ganado por el esfuerzo. Quienes realizaban los esfuerzos eran vistos como lo más ínfimo de la sociedad y esto, seamos realistas, sigue siendo válido en nuestros días, en mayor o en menor grado.

El problema hasta donde lo veo es ese... la falta del auténtico deseo para ser algo más de lo que se es, y por ello menciono el factor "voluntad", que a mi modo de ver sería el factor detonante.

Puedo decir que he sido testigo de la forma en que viven los habitantes del Valle del Mezquital en Hidalgo, y de otras comunidades Matlazincas del Estado de México. He visto lo mismo que en otros sectores más progresistas. Gente con deseos de superación, que estudia y sobresale, y gente deseosa de estirar la mano para pedir la ayuda de otros y no tener que trabajar, no tener que realizar esfuerzos.

He sido testigo del ascenso de una comunidad en Veracruz, Úrsulo Galván, que por el deseo y la voluntad de sus habitantes, de ser una paupérrima comunidad de pescadores, se ha transformado en un centro educativo casi del primer mundo. Al menos en 1997 tenían el único Tecnológico Agropecuario Regional del estado ¡con aire acondicionado! Y no se lo pidieron regalado a nadie. Simplemente pusieron su voluntad a trabajar.

Creo que si los que tenemos un poco de educación nos ponemos como objetivo transmitir el desarrollo de la voluntad al menos a un puñado de personas con necesidades imperiosas (o pobres, de manera mas llana) se podría sembrar una semilla de progreso.

En pocas palabras, eduquemos a unos cuantos para combatir la falta de voluntad como causa principal de la ignorancia, para combatir la pésima educación, basada en el culto a caciques, basada en la idea mesiánica de que la ayuda vendrá de fuera, y la falta de convencimiento de que cualquier persona puede ser tan grande como él o ella desee ser.

jueves, 24 de enero de 2008

Escepticismo y fe

Muchas veces nos preguntamos (los escépticos) si esto que se habla sobre los ovnis, sobre las psicofonías, sobre las canalizaciones, sobre las civilizaciones de otras galaxias, sobre la reencarnación, sobre los ángeles, sobre las civilizaciones subterráneas, sobre los astronautas prehistóricos, sobre si se niega o no el holocausto, sobre todo esto que se ventila en estos espacios, tiene un fundamento realista.

Nos preguntamos si la investigación ufológica (ovnilógica, en mejor neoligismo castizo) tiene resultados verificables, si como resultado de todo este esfuerzo de quienes defienden estos asuntos, existe algo que pueda ser verificado con seriedad e independencia.

Luego nos encontramos con mucha frecuencia el recurso de la ofensa, de la descalificación, de la comparación con el "angel hermoso que tienta a la ignorante mujer", y otros más, como padecer de "ceguera espiritual", ser "panrefutadores", etc. para desvirtuar el verdadero propósito de la búsqueda: Verificar si lo que se afirma es real o no lo es.

A veces recurrir a la ley para dirimir esa cuestión nos lleva a citar al caso de Gamez y Benítez como una prueba de la veracidad de las afirmaciones del último, cuando de lo que se trataba era de juzgar los dudosos excesos del primero en ofensas y descalificaciones. Cuando llueve, la lluvia cae en todos los terrenos. Pero llevar al grado de ley los sesgos de opinión y creencias como en el caso de los países en los que disentir de la historia aceptada del holocausto es motivo de encarcelamiento o multa (Australia, Austria, Canadá, República Checa, Francia, Alemania, Israel, Lituania, Nueva Zelanda, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Suiza), o como en el caso de los EE. UU. en donde algunos estados se prohibe que en las escuelas oficiales se enseñe la teoría de la evolución de Darwin, o dónde invadir la privacidad de los ciudadanos es declarado como derecho del gobierno (en aras de combatir el crimen organizado), nos pone bajo alerta.

¿Por qué bajo alerta?

Por lo menos a mi me queda claro que cuando se trata de imponer aquello que es obra de la fe, surgen las guerras, las aniquilaciones, las invasiones, las esclavitudes. Y no se trata de afirmar que la ideología imperante (que puedo conceder razón a la afirmación de que influye) impone a la fuerza sus creencias. Muchas veces la ignorancia de los poderosos hace que sus decisiones se inclinen por tal o cual moda. Me ha tocado vivir en carne propia, cuando mis gobernantes se dejaban seducir por sus "consejeros", haciendo que impulsaran tendencias que sólo beneficiaban a unos cuantos, pero que dejaban contentas a las mayorías.

Alguna vez fui cuestionado por haber afirmado que el escepticismo es una herramienta para liberarse de la esclavitud de la ignorancia. En esa ocasión mi detractor escribió:

Como puedes hablar de la libertad de la esclavitud de la ignorancia cuando estas sujeto a la esclavitud del escepticismo???

Y yo le respondí:

Tu punto de vista es respetable, pero te invito a que hagamos algo, que comparemos lo que el escepticismo hace y ha hecho por la libertad de pensamiento, por la libertad de tránsito, de religión, de culto. Después veamos si es que en realidad quienes practicamos el escepticismo "somos" esclavos.

Por esa misma alerta, Ann Druyan nos recuerda las condiciones de esclavitud en los EE UU del siglo XIX (en la obra de Carl Sagan "El mundo y sus demonios"):

Había una norma muy reveladora: los esclavos debían seguir siendo analfabetos. En el sur de antes de la guerra, los blancos que enseñaban a leer a un esclavo recibían un castigo severo.

Y más adelante recalca:

Tiranos y autócratas han entendido siempre que el alfabetis­mo, el conocimiento, los libros y los periódicos son un peligro en potencia. Pueden inculcar ideas independientes e incluso de rebe­lión en las cabezas de sus súbditos. El gobernador real británico de la Colonia de Virginia escribió en 1671: Agradezco a Dios que no haya escuelas libres ni imprenta; y es­pero que no [los] tengamos durante los [próximos] cien años; porque el conocimiento ha traído la desobediencia, la herejía y las sectas al mundo, y la imprenta los ha divulgado y ha difama­do al mejor gobierno. ¡Que Dios nos proteja de ambos!

Reconozco que el modo de ejercer el escepticismo también es responsable de su posible éxito en esta empresa libertaria: Tachar de ignorantes a los que NO son escépticos, ofenderles, hacerles objeto de burlas, es hacer una mala publicidad a este (o para el caso, a cualquier) modo de pensar.

Por ello es importante respetar la fe de los demás. A los escépticos nos gustaría tener un mundo con libertad de pensamiento, con amor hacia lo diferente, con diversidad de creencias, cultos, ideas. Nuestra tarea es simple: proponemos métodos y exhibimos flagrantes mentiras.

La fe no puede ser usada para convencer a otros. La fe es el convencimiento más profundo de un ser humano en su propia y única creencia, que no requiere de evidencias. Pero la fe no debiera ser elemento de convencimiento y mucho menos arma de dominación. Ante este intento, esgrimimos el escepticismo.

Y otra cosa más, como epílogo: Las ideas pueden ser calificadas, pueden ser criticadas, pueden ser escrutadas, pueden ser adoptadas, cuidadas, desechadas y ¡hasta eternizadas!. Hacer eso mismo con los seres humanos constituye un riesgo enorme.

Escepticismo. ¿No aplica a desarrollos teóricos?


En cierta ocasión, discutía con Marcelo Silva sobre el escepticismo. Decía Marcelo que el escepticismo verdadero sólo lo ejercen los prácticos y no los teóricos, y así se expresó:

Creo que el pensamiento crítico y el escepticismo no han ayudado un paso en la evolución de la ciencia. De ninguna.

Si te fijas bien en el desarrollo histórico de toda la ciencia, verás que ésta avanza por los PRÁCTICOS, a pesar de los teóricos, a pesar de los dogmas, a pesar de las corrientes de criterios imperantes.


El escepticismo verdadero no es el de los teóricos, sino el de los prácticos, que ante una duda se empeñan en llegar hasta el final de una investigación para poder determinar lo que es y lo que no, lo que vale y lo que no vale, lo cierto de lo falso.


Más que pensamiento crítico y escepticismo, lo que ha de usarse en favor de la ciencia, en la búsqueda de la verdad en cualquier área que se investigue, es el sentido común.


Ante estas afirmaciones yo respondí lo siguiente:

Yo pienso que es al contrario. Que el pensamiento crítico y el escepticismo han sido los pilares de la investigación científica. De toda investigación. Aunque aquí se debe hacer una distinción fundamental. NO es lo mismo ciencia que desarrollo tecnológico.

Normalmente encontraremos que cada adelanto tecnológico está basado en principios de la ciencia. Y a veces, gente SIN un enfoque rigurosamente científico, sólo con la mentalidad práctica que se maneja en el texto original, logra avanzar pasos enormes en el desarrollo tecnológico. Incluso en algunos casos, descubrimientos tecnológicos accidentales generaron los acicates necesarios para establecer líneas de investigación científica. Ejemplos los daré más adelante

La aseveración de que el escepticismo verdadero pertenece sólo a los prácticos, es totalmente falsa. Se basa en la ignorancia (a propósito) de la ciencia y de sus métodos. El escepticismo verdadero lo puede ejercer mucha gente, sin necesidad de clasificarles en la odiosa taxonomía de teóricos y prácticos.

Aquí es momento de explicar los logros de algunos teóricos de la física, gracias a su pensamiento crítico y al escepticismo que practicaron:

Einstein no necesitó de ningún laboratorio para establecer sus teorías relativistas (la especial y la general). Sólo realizó un excelente ejercicio de imaginación para resolver el problema de la invariabilidad de la velocidad de la luz (mientras trabajaba en la oficina de patentes de Berna, Suiza); y forzosamente tuvo que dudar de las suposiciones sobre el éter y sobre puntos de referencia absolutos.

El desarrollo de la mecánica cuántica, por parte de Schrödinger, Heisenberg, Dirac, Bohr y Von Neumann, NO necesitó de grandes laboratorios; sus desarrolladores forzosamente tuvieron que ser escépticos de la teoría ondulatoria de Maxwell. Otros teóricos modernos, como Penrose y Hawkins, no han necesitado estar en los centros de las galaxias para proponer las teorías de gravitación cuántica y la existencia de agujeros negros.

Más recientemente, en 1985, Strominger, Edward Witten. Gary T. Horowitz y Philip Candelas publicaron un artículo en el que demostraron que podía establecer una "teoría de cuerdas" consistente con el modelo estándar, sólo que necesitaba un universo de 10 dimensiones. Poco después, el matemático Shing-Tung Yau, probó una conjetura propuesta por Eugenio Calabi, en el sentido de que podría existir esta teoría de cuerdas en un universo de 10 dimensiones con 6 de ellas "curveadas" sobre ellas mismas en espacios prácticamente invisibles, al estilo de las fibras individuales de una alfombra. Estos últimos 6 científicos teóricos elaboraron sus trabajos teóricos utilizando el pensamiento crítico y el escepticismo, al dudar de la validez de TODOS los aspectos formales del modelo estándar.


Y muchos esperamos que esta "teoría de cuerdas" unifique los modelos que tenemos del universo, en los espacios muy (pero muy) pequeños y en los espacios muy grandes (astronómicos), que usaban modelos esencialmente diferentes para explicar su naturaleza.

Este tipo de argumentación le hace un muy mal favor a las aseveraciones iniciales. Y no es que descarte la PRAXIS como motor de desarrollo. Es lo mejor que se podría hacer, unir la teoría con la práctica en un solo enfoque. En realidad muchos desarrollos teóricos esperan ansiosamente que el desarrollo de la tecnología les permita comprobar sus afirmaciones en la práctica. Einstein tuvo que esperar el avance de la fotografía para que se corroborara su predicción sobre los lentes gravitacionales. El sexteto que ha desarrollado los fundamentos de la teoría de cuerdas, espera que se construyan aceleradores de partículas que permitan interacciones en energías no obtenibles por el momento, para que se compruebe (o descarte) sus hipótesis.

Así que la conclusión natural sería decir que tanto hay escepticismo en los que hacen trabajo teórico, como en los que desatrrollan tecnología. Pero aún más. Debe haber escepticismo en médicos forenses, en investigadores policiacos, en auditores, en compradores de autos usados, y en toda la gente que desee encontrar evidencias fehacientes de lo que escucha, de lo que lee, de lo que conoce, sin importar si lo que hace es teórico o práctico.

Viajes al espacio por 200 mil dólares

Publicó hoy el Universal que la empresa Virgin Galactic presentó el diseño en maqueta de la que será su nave para llevar al espacio a civiles, mediante el pago de módica cuota de 200 mil dólares.

Al parecer iniciarán operaciones en 2009, con lo que acercan el tan ansiado viaje espacial para simples mortales a escasos 12 meses (quizás un poquito más).

Claro, si esperamos poder usar esta especie de taxi espacial deberemos ahorrar bastante, o bien ofrecer el pasaje a los compatriotas mexicanos por medio de paguitos semanales en Elektra (semanales de por vida, quizá). Se me hace más productivo e interesante que los autos chinos...

Por lo pronto, deberíamos organizar una especie de "vaquita" para enviar al espacio en uno de estos viajes a alguno de los líderes religiosos más recalcitrantes. Digo, para que constaten con sus propios ojitos que se puede llegar al cielo sin la ayuda de ninguna religión, ni de dios. Yo me ofrezco de acompañante para servir de testigo.

No existe la "ciencia oficial"

No hay tal cosa como "ciencia oficial"


En cierta ocasión en la que discutía sobre el cuanto (de la física cuántica) alguien me comentó lo siguiente:

El quantum ... siempre ha existido, pero la ciencia "oficial" solo recientemente les ha otorgado "el fiat", es decir, la licencia de existir.

Muchas veces me he declarado totalmente en contra del uso de ese calificativo. La ciencia es sólo ciencia si se basa en el método científico. No hay nadie que "oficialice" nada respecto a este tema. No hay algo como una oficina internacional de "registro oficial de la ciencia". Y espero que no lo haya en lo futuro.

Eso quizá sea un motivo de inquietud para quienes tratan de desvirtuar los logros científicos diciendo que la ciencia no hace más que avanzar sobre las ruinas de sí misma, porque cualquier persona puede cuestionar sus fundamentos... y si ha seguido el método científico, entonces podría establecer nuevos modelos científicos "destruyendo", en apariencia, los anteriores.

O lo que es lo mismo "des-oficializando" los modelos anteriores.

Por ello es que no hay tal cosa como ciencia oficial en contra de lo que muchos afirman. Es sólo ciencia si aplica el método científico. No hay "certificados" de oficialidad científica. El día que los haya, sospecharé de ellos.

Lo que sí existe es lo que yo llamo la fiaca científica, la flojera científica, la hueva científica. Consiste básicamente en no apegarse al método científico y decir que se "hace ciencia". Quienes así lo hacen a veces se molestan por no tener "fondos oficiales" (esos sí, oficiales, porque hay que llenar formularios en oficinas especiales para registrar proyectos de investigación y recibir fondos) para continuar sus actividades.

Por ejemplo mencionaría los casos de algunos investigadores frustrados que afirman haber descubierto la manera de fabricar motores de eficiencia por encima de la unidad, sistemas magnetohidrodinámicos de levitación y otros ingenios de dudosa efectividad. Incluso lo que muy de moda está ahora, la medicina alternativa, que gana adeptos gracias a los escándalos por la falta de escrúpulos de los laboratorios de fabricación de medicinas.

No hay por qué caer en ese engaño. Todos ellos lanzan sus mejores piedras para desbancar a la ciencia, no porque ésta no funcione o no sea apropiada, sino porque la investigación científica tiene mucho más probabilidades de obtener los logros tecnológicos que pagan dicha investigación. Aunque no todo sea dinero en la ciencia, admito que es necesario continuar apoyando esta actividad, por diversas razones.

El punto es acabar con esa Flojera Científica, y hacer lo que yo llamo "la tarea", que en otras palabras es usar el método científico para cuestionar a la ciencia y cualquier otra actividad humana.

Claro, la fe es la única que no admite este tipo de cuestionamientos, pero eso es una decisión propia que no tiene que ver con la realidad compartida. Se puede coincidir en la fe, pero lo que ya no se debería hacer es discriminar por la fe. Por ello cuando alguien me dice "dios existe porque tengo fe en ello" no discuto más. Pero si alguien me dice "dios existe porque tú respiras" o "dios permite que la ciencia exista" entonces sí discuto.

Propiedad privada intelectual

Yo controlo mis pensamientos. Nadie más.

¿Por qué afirmo que yo puedo controlar mis pensamientos? Mis pensamientos son míos, de nadie más. Están en mi mente, se generan en mi cerebro, en mis neuronas. Mis recuerdos, mis imágenes, mis olores, mis ilusiones, mis fracasos, mis éxitos, mis sueños, mis tropiezos, mis saltos, mis "caídas del veinte", etc.

Todo eso es mío
.
Podría hacer algo más con lo mío, y decir, por ejemplo, que no es tan mío. Puedo decir que aprendí a hablar porque alguien me enseñó; que aprendí a amar, porque alguien me enseñó; y así hasta un buen número de cosas buenas y malas, positivas y negativas. Pero ahora que soy adulto, ¿que hago con todo eso?

Cualquier persona puede decir que es egoísta porque sus padres no tuvieron más hijos y nunca aprendió a convivir y compartir con hermanos. Pueden decir que tienen un pésimo estilo de expresarse, porque sus papás no pudieron enseñarle más ya que sólo estudiaron hasta la primaria. Pueden decir que se volvieron agresores sexuales porque un compañerito de la escuela abusó de ellos. Pueden decir que son padres represivos, porque tuvieron padres represivos. Pueden decir que son alcohólicos porque tuvieron padres alcohólicos. Y así... y así... Total, estarían justificados...

Pero desplazar la culpa (o causa) de lo que soy (o lo que hago) ahora hacia otras personas, hacia otras circunstancias, es una manera muy irresponsable y cómoda de no hacer nada. Es una manera de evadir la propia responsabilidad y de justificar los propios errores, las fallas, los fracasos, las ofensas a otros, y en el peor de los casos los comportamientos sicópatas.


Y de esto, en lo que a mí respecta estimados lectores, me cansé: de lo mucho que justifiqué mis barrabasadas, y aún más de las muchas justificaciones que he escuchado de los demás por sus propias burradas.


Me cansaba y me sentía agotado, sin saber por qué.
Ahora lo entiendo mejor, porque ahora, aunque haya gente que piense que vivo una ilusión, finalmente puedo hacer mías las causas y las consecuencias. Pero sobre todo puedo hacer mío el control.

El modelo en el cual la influencia externa es debida a mecanismos oscuros, inaccesibles para la ciencia (al estilo de posesiones diabólicas, males de ojo, envidias a distancia, influjos, canalizaciones, etc.), o al menos inaccesibles a la razón (dudosas culpas, cuentas emocionales por pagar, etc.) sólo me ofrece una explicación que no me permite tener eso que deseamos: el control.

Pensemos de manera más cotidiana: Imaginemos que represento mis pensamientos con la TV por cable o por satélite. Tengo muchas opciones para ver diferentes programas, en mi idioma o en otros de mi interés. ¿Quién va a cambiar el canal? ¿Quién tiene el control? Por supuesto que yo. Yo compré la TV, yo pago la renta del acceso, yo pago la cuenta de la electricidad. Por lo tanto YO tengo el control.

Imaginemos que NO quiero pagar la electricidad, ni comprar la TV, ni pagar el acceso al satélite. Si quiero ver TV tendría que ir a la casa de mi vecino. Claro, es más fácil y sencillo pues no gasto EN NADA, no HAGO ESFUERZOS, NO ME RESPONSABILIZO de las cuentas... pero... el control lo tendría mi vecino.


Así que por ello, si YO quiero tener el control de mis programas, de mis elecciones, entonces yo compro mi TV (aunque tenga la anticuada TV en ByN que me regalaron mis papás), yo pago la electricidad (aunque pueda robarme la energía del poste que está cerca de mi casa), yo pago el acceso al satélite (aunque pueda comprar una antena barata y conformarme con la TV libre, pero llena de anuncios comerciales).


Y no se trata de que con este ejemplo apoye el consumismo. El ejemplo lo podemos trasladar a libros que lees, paisajes que admiras, etc. etc.

El asunto es, ¿quiero tener opciones? ¿Quiero tener el control de mis opciones? ¿Quiero controlar mis programaciones (o pensamientos)? Más vale que me responsabilice y pague mis cuotas de responsabilidad puntualmente.


Mi cerebro es mío. Mi mente es mía. Mis ideas y pensamientos son míos, pero debo responsabilizarme de eso que es mío.

Saludos desde la propiedad privada intelectual.

miércoles, 23 de enero de 2008

Pruebas de vida en marte ¿y a esto le llaman vida?

Apenas ayer 22 de enero de 2008, en la versión web de "the sun", apareció una nota sensacionalista anunciando que algunas fotografías mostraban vida en Marte.

El autor de la nota, un tal Pete Bell afirma en su nota que "Estas impresionantes fotos parecen probar algo que los tecnófilos y los fanáticos de la Ciencia-Ficción habían sospechado por años: Hay vida en Marte"

Y todo porque la sonda Mars Explorer Spirit de la NASA envió unas imágenes (hace ¡4 años!). Según Pete, después de un intenso escrutinio (no dice de quien, ni bajo qué premisas), entre éstas se habían encontrado fotogramas que "podrían ser" un ser viviente, curiosamente de apariencia semejante a un humano.


Aunque en el artículo citado no se especifican escalas de tamaño ni distancias probables desde los objetos fotografiados, y mucho menos si la imagen que presenta la figura de apariencia humana es una ampliación simple de la más "abierta", Pete se avienta la patinada de afirmar que al ver estas imágenes, un astrónomo aficionado había comentado "En lo que a mí respecta, esto es una prueba. ¿Que otra cosa podría ser más que una criatura humaniode?".


Obviamente, no dice quien es el astrónomo aficionado. Y yo no pude pensar en otra cosa más que mi hija de 5 años es una astrónoma aficionada, pues observa los astros sin ser profesional.

Al final lanza una pregunta a modo de respuesta ante el comentario poco experto del astrónomo aficionado:

¿Será quizás una pila de piedras?


Bueno.... Figuras humanas vemos desde que nacemos.

Nuestra programación neuronal (genética si se quiere) nos facilita el reconocimiento de rostros y figuras humanas desde mucho antes de siquiera aprender a hablar o a caminar. De esa forma podemos sobrevivir, al identificar la fuente de alimento y cuidados indispensables para nuestra supervivencia durante nuestros primeros meses de vida.

Como resultado, lo que son pliegues y sombras diversas, las relacionamos como rostros y figuras humanas en la pared, en las cortinas, en las piedras apiladas y hasta en los signos de puntuación.

Es divertido constatar como mucha gente envió fotografías del World Trade Center (11/9), marcando un rostro "demoníaco" entre el humo y las llamas. Creemos que vemos rostros hasta en las heces. Esas son creencias divertidas, que nos evocan las etapas primarias de desarrollo infantil.

 
Pero esto de la figura humanoide... con esas fotos pixeleadas... vaya, esa no me la sabía. Creen que ven humanos en Marte... y con eso afirman que hay vida...

Bueno, siento no estar dispuesto por el momento a colaborar en esta noble tarea desinformadora, porque me he ocupado repentinamente en la búsqueda de figuras humanas en el piso de granito de mi oficina. Quizás encuentre unas cuantas y proponga mi propia campaña de las figuras humanas en Urano.
Seguramente alguien me va a creer.

Nota original en:
http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/article713438.ece

Ateísmo racional ¿Imbecilidad?

Quizá para muchos no escépticos (por no llamarles crédulos), la actitud irracional de cierto grupo de incrédulos pueda parecer imbecilidad. Y quizás tengan razón. En lo que no la tienen es en catalogar a todo el movimiento escéptico como lleno de imbecilidad y como "una de las peores lacras de la humanidad, junto a la Psiquiatría y a los Tele evangelistas", como afirma el vocero oficial de las canalizaciones inescrutables, Horacio Velmont.
Incluso confundir (me parece que a propósito, en el grueso de los casos) a un incrédulo con un escéptico es cerrar la válvula que restringe el paso del flujo normal de sangre al cerebro, lo que inhibe a la inteligencia.
 
Baste echar un vistazo al artículo de Michael Schermer en Scientific American, publicado hace unos meses:


Ateísmo Racional
19 de Agosto de 2007
Carta Abierta a los Sres.
Dawkins, Dennett, Harris y Hitchens.
Por Michael Shremer
Desde el inicio del nuevo milenio, una nueva militancia ha surgido entre escépticos de la religión como respuesta a tres amenazas para la ciencia y la libertad:
  1. Ataques contra la educación evolucionista y contra la investigación de células madre.
  2. Derrumbes en la barrera que separa a la iglesia y al estado, lo que ha llevado a preferencias políticas por ciertas creencias por encima de otras.
  3. Terrorismo fundamentalista mundial.
Entre las muchas métricas disponibles para rastrear este movimiento escéptico está la ascensión de cuatro libros a las augustas alturas de la lista de Best Sellers del New York Times: Carta a una Nación Cristiana (Knopf, 2006) de Sam Harris; Rompiendo la Palabra (Viking, 2006) de Daniel Dennett; Dios no es Grande (Hachette Book Group, 2007) de Christopher Hitchens; y La Desilusión de Dios (Houghton Mifflin, 2006) de Richard Dawkins. Juntos, de acuerdo con la siempre melancólica prosa de Dawkins, "elevan la consciencia hasta el punto en el que ser un ateo es una aspiración realista, además de valiente y espléndida. Puedes ser un ateo que es feliz, equilibrado, moral e intelectualmente realizado". Amén, hermano.
Donde las creencias religiosas entran en conflicto con hechos científicos o violan principios de libertad política, debemos responder con apropiado aplomo. Sin embargo, debemos ser cautelosos con la exhuberancia irracional. Sugiero que elevemos nuestras consciencias un peldaño más arriba por las siguientes razones:
1. Movimientos anti-algo eventualmente fallarán. Los ateos no pueden simplemente definirse a sí mismos por aquello en lo que no creen. Un economista austriaco, Ludwig von Mises, advirtió a sus colegas anti-comunistas en los años 50: "Un movimiento anti-algo despliega una actitud puramente negativa. No tiene oportunidad alguna de tener éxito. Sus diatribas pasionales virtualmente promocionan las causas que atacan. La gente debe pelear por lo que quiere lograr, no simplemente rechazar un mal, sin importar que tan malo sea".
2. Son necesarias afirmaciones positivas. El campeón de la ciencia y la razón Charles Darwin, sugería: "Me parece (sea correcto o equivocado) que los argumentos directos contra la cristiandad y el teísmo difícilmente producen efectos en el público; la libertad de pensamiento se promueve mejor por la iluminación gradual de la mente humana que sigue del avance de la ciencia. Ha sido, por tanto, siempre mi objetivo evitar escribir sobre religión, por lo que me he confinado a mí mismo entre los límites de la actividad científica.
3. Lo racional es como lo racional hace. Si nuestra meta es elevar la consciencia de la gente hacia las maravillas de la ciencia y hacia el poder de la razón, entonces deberemos aplicar la ciencia y la razón a nuestros actos. Es irracional mantener una actitud hostil o condescendiente hacia la religión porque haciéndolo virtualmente garantizaremos que los religiosos y creyentes responderán en la misma medida. Como Carl Sagan advirtió en "La Carga del Escepticismo", una conferencia de 1987, "Puedes adquirir el hábito de pensamiento en el cual disfrutas burlándote de los que no ven las cosas tan claramente como tú las ves. Nos tenemos que abstener cuidadosamente de este hábito".
4. La regla de oro es simétrica. En palabras de uno de los más grandes elevadores de consciencias del siglo 20, Mart­in Luther King, Jr., durante su famoso discurso "Tengo un sueño": "En el proceso de ganar nuestro correcto espacio, no debemos ser facturas erróneas o culpables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del odio y la amargura. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el más alto plano de la dignidad y la disciplina". Si los ateos no desean que los teístas les juzguen bajo un manto de negatividad, tampoco deberán hacer lo mismo contra ellos.
5. Promover la libertad de creencias y de no-creencias. Un más alto principio moral que engloba a la religión y a la ciencia es la libertad de pensamiento, de creencia y de actuar como nos plazca, mientras nuestros pensamientos, creencias y acciones no interfieran con la igual libertad de otros. Mientras la religión no amenace a la ciencia y a la libertad, deberíamos ser respetuosos y tolerantes, porque nuestra libertad de no-creencia está totalmente amalgamada con la libertad de otros para creer.
Como el reverendo King notó, adicionalmente: "La maravillosa nueva militancia que ha aglutinado a la comunidad Negra, no debe llevarnos hacia una desconfianza de todos los blancos, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como se evidencia de su presencia aquí y ahora, ha demostrado que su destino está atado a nuestro destino. Así como ellos se han percatado de que su libertad está totalmente amalgamada con nuestra libertad."
El Ateísmo racional aumenta el valor a las verdades de la ciencia y al poder de la razón, pero el principio de libertad debe permanecer por encima de la religión y de la ciencia.

Así que, si alguien piensa que el editor de "Skeptic" promueve argumentos irracionales en contra de las pseudociencias y de la religión, debería re-leer este artículo.

La evolución del odioso HABER

En un principio era el verbo... el verbo "VER".

Se usaba en una frase que más o menos iniciaba así: "VAMOS A VER".

Usualmente la empleaban los padres y madres para iniciar una investigación, una pesquisa, una indagación, un cuestionamiento. Usualmente, también, como lógica respuesta ante la insolencia y desobediencia de sus hijos.

Y así, en esos arcaicos días, los pater (y mater) familias, con mucha propiedad y legítimo deseo de obtener información de sus hijos, exclamaban:

¡Vamos a ver... quien jodidos le pintó la cara a su hermanito con un marcador, jijos de la chingada! (por ejemplo). Y se lanzaban con denostada enjundia a impartir justicia (por propia mano y boca) y propinar sendos cuerazos a los escuintles desobedientes, guerrosos, latosos, mecos, etc., acompañados de las consabidas mentadas maternas.

Era tal el impacto de la frase, que al momento de proferir las tres primeras palabras, los infractores, sabiéndose culpables y, por ende, merecedores de una lluvia de cuero sobre salva sea la parte, corrían presurosos a esconderse de la justicia paterna, materna o similar (como las medicinas, que no son de marca pero que igual causan el mismo efecto).

Por esta razón, y para obviar las injurias que con justa razón, desde el punto de vista del inquisidor, merecíanse los escuintles, la frase comenzó a contraerse: Ahora se decía ¡A ver, quién fue el que pintó las paredes, jijos de maría morales...!

De aquí, evolucionó (contrayéndose siempre) hasta el casi actual !A ver....!

Total, el efecto deseado era el mismo: los chamacos de porra se corregían... momentáneamente al menos.

Al pasar de los años, y con la entrada triunfal del Código Civil aplicado en los Tribunales Familiares, los angustiados padres y madres, viendo su autoridad disminuída y coartados sus derechos para ejecutar acciones correctivas, optaron por ya NO pronunciar la frase, contentándose con moler a golpes a los mocosos desmadrosos, eso sí, en las zonas corporales donde los golpes no dejaban huella, no fuera que quedara evidencia de la justa impartición de justicia.

Bueno, no todo eran golpes y madrinas (no hadas). Pero la frase quedó en las mentes de muchos educadores, de tal forma que, suavizada la intención inicial, se pronunciaba un ¡A ver! como decir un "quiero saber".

A finales del siglo pasado, la frase de marras casi ya no se escribía, pero sí se pronunciaba, de tal forma que algunos jóvenes incautos, pensaban que el !A ver! provenía del verbo HABER. Total, sonaba igual.

Así que, en nuestros días parecería que el verbo "VER", se hubiera transformado por obra de magia en el verbo "HABER" que en la sintaxis de su actual uso no tiene sentido alguno.

Pero nadie contaba con la astucia del buen amigo y signatario de este Blog, que justo sacudió su gran cabezota, desoxidando la mononeurona de la memoria, para traer ante tan distinguidos compañeros y amigos, directo desde el baúl de sus recuerdos olvidados, la cruel pero diáfana historia del verbo...

Del verbo "VER", y de la correcta frase:

"VAMOS A VER"

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