viernes, 28 de febrero de 2014

La realidad de los Reptilianos

Creemos, sobre todo porque es más fácil creer que dudar, y además porque la fe es la hermana de la esperanza y de la caridad.


Alejandro Dumas



Las creencias. Esas boyas salvadoras que mucha gente (mucha) usa cuando se siente perdida, a punto de ahogarse en un mar de incertidumbre. El único problema de esas boyas es que no hay forma de saber si flotarán o nos hundirán más en la ignorancia. Porque es cierto, la incertidumbre parte de no saber algo con exactitud, con certeza. Y así, ante preguntas como ¿por qué existimos los humanos? las creencias ofrecen una miríada de boyas salvadoras, al estilo de "porque tenemos una misión de dios" o "porque dios nos hizo con un propósito".


Pero no es el propósito de esta entrada ahondar en ese escabroso tema filosófico de la existencia de los humanos (cuya respuesta es simple si se entiende el proceso evolutivo: Los humanos existimos por el resultado de un proceso evolutivo y persistimos aún debido a nuestra capacidad para adaptarnos a los cambios del entorno). El propósito es analizar una creencia que a veces es esgrimida por algunos individuos como explicación del por qué hay humanos que no encuadran con sus propios esquemas políticos o religiosos, particularmente. Me refiero a la creencia de que existen seres con apariencia humana pero que en realidad son reptiles: Los Reptilianos


Es razonable pensar que esta creencia parte de un miedo ancestral a los reptiles, esos seres que reptan con sigilo y acechan a su presa para devorarla de un bocado (o varios bocados). Es justificable un miedo de ese tamaño cuando se vive en lugares en los que abundan las serpientes venenosas o los cocodrilos. Pero lo más seguro es que esos pobres animales sientan más miedo del humano que el humano de ellos. Y la probabilidad de un ataque de serpientes o cocodrilos está más ligada a una necedad humana por acercarnos más de lo debido a estos seres, por invadir su hábitat y por pensar que pueden llegar a ser mansas mascotas como perros o gatos. Recuerdo que Desmond Morris decía en uno de sus libros que le resultaba curioso como los humanos imitamos el siseo típico de una serpiente cuando queremos que otros humanos guarden silencio ante la posibilidad de la presencia de una amenaza, como si con ese sonido pusiéramos en alerta a nuestros congéneres por asociación directa a un peligro. Debemos reconocer que ese miedo ha sido explotado por escritores fantasiosos (como Michael Crichton en su famosísima novela "Parque Jurásico") y por directores de cine quienes han llevado a la pantalla grande películas tan ridículas como espantosas al estilo de "Anaconda", todo con el propósito de embolsarse unos dólares a partir de generar miedo en lectores y espectadores. Se vale, digo yo, hacer negocio con ese miedo siempre y cuando se explique que la obra en cuestión es una fantasía, la creación de la imaginación de los autores y sólo eso.


El dinosaurio inteligente


La historia de los reptilianos al parecer inicia de una forma interesante: en 1977 un escritor de ciencia ficción Japonés, Aritsune Toyota, intrigado por la posibilidad de que hubiesen existido dinosaurios de sangre caliente, desarrolló la idea de que los dinosaurios pudieron evolucionar hasta adquirir inteligencia. Con esta idea en mente escribió una novela de ficción titulada "Una Sombra del Pasado". Ese mismo año, el famoso Carl Sagan, en su libro "Los Dragones del Edén", exploró la posibilidad evolutiva de que una especie de dinosaurio (Saurornithoides) llegase a tener inteligencia similar a la de los humanos. Así escribió Sagan:

Resulta interesante especular sobre estos animales. En el supues­to de que los dinosaurios no se hubiesen extinguido misteriosamen­te hace alrededor de sesenta y cinco millones de años, ¿habría el Saurornithoides continuado su progreso hacia formas cada vez más inteligentes? ¿Habría aprendido a cazar en grupo a los gran­des mamíferos impidiendo con ello la gran proliferación de esta clase animal que siguió al término de la era mesozoica? De no haber sido por la extinción de los dinosaurios, ¿serían las formas hoy dominantes en la Tierra descendientes de los Saurornithoides, autores y lectores de libros, entregados a reflexiones acerca del rumbo que habrían tomado las cosas si los mamíferos hubiesen ganado la batalla? ¿Pensarían las formas dominantes que la base aritmética 8 era lo normal y que la base 10 era un ringorrango exclusivo de la «nueva matemática»?

En 1982, Dale Russell, curador de fósiles vertebrados en el Museo Nacional de Canadá en Ottawa, conjeturó una posible ruta evolucionista que pudio haber seguido el dinosaurio llamado Troodon si no hubiese perecido en el evento de extinción de hace 66 millones de años, sugiriendo que pudo haber evolucionado hacia seres inteligentes similares en fisonomía a los humanos. Los modelos artísticos que intentaban ilustrar esta posibilidad fueron muy ingeniosos. Aquí presento el modelo del Museo Nacional de Canadá:


 

La información de este apartado está basada parcialmente en la Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Dinosaur_intelligence#Sapient_dinosaurs


Sin embargo la historia de la creencia en Los Reptilianos es muy vulgar y menos honesta que la creación fantástica o la especulación científica.


Los Reptilianos (o Cómo aprendimos a creer en tonterías)


Si se busca en google con estas palabras "reptilianos en la tierra", la búsqueda nos arrojará más de 240,000 resultados. No se trata de analizarlos a detalle y sólo tomaré algunas muestras que ejemplifican la parafernalia que hay alrededor de esta fantasía y las temibles consecuencias que trae cuando se mezcla con política. Para empezar no hay un acuerdo entre tanto "opinador de ocasión" acerca de este tema, algunos escriben otros sólo se limitan a presentar videos de youtube como evidencia de que en realidad hay una especie de reptiles inteligentes que se hacen pasar por humanos y gobiernan el mundo. Algunos de estos opinadores afirman que los troodones evolucionados salieron de la tierra para poblar el universo y que han regresado para tomar lo que alguna vez les perteneció (o algo así). Otros afirman que los Reptilianos son originarios del fantástico planeta Nubiru (o Nuburu... ¡o como chingados se llame!). En un sitio no tan imaginativo como otros, se dice lo siguiente:

Si se confirmara la hipótesis de Russell (acerca de la evolución del Trodoon), éste podría haber desarrollado una inteligencia superior y tecnología para colonizar entera la Galaxia desde hace decenas de millones de años...

Pero en un espasmo de éxtasis en credulidad, en otro sitio se afirma lo siguiente:

Según los propios textos encontrados esta información detallada fue dada por los Annunaki y se los describe como una raza de Dioses Reptilianos que vinieron a la tierra en naves llameantes desde su planeta natal Nibiru. Está escrito que vinieron a extraer oro y otros elementos para usarlos en la protección de la atmósfera de su planeta.

Los textos a que se refiere esta última cita están supuestamente en unas 22,000 tablillas antiguas. Se dice en este sitio que "En 1951 unos arqueólogos y exploradores descubrieron una biblioteca con más de 22.000 tablillas antiguas en lo que hoy es Iraq". Interesante que no mencionen los nombres de esos arqueólogos y exploradores así como para confirmar que en realidad hubo ese hallazgo, y que de ser así, su interpretación es correcta. Sin embargo los nombres Annunaki y Nuburu siempre estarán asociados a un charlatán de la arqueología: Zacarías Sitchin. Las interpretaciones de este Sitchin a menudo fueron invalidadas por sus colegas: "Cuando los críticos han comprobado las referencias de Sitchin, han encontrado citas frecuentemente fuera de contexto, o que trunca sus citas para distorsionar la evidencia y probar sus afirmaciones. La evidencia es presentada de forma selectiva y toda evidencia contradictoria es eliminada".


Otro nombre asociado a fantasías de este calibre es David Icke, quien introdujo una hipótesis reptiloide en su libro "The Biggest Secret" (1999), que identificaba a "La Hermandad" como descendiente de reptiles de la constelación "Dragón", quienes caminan en dos patas y parecen humanos, y que viven en túneles y cuevas bajo la superficie de la tierra. Icke argumenta que los Reptilianos son una raza de dioses conocidos como Annunakis de acuerdo con el mito creacionista Babilonio. O sea, la misma cosa fantasearon Icke y Sitchin, pues no hay una sola evidencia que soporte semejantes afirmaciones. En otro imaginativo sitio se dice lo siguiente:

Según David Icke estos reptoides son la fuerza oculta detrás del control mundial sobre la humanidad. También afirma que la mayoría de los líderes mundiales de cualquier estructura social que van desde, George W. Bush, los Rockefeller, los Rothschild hasta la familia real de Inglaterra, son de hecho reptiles humanoides de 7 pies de altura, que se alimentan primordialmente de sangre. De acuerdo con una entrevista con David Icke, Christine Fitzgerald, una confidente de la princesa Diana, cuenta que Diana le dijo, que la familia real eran alienígenas reptilianos, y que ellos podían mutar de forma.

Estas afirmaciones carecen de soporte evidencial. No hay más que dichos, dichos sobre dichos y mucha, mucha imaginación. Añado que también hay una falta total de seriedad y de rigor científico. Así, la creencia en Reptilianos puede ser tan válida como la creencia en La Llorona o en cualquier otro mito perpetuado por la imaginativa narrativa humana. Pero lo peligroso es cuando la gente comienza a tomarse en serio eso de que algunos gobernantes son auténticamente "Reptilianos". Se mezcla peligrosamente la charlatanería, la pseudociencia y el fervor político para dar como resultado intolerancia basada en una enorme ignorancia.


Reptilianos y el ataque a Venezuela.


Un ejemplo de este tipo de mezcla se dá en algunos usuarios de tuiter quienes defienden a capa y espada al gobierno de Venezuela frente a lo que ellos llaman "intento capitalista" para derrocar a Nicolás Maduro. No es mi propósito analizar la política de ese país. Simplemente me referiré a los hechos registrados en el mes de febrero de 2014, en el que ha habido decenas de muertos como resultado de violentos enfrentamientos entre manifestantes que protestan contra el gobierno y las policías locales (ver http://www.larepublica.pe/13-03-2014/crisis-en-venezuela-analisis-de-la-situacion-tras-un-mes-de-protestas). Quienes apoyan a Maduro piensan que se trata de un ataque externo para derrocarlo. Y es claro que esto puede pensarse cuando el mismo mandatario Venezolano dice que las protestas no son otra cosa sino un brote nazi fascista:

Mientras la oposición denunciaba la violenta represión de las manifestaciones, el presidente Maduro echó mano de un discurso ya bien conocido: que las marchas buscan derrocarlo, que los manifestantes tenían "intención de matar", que el país enfrenta un "rebrote nazi fascista" y que tiene "fotos y videos" de los autores intelectuales y materiales de los desmanes.

Algunos usuarios de tuiter se lanzaron a defender a Maduro de este ataque, que, según algunos de ellos, como @alejandroscesb, podría incluir un sismo promovido por los gringos:




El tuit en cuestión fue retuiteado ¡861 veces! Vaya si hay ignorancia en estos asuntos, a quien se le ocurre que se puede promover sismos. Por fortuna hubo quienes cuestionamos esta implicación, pues ya sabemos que el foco de todos los ataques antiimperialistas de las huestes chavistas es el HAARP. Un usuario cuestionó esta asociación (HAARP como causa de sismos e inundaciones) y como respuesta recibió lo siguiente, por parte de otro usuario (@the_renegade1):




Por supuesto que respondí diciendo que "Esa desvencijada instalación (HAARP) es incapaz de calentarse a sí misma, 3.6 MW no le alcanza". Siguieron otras interacciones, pero debido a mi imagen de tuiter (la que se encuentra al inicio de esta entrada), el amigo @the_renegade1 se soltó diciendo que los reptilianos somos "UN FRASCO DE VENENO VACIO SIN AMOR Y HUMANIDAD QUIZAS SEAS ALGO PEOR ME ATREVO A PENSAR Q NO ERES D ESTA TIERA Y TU FIN".


Confieso que me burlé muy a gusto de su forma de escribir (principalmente por "tiera"), pero más aún por su ignorancia en asuntos de física y matemáticas. Finalmente @the_renegade1 argumentó que el Comandante Hugo Chávez habría denunciado a los Reptilianos y se aventó esta frase que está como para enmarcarla y ponerla en el museo de la estulticia:




Conclusión.


Siempre habrá gente que tenga el cerebro lleno de tonterías, al estilo de los reptilianos, Nibiru, los Annunakis y el Chupacabras. Creer es más fácil que dudar, ya lo decía Alejandro Dumas, pero juntar eso con la política es una mezcla muy peligrosa. Muy probablemente los usuarios @the_renegade1 y @alejandroscesb creen ciegamente que "El Imperio" posee armas como el HAARP que causa sismos e inundaciones a los pobres países revolucionarios como Venezuela, y que los reptilianos gobiernan implacablemente el mundo por lo que habrá que exterminarlos doquiera que estén. Literalmente "sitiarlos":




Al final puede verse mi respuesta a su amenaza de que "nos tienen sitiados". Y una invitación para que mandara sus mensajes sin usar la herramienta imperialista llamada "twitter". Y en efecto, sigo sin ver a las huestes chavistas sitiándome, ni los mensajes de @the_renegade1 llegando vía "pajaricos".


No está mal tener una creencia, lo malo es llevarla al extremo de exterminar a quienes no creen en ella. Esa intolerancia basada en la ignorancia y en la creencia ciega en fantasías es la que genera guerras, masacres, destrucción y pobreza.


Lo siento, los Reptilianos sólo existen en la imaginación. Los Reptilianos no son seres reales, sólo somos humanos que nos gusta burlarnos de estos crédulos fantasiosos, fáciles presas para jugar bromas acerca de que "pertenecemos" a la élite de implacables gobernantes ¡ávidos de oro y sangre!.

jueves, 23 de enero de 2014

6° aniversario

Los años enseñan muchas cosas que los días jamás llegan a conocer. 


Ralph Waldo Emerson 




Cada año publicamos en este espacio un recordatorio del inicio del Blog sin Dogmas. Si fuésemos un gobierno en México, nuestro sexenio habría terminado, pero como no lo somos, aquí seguimos, festejando con la Diana que aparece en el vitral del Castillo de Chapultepec (imagen de entrada) que hace 6 años inició este espacio.


La cantidad de visitas a Ahuramazdah, acumulando las que se registran tanto en Blogger como en la idéntica réplica bajo la plataforma Wordpress, asciende a más de 667,000, con casi 300,000 desde Blogger. Estoy casi seguro que los cibernautas que acuden a consultar alguna de las 711 entradas que conforman este blog no buscan una inmediata diversión con cero esfuerzo intelectual, sino formas lógicas y realistas de ver el mundo que les (nos) rodea.


En cuanto al origen de las visitas, en la imagen que sigue, tomada directamente de la página de estadísticas de Blogger y adicionada con porcentajes calculados, se puede ver que la distribución se inclina hacia México, España, Colombia, EE.UU., Argentina y Chile.






Una vez más, como pasa cada vez que damos otra vuelta al Sol, agradezco a mis lectores y seguidores que siempre me acompañan. Pueden seguir en Twitter a @Ahuramazddah para cualquier comentario y sugerencia dirigida al blog.


Saludos desde el espacio entre el cero y el uno.




sábado, 28 de diciembre de 2013

En aras de la normalidad

Una de las profesiones estereotipadas es la ciencia. Los científicos son raros, socialmente ineptos, trabajan en temas incomprensibles que ninguna persona normal sería capaz de encontrar interesantes.

Carl Sagan en El Mundo y sus Demonios


Hace unos días salí al cine con un grupo de amigos y amigas. Una de mis amigas al ver que yo no mostraba muchas emociones al llegar a la taquilla, me preguntó que por qué no sonreía más. Le respondí que habitualmente no sonrío sin una causa. Me volvió a preguntar con cierto hastío ¿Por qué no eres normal? Y respondí: "Porque no deseo ser normal, no deseo ser parte de la normalidad". ¿Entonces eres anormal? preguntó, y después de pensarlo un poco respondí finalmente algo sí como: "Si pretender sobresalir de la masa normal es ser anormal, entonces lo soy".

La película que fuimos a ver fue la comedia "Último viaje a Las Vegas" (Last Vegas). Me pareció divertida, con buenas situaciones humorísticas aunque un tanto increíble, como buena película de Hollywood. Al estar en la sala, mi amiga notó que solté varias carcajadas mientras disfrutaba el film. Cuando salimos le dije algo así: "Ahora quizás me explique mejor. Soy capaz de reír y sonreír y me lo permito cuando juzgo que las circunstancias lo ameritan". No pude haberlo dicho mejor, digo yo. Y esto viene a colación, porque normalmente alguien que estudia una carrera científica tiende a "observar diferente" el mundo que le rodea. En mi caso difícilmente dejo de apreciar las maravillas del mundo que me rodea, pero eso no me hace sonreír todo el tiempo. Eso a veces es considerado como un comportamiento de ineptitud social, como lo dicta la descripción del estereotipo del científico loco que mencionaba Carl Sagan en su frase de entrada.


Otra muy querida amiga, cuya comprensión de mi personalidad es mucho mayor que la del ejemplo anterior, me dijo algo así como: "Siempre estás observando las cosas, por eso aprendes de ellas". Ella me decía que en su caso no presta atención a las cosas que no le interesan pero que eso hace que algunos detalles que de momento no son interesantes, después se conviertan en importantes. Yo añado que no sólo me gusta observar los fenómenos físicos de la naturaleza. También observo la forma en la que la gente expresa sus convicciones, sus prejuicios y sus dogmas. Por ejemplo, la amiga del comentario sobre la normalidad a menudo inicia sus intervenciones con las frases "La verdad es que..." y "Definitivamente...". Cuando hace eso pongo mucha atención a lo que va a decir, pero casi siempre me decepciona porque lo que sigue a sus anteriores frases normalmente son opiniones sesgadas, prejuicios y generalizaciones sin bases. Algunos ejemplos dispersos que recuerdo:




  1. La medicina homeopática es muy buena...
  2. Actualmente los niños cuando nacen ya vienen evolucionados...
  3. La situación económica de todas las personas está crítica...


Cuando mencionó lo de la homeopatía le respondí que ese tipo de remedios no tiene prácticamente nada de substancias curativas, y que más bien su utilidad en algunos casos estriba en que funciona mediante el conocido efecto placebo; supongo que mi opinión le pareció anormal. Cuando dijo lo de los niños evolucionados le pedí que definiera el término "evolucionados" y me respondió que eso significa que en la actualidad los recién nacidos ya traen en su ADN información sobre computadoras y juegos de video; ya no abundé más. Por último cuando mencionó lo de la situación económica le pregunte algo así como "¿Todas? así como ¿el 100%?" y me respondió que sí. Supongo que se refería al 100% (o un valor cercano) de las personas con quien ella trata o convive. Le dije que por seguro Bill Gates y Carlos Slim no aportan a ese 100%, sólo por mencionar un par de ejemplos conocidos. Su mirada ante mi respuesta fue de desprecio, lo cual es es una reacción común en la gente cuando les encuentro esas falacias lógicas. La obvia conclusión es que el inicio de sus intervenciones con esas frases es una especie de muletilla que intenta proteger su opinión del escrutinio de gente anormal como yo.


Más recientemente, un viejo amigo que apenas encontré a través de Facebook publicó una imagen en esta red social que reproduzco a continuación. En su comentario escribió: "Para razonar, que hemos hecho de nuestro planeta y que? hay que destruir otros?".


Mi comentario fue el siguiente: "Bueno, pues a menos que aprendamos a comer tierra o piedras, debemos alimentarnos de cosas que antes estuvieron vivas, sean animales o vegetales ¿cierto? Y para eso pues... hay que... matar esa vida". Y es que la generalización de que es malo explorar el espacio porque estamos matando la vida es una falacia, pues no considera que la única alternativa de alimentación aparte de comer seres muertos (animales o vegetales) es comer substancias inanimadas, como la tierra, la arena, las piedras, etc. Se convierte en paradoja si la llevamos al extremo, si dejamos de alimentarnos de otros seres vivos para no matarlos, nos estaríamos matando por hambre o por intoxicación.


Me doy cuenta de que la imagen y el comentario de mi amigo quizás se referían exclusivamente a vida humana, así que no soy tan inepto socialmente hablando, pero preferir ver ese tipo de falacias, en efecto, me saca un poco de la "normalidad".


Y no sólo lo prefiero. Lo disfruto además, para no morir de aburrimiento en aras de la normalidad.



jueves, 21 de noviembre de 2013

Una forma de iniciarse en la ciencia parte 2

La verdad, si no es entera, se convierte en aliada de lo falso. 


Javier Sádaba


Continuando con las remembranzas que la colección "Panorama Cultural" me trajo a la mente, inicio esta 2a parte con la imagen de Marte, tal como aparece el el primer libro de esta colección. Resultaba interesante en extremo leer que, de acuerdo con esta imagen (que por supuesto no era una fotografía, sino una representación artística de las imágenes que el famoso astrónomo americano de Percival Lowell consideró como reales. Esta idea la obtuvo Lowell a partir de las observaciones y dibujos de Giovanni Schiaparelli, un astrónomo italiano de gran prestigio a finales del siglo XIX), se suponía la existencia de "canales" en ese planeta. En este primer libro de la colección se lee textualmente:

"Nótense en ella (la imagen) los misteriosos canales que aparecen formando líneas rectas; algunos estudiosos suponen que no son naturales sino construidos por alguna especie de habitantes: los supuestos marcianos."

Leyendo con detenimiento esta parte, uno observa el cuidado con el que el autor se deslinda un poco de afirmar que los canales dibujados SON obra de marcianos. Sólo dice que es la suposición de "algunos estudiosos". Menos mal que no decía "científicos". Y es que Lowell defendió la idea de los canales durante mucho tiempo, y fue considerada una idea con posibilidades de ser real, por lo menos en su tiempo. No obstante su fama, las observaciones de otros astrónomos hicieron que Lowell finalmente abandonara su hipótesis de vida inteligente en Marte. Para reivindicar un poco su prestigio, dedicó los últimos años de su vida en la persecución del Planeta X, que finalmente resultó ser Plutón.

La historia de los Canales Marcianos, y el subsecuente triunfo de las observaciones como evidencia del error de Lowell hicieron que desde muy joven estuviese atento a esas evidencias. Por supuesto que resultaba fantástico pensar en seres de otro planeta, tan inteligentes e industriosos como para construir canales con el propósito de transportar agua desde un punto de Marte hasta el otro extremo. Pero sin evidencias, eso sólo era una fantasía.

La década de 1960, en la que esta colección comenzó a publicarse, también fue testigo de las hazañas espaciales de la humanidad. Leer que había un satélite artificial bautizado como "Pájaro Madrugador", que orbitaba nuestro planeta y que podía ser escuchado con aparatos de radioaficionado en la tierra, era muy excitante (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Intelsat). Saber que había un cosmonauta llamado Yuri Gagarin que había sido el primer humano en llegar al espacio, me llenaba de fascinación. La culminación de esa década de asombro espacial fue la llegada de la misión Apolo a la Luna. Aun recuerdo a la familia reunida alrededor del televisor familiar, el 20 de julio de 1969, observando las imágenes en vivo que eran transmitidas desde nuestro satélite natural mostrando a los valientes astronautas pisando el suelo lunar ¡Qué hazaña tan magnífica!

Así que entre ideas sobre evolución y contemplando el triunfo de las evidencias en el establecimiento de teorías científicas, acompañado de las noticias sobre las hazañas espaciales de la humanidad, un chico con edad suficiente pudo inclinarse por dedicar su vida a la ciencia. Es una mala fortuna que en la actualidad no haya tanta difusión a ese tipo de logros científicos. Ahora la gente parece interesarse más por la última moda en ropa y calzado, el último escándalo del espectáculo, el último modelo de smartphone y el número de muertos por el crimen organizado.

Por esa razón, además de escribir las remembranzas de esa fabulosa década, pretendo aptovechar la oportunidad para incluir en esta entrada una lista de aquellas cosas (relacionadas con la ciencia y la tecnología) que alguna vez soñé y que con el tiempo se hicieron realidad (o bien que espero que algún día haya evidencia de que son realidad).

  1. Cuando tenía como 12 años imaginé que llegaría el día en que algún instrumento musical electrónico recrearía con perfección el sonido de violines, guitarras, pianos, armónicas, saxofones, etc. Ahora eso es un asunto cotidiano, gracias a la magia del "sampling".
  2. Cuando estudiaba en la preparatoria del Colegio Francés Hidalgo, imaginé que todo el mundo podría tener una computadora personal para facilitar el trabajo. Aquí mismo está la muestra.
  3. Imaginé que México podría tener sus propios reactores nucleares de potencia, cuando tenía 13 años. Tuve la oportunidad de ver crecer el proyecto de Laguna Verde en mis primeros años de vida profesional.
  4. Alguna vez soñé con poder fotografiar y grabar video directamente con mis ojos. Espero que la tecnología algún dia pueda lograrlo.
  5. También imaginé que podría controlarse ciertos aparatos electrónicos con sólo pensarlo. Ya hay algunos avances en este terreno de la Neurociencia
  6. Estoy convencido de que puede haber vida en otro sitio fuera de la Tierra. Aun espero evidencias.
  7. He soñado con que la física tenga una teoría unificada que explique tanto los fenómenos gravitatorios como los cuánticos.
  8. He soñado que la genética moderna pueda realmente hacer un mundo mejor, para los humanos y para las especies de seres vivos con las que convivimos en esta roca. Y aunque es pueril, lo sé, desearía que algunas razas de animales domésticos nunca maduraran y siempre fuesen cachorros (perros y gatos incluidos).

Con eso me conformo por ahora, con tener algunos sueños realizados y otros por realizarse. Quizás el avance científico no pueda ser tan acelerado como para que yo pueda ver realizados esos sueños pendientes. Pero quizás las futuras generaciones y mis descendientes lo logren.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Una forma de iniciarse en la ciencia Parte 1

La ciencia es la verdadera escuela moral; ella enseña al hombre el amor y el respeto a la verdad, sin el cual toda esperanza es quimérica.

Pierre Eugèn Marcellin Berthelot



Ya hacía tiempo que no registraba en esta caja, en este marcador, vamos, en este mi cofre de catarsis y demás manías. Pero recientemente recuperé algunos libros viejos que me recordaron mi infancia y mi inicio en cuestiones de ciencia. Por este motivo y la remoción de ciertos estorbos para recordar lo que pasó hace ya muchos lustros me decidí a escribir esta entrada. Contaré, pues, la historia de una colección de libros que llevaron a un chico de 5 años a introducirse poco a poco en asuntos de ciencia.
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Cuando aun estaba en el kindergarden mis papás me llevaron al cine a ver una película de Walt Disney. Ellos pensaban que sería una buena idea, ya que para ese entonces descubrieron que me gustaba ver las aventuras del pato Donald y del ratón Mickey. La película parecía interesante a juzgar por el título: "Fantasía". Yo pienso que lo que menos se esperaban mis amados progenitores es que se tratara de una película cuya intención era ilustrar una serie de obras de música culta más que presentar dibujos animados. En fin, recuerdo que la película no me pareció tan aburrida comparada con una caricatura de Donald, pero lo que más me llamó la atención fue una parte en la que se ilustraba "La consagración de la primavera" de Igor Stravinski, una obra ciertamente complicada para un chico de 5 años, pero cuyas imágenes en la cinta me dejaron una huella imborrable. En esa parte del film se presentaban imágenes de la formación de la tierra y de la evolución de la vida, pero la parte que más se me quedó grabada fue la lucha entre unos seres que jamás había visto antes. Pregunté a mis papás qué clase de animales eran y me dijeron: "Dinosaurios".

Poco tiempo después, caminando con mi mamá por la calle observé en un puesto de revistas un libro cuya portada tenía justo lo que yo recordaba de Fantasía, es decir, la lucha sangrienta de dos Dinosaurios. Le pedí a mi progenitora insistentemente que me comprara ese libro, a lo que me respondió que le diría a mi papá. Esa misma tarde mi venerable padre llegó a casa con el libro bajo el brazo y me lo dio. Aunque aún no sabía leer, las ilustraciones del libro me fascinaron. La portada de ese mi primer libro, que aun conservo, a continuación:


Como se puede observar, la portada era bastante impactante. Las ilustraciones del interior también lo eran, por lo que captaron mi atención en forma inmediata. Poco a poco esas ilustraciones me ayudaron a entender los nombres de esas formidables bestias y a entender las palabras que describían sus características, hábitos y otros datos interesantes (en especial en número de años que habían pasado desde que vivían en la Tierra). Un ejemplo es la imagen del así llamado "Compsognato", que incluyo a continuación (nótese los colores rojizos del animal, su feroz expresión y el fondo, una especie de bosque con un volcán en erupción):



Que las imágenes tuviesen tanto impacto fue útil para que me interesara en saber más sobre estos dinosaurios. Pero no sólo eso, sino también sobre otros títulos de la colección de libros. Al ver la última página de mi libro me di cuenta de que era el 4° en una colección de 40 libros. Esta colección, obra de Antonio M. Carneiro con título "Panorama Cultural", era editada por la casa "Novaro - México". A continuación una captura de los primeros títulos que tuve la oportunidad de adquirir. Nótese los nombres de los primeros 5, desde "La Tierra y su lugar en el Universo" hasta "Mamíferos Prehistóricos":


Poco a poco mis papás fueron adquiriendo los tomos restantes de esta colección que estaban a la venta en los puestos de revistas. Al de los Dinosaurios siguió el de la Tierra, y luego el de "Principio y Evolución de la Vida" y posteriormente "Del Pez al Hombre". El título "La Tierra y su lugar en el Universo" fue adquirido cuando ya empezaba a leer. Fue muy interesante enterarme por la lectura que además de la Tierra había otros "planetas" girando alrededor del sol. Entre ellos un misterioso planeta rojo que tenía una serie de supuestos "canales" cuyo origen se sospechaba no natural. Incluso el autor sugería que podrían haber sido fabricados por "marcianos". Muy interesante para un crío de 6 años. Después de leer este tomo, mi madre decidió ponerme a prueba y me hizo aprenderme los nombres de los 9 (en ese entonces Plutón era considerado el 9° planeta del Sistema Solar) planetas en el séquito del Sol. Resultaba curioso para amigos y familiares que me pasara recitando "Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón" mientras caminaba a solas por la sala de la casa.

Otra cosa que tambiérn marcó mis inicios en la ciencia es que en el 3er libro se esgrimían, sin decirlo abiertamente, las evidencias que sustentan la teoría de evolución de Darwin. Así que casi sin darme cuenta, desde chico comencé a entender lo que significaba el concepto de persistencia de las características que hacen más aptos a los seres vivos, el registro fósil y los pequeños cambios hereditarios a lo largo de periodos largos de tiempo. Por eso cuando a los 7 años me quisieron inculcar el catecismo católico, encontré las diferencias evidentes entre lo que dice la religión (creación de especies actuales) y la enorme diversidad de especies extintas que nos precedieron y cuyo registro fósil muestra con claridad.

Continuará...

Recientes ciudadanos de Higadolandia