El esquema
El proceso
Los errores y la clave
Fe.- Que todo lo que hagamos y nosdenden aquí en las clases lo sientamos (sic) como verdadero que las meditaciones y las curaciones que aquí hacemos son verdad.
Fe.- Que todo lo que hagamos y nosdenden aquí en las clases lo sientamos (sic) como verdadero que las meditaciones y las curaciones que aquí hacemos son verdad.
Sí. Eso es cierto. Todo "No Creyente" es "No Creyente" de boquita para afuera. Cuando te ves desamparado enseguida miras hacia arriba.
El jefe babuino debe ser astuto, rápido e inteligente, además de fuerte y agresivo. Evidentemente, esto es aún más importante para un jefe humano. En los casos en que existe un sistema de jefatura heredada, el individuo estúpido es rápidamente depuesto, o se convierte en un simple peón manejado a su antojo por los verdaderos jefes.
Hoy día, los problemas son tan complejos que el jefe se ve obligado a rodearse de especialistas intelectuales, pero, esto no obstante, necesita poseer una gran perspicacia y claridad mental. Es él quien debe tomar las decisiones finales, y tomarlas resuelta y firmemente, sin titubeos. Tan vital es esta cualidad en la jefatura, que es más importante adoptar sin vacilaciones una decisión firme, que adoptar la "correcta". Muchos jefes poderosos han sobrevivido a decisiones equivocadas, adoptadas con fuerza y firmeza, pero pocos han sobrevivido a la vacilante indecisión.
Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar.
La gente tiene unas carencias y puede resolverlas por la vía real o por la inventiva fantasiosa. La fantasía tiene su función: La de tranquilizar, y solapar la situación. Pero esa actividad racional es el Dios de fantasía. Entonces hay que inventar porqué falla ese dios y de ahí todos los tomos de teología y demás inventos. Ahora. Es la pregunta. ¿Existe un poder que sobrepasa el de la programación que tiene usted en la cabeza, hablandole y diciéndole lo que debe decirme? No tengo que tomarme tiempo para decirle hay inmensos poderes, mucho mayores que el de su racionalismo.
Personalmente noto en las personas escépticas una negación total a toda cuestión de fé, cuando es bien sencillo darse cuenta de los inmensos poderes que hay x encima de toda racionalidad, tal como lo dices. Me duelen las personas que no creen ni en lo que ven y aunque lo vean... tampoco se convencen. Se me ocurre que es una cuestión de antena. Detrás de los que obedecen a una religión elegida, están los más sensibles que saben sintonizar la existencia de un orden poderoso que va más allá de cualquier religión.
La racionalidad es una capacidad humana que permite pensar, evaluar y actuar de acuerdo a ciertos principios de optimidad y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad. Usando la razón, el ser humano intenta elegir para conseguir los mayores beneficios, de forma "económica", desde las variadas limitaciones del cerebro, y las limitaciones de acción sobre el entorno. El ejercicio de la racionalidad está sujeto a principios de optimidad y consistencia. Cualquier construcción mental llevada a cabo mediante procedimientos racionales tiene por tanto una estructura lógico-mecánica distinguible.
Hay una prueba de lo más sencilla para creer en un poder superior. Es muy simple: solo basta prestar atención a la fuerza arrolladora de los sentimientos. Y no hablo del amor entre parejas y la "química" que muchos dicen nos gobierna en la primera etapa. Hablo de los sentimientos que se nos desatan en situaciones bravas como los duelos por ejemplo, o las injusticias que vivimos a diario y que provocan pérdidas irreparables.. en fin, la lista sería innumerable, amén de lo que somos capaces de hacer -sin límite- por alguien que amamos. Yo pregunto al más racional: es capaz de poder manejar sus sentimientos? seguro me responderá que no.
Tú y sólo tú puedes controlar tu aparato pensante (fuera de casos extremos de lavado de cerebro o de experimentos de condicionamiento que no forman parte de tu vida). Tus pensamientos son tuyos, exclusivamente tuyos para hacer con ellos lo que quieras, conservarlos, cambiarlos, compartirlos o contemplarlos. Ninguna otra persona puede meterse dentro de tu cabeza y tener tus pensamientos como tú los experimentas. Eres tú quien controla realmente tus pensamientos, y tu cerebro es tuyo propio, y puedes usarlo como quieras y determines.
La pregunta más fundamental que me puedo plantear es ¿Existen otras fuerzas fundamentales en este universo, aparte de las cuatro que conocemos? Si existen otras, entonces podrían ser usadas por seres inteligentes en cualquier parte del Universo en el que se encuentren, y quizás maravillarnos con sus excepcionales demostraciones de poder. Si no existen otras más que el electromagnetismo, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, entonces todo el universo se rige por las mismas leyes físicas que gobiernan nuestro mundo, y por lo tanto lo más probable es que no haya seres o poderes "superiores".
El hecho que tú aseveres que "no hay tal cosa como "ciencia oficial" (sic) y que... "muchas veces te has declarado totalmente en contra del uso de ese calificativo", es tu libertad de opinión y el hecho que tu u otra persona, lo niegue, no es relevante. Para mí, sigue existiendo. Y por tu respuesta, quizás no entiendes el sentido de la denominación "ciencia oficial", aquí unos alcances
Partimos con el significado etimológico de Ciencia: del latín "scire", que significa saber, es decir *ciencia** es conocimiento*, así de simple, en libertad... En cambio, cuando me refiero a "ciencia oficial u ortodoxa" corresponde aquella que se limita expresar información y/o conocimiento derivado *exclusivamente* de la experiencia sensible; contando además, con el respaldo irrestricto y mayoritario de las instancias científicas oficiales (es decir académicas y gubernamentales, amen de corporaciones económicas). Esta "armadura" tiene como misión proteger sus paradigmas a ultranza y desacreditar persona/científico o teoría, que no esté dentro de su ámbito de control, es decir, de poder:
Causas de mutación son la radiactividad ambiental, los rayos cósmicos del espacio, y, a menudo, el azar, que altera espontáneamente la disposición de los nucleótidos en contra de las previsiones formuladas sobre una base estadística. Los enlaces químicos se rompen accidental y espontáneamente. Hasta cierto punto el propio organismo regula las mutaciones, ya que posee la facultad de reparar determinados daños estructurales causados a su contingente de ADN. Hay, por ejemplo, una serie de moléculas que supervisan el ADN para detectar un posible deterioro de las mismas. Cuando se descubre una alteración particularmente nociva, ésta queda bruscamente cortada por una especie de «tijeras» moleculares, lo que permite recomponer el ADN. Con todo, esta facultad regeneradora no es, no conviene que sea, perfecta, puesto que la evolución necesita de las mutaciones.
De manera fortuita, ciertas mutaciones beneficiosas suministran el material de base que impulsa ía evolución biológica, como, por ejemplo, la mutación que aporta melanina a determinada especie de mariposas nocturnas, con el consiguiente cambio de coloración del blanco al negro.
Hace un par de días se publicó en La Crónica una nota del Dr. Pablo Latapí Sarre, en la que aborda el tema de la relación entre la ciencia y la fe religiosa. Si bien es cierto que el Dr. Latapí es un eminente científico mexicano, esto no es una garantía para que sus opiniones se acepten como la última afirmación sobre estos temas. Menciona el Dr. Latapí:Es una paradoja que sean precisamente sus maravillosos descubrimientos (de la ciencia) los que la llevan a comprender los límites de su “razón científica”. Por lo mismo, la mayoría de los científicos contemporáneos no son arrogantes; no ven con lástima o condescendencia a los que aceptan la religión (“analfabetos científicos” en espera de ser salvados por la ciencia); muchos de ellos asumen una actitud de humildad, derivada del asombro.Estoy de acuerdo en que la ciencia actual, y los científicos que la ejercen, distan mucho de tener la actitud de determinismo que caracterizaba a la ciencia de hace 100 o 200 años. Los fundamentos de la física cuántica trajeron la incertidumbre al plano frontal de cualquier argumento científico. Pero eso no es razón para alarmar a nadie. Finalmente en el nivel macroscópico las incertidumbres individuales de cada partícula se promedian para darnos un comportamiento estadístico que proporciona la aparente determinación de la naturaleza. Pero eso no implica en automático que en ese espacio de incertidumbre, por obligación, deba ajustarse un determinismo religioso. Más adelante afirma:
Una mente reflexiva puede ver en la ciencia —dialogando con ella y asumiendo sus incertidumbres— una invitación a la aceptación del misterio, el misterio no como residuo que queda sin explicar por la triunfante ciencia, sino como realidad insondable que está presente en el fondo de lo que somos, y que nos invita a aceptar otro orden de la existencia: el religioso.Aquí entro en desacuerdo con el Dr. Latapí. El orden religioso de la existencia no es un orden de tipo causal, en el que sus efectos visibles (la fe religiosa de las personas) tengan una causa determinada en el mundo físico. Si así fuese, la fe religiosa sería única, como única es la fuerza de gravedad o la fuerza electromagnética. Hay tal variedad de objetos de fe, que la gente se mata por ellos; por el contrario, hasta donde yo sé, nadie ha matado a nadie por tener otro concepto de la gravitación o de la fuerza electromagnética. Sin embargo añade que:
Ciencia y religión pueden ir de la mano, en beneficio de ambas; religión y ciencia son dos caminos complementarios que se enriquecen recíprocamente en la indagación de nuestras preguntas últimas.Aquí me gustaría separar lo que es religión de lo que es fe religiosa. La primera implica necesariamente una organización de la segunda, cuando existe coincidencias entre los individuos (el catolicismo organiza a quienes tienen fe en Jesucristo, en los santos y en las vírgenes), mientras que la fe religiosa no necesariamente debe tener un espacio organizativo para su expresión; puede ser perfectamente individual.
La actual crisis ambiental no constituye un desastre, al menos por el momento. Como otras crisis, esconde un potencial para la manifestación de poderes de cooperación, talento y dedicación hasta ahora no explotados y ni siquiera imaginados. Es posible que la ciencia y la religión difieran acerca del origen de la Tierra, pero cabe coincidir en que su protección merece nuestra profunda atención y nuestros afanes más entusiastas.Es decir, puede haber coincidencia de intereses y de planteamientos. La religión, al igual que la ciencia, puede hacer mucho por la protección del ambiente, por el incremento en la tolerancia racial y por el combate al narcotráfico y el crimen organizado. En este punto estaría de acuerdo con Latapí. En lo que estoy en desacuerdo es en que la fe religiosa nos dé respuestas a cuestionamientos tales como "¿qué soy, qué es mi vida, qué es mi muerte, qué puedo conocer, qué debo hacer, qué puedo esperar, hay Dios y es posible comunicarme con él?". Excepto quizás por la última que implica la existencia de un dios. Por último estoy en desacuerdo con el último párrafo del artículo citado:
Todo lo dicho hasta aquí lo dijo de una manera más bonita y sencilla Einstein: “Hay dos maneras de vivir: una, como si nada fuese milagro; otra, como si todo fuese milagro”. Misterio es también por qué elegimos entre una y otra.Albert Einstein es el personaje de la ciencia peor citado de todos los tiempos. Einstein no creía en dios, pero sus citas sobre él han sido muy manoseadas. Incluso ésta sobre los milagros, tiene su origen no en la religiosidad sino en la capacidad de sorpresa y asombro que debe tener cualquier científico.
Aquí resulta curioso cómo la forista habla "desde" la mente de un científico, Pero su afirmación se acerca más a la definición de fe. Es decir, "saber que hay algo más allá".
Yo respondí que "esas "realidades" basadas en la fe, quizás sean válidas para quien tiene esa fe, lo cual no es motivo de discusión para mí. Yo entiendo que la realidad es eso, una realidad sin necesidad de fe para percibirla, entenderla y convivir pacíficamente con ella y en ella. Además, he expresado en más de una ocasión que la espiritualidad y la ciencia NO tienen por qué ser opuestas."
No me lo tomes a mal pero tus pensamientos son muy cuadrados, si no es blanco es negro, no hay tonalidades, ¿cómo se puede discutir los enigmas de la vida, la espiritualidad, los misterios, con alguien así?
Aquí lo curioso es notar que al parecer no leía muy bien mis intervenciones, pues me precio de no ser tan absoluto o dogmático para afirmar que algo es "o blanco o negro".
A su última pregunta respondí: "Pues como con cualquier persona, intercambiando opiniones. Toma mis opiniones o déjalas. No pretendas cambiarme o minarlas porque piensas que estoy en la cueva. Yo no pido a la gente que abandone la espiritualidad. Quizás el que las leas mis opiniones sea suficiente para dejar en ti la semilla del escepticismo."
Olvidalo, no sigas gastando así tus energías, mejor sigue leyendo tu ciencia sin espiritualidad, sigue con tus ideas cuadradas, supongo que es la diferencia de pensamientos, hablas de la ignorancia, los científicos son ignorantes de muchas cosas, son seres grises, sin imaginación, con todos esos conocimientos y quieren seguir en el fondo de la cueva, es la diferencia de entre estar vivo y estar muerto
Respondí: "Los muertos que vos matáis gozan de cabal salud, parafraseando a un célebre personaje. En cuanto a lo cuadrado de mis ideas, puede que sea más redondo de lo que crees. Pero tienes razón, los que nos dedicamos a esta triste pero divertida profesión de la ciencia ignoramos mucho. La diferencia con otro tipo de ignorantes es que sabemos con una buena aproximación qué tanto ignoramos. Difiero en que los científicos sean seres sin imaginación. Te invito a que leas el libro de difusión que escribió A. Einstein sobre su famosa teoría de la relatividad restringida. ESO es tener imaginación. O quizás la preciosidad de "Breve historia del tiempo" de S. Hawking. El tipo sí que es imaginativo"
...cuando imaginamos algo, bien sea una situación, un lugar o una persona la atraemos a nuestra vida de alguna manera, cuando deseas eso se te materializa de algún modo y a eso es lo que llamamos FE o sea IMAGINACION, lo puedes comprobar en tu propia vida ¿cómo? muy simple, en algún momento de tu existencia, quizás has deseado ver a alguien o que ese alguien te llame y ocurre que tras haber pensado unos 5 minutos en esa persona, al poquito tiempo, puede que sea ese mismo día, ese alguien así como así, aparece o te llama; la has atraído como un imán, la has materializado, eso es la imaginación, o sea LA FE; que es de lo que carecen los científicos...
Quiero abordar el camino sugerido.
Se me ocurre que podemos imaginarnos muchas cosas, una infinidad de posibilidades surgen en este marco. Parece lógico pensar que cuando deseamos que lo imaginado se haga realidad es cuando empezamos a fabricar nuestra fe. He oído decir a mucha gente pobre "tengamos fe en que nuestra situación económica cambiará" pero no he visto cambios apreciables en su economía. Supongo que en sus mentes ocurre eso que llamas imaginación y desarrollan imágenes mentales de ellos mismos quizás comiendo manjares, o teniendo una casa mejor, o teniendo mejores expectativas de salud. Al expresar su deseo de que esto pase comienza su fe.
Pero ¿basta con imaginar y desear las cosas para que sucedan? Yo pienso que ese proceso no es garantía de que sucederá. Aun con una fe grande, considero poco probable que por esa sola causa las cosas cambien su natural proceso. Yo pienso que se requieren de otras cosas. No es lo mismo correlación que causa. Hay un aspecto que no queda claro de este proceso que llamaré fe imaginativa ¿En que casos si funciona y en que casos no?
Supongamos que el ejemplo que mencionas es obra de la fe, que la llamada o la visita que recibiste es obra de tu fe, que atrajiste el suceso deseado con el poder de tu fe. Ahora imaginemos que se te ocurre imaginar que de pronto, de la nada, aparece en tus manos un periódico y lo deseas con ahínco, con fe ¿funcionaría igual? ¿Se materializará en tus manos el periódico que deseas? ¿Cuál es la diferencia entre ambos casos? ¿La fe funciona mejor con asuntos que podían haber sucedido de cualquier otra forma? ¿Qué seguridad tengo de que funcione en el asunto que yo deseo?
Imagino a diario que mi hijo que vive a 90 km de aquí me llama por teléfono. No lo ha hecho en más de un año. ¿No me llama porque no tengo fe? La falta de respuestas a estas interrogantes que me he hecho y que he formulado a otras personas es lo que me hacen seguir otros caminos. A veces la gente se ofende con mis preguntas, piensa que cuestiono su fe, cuando en realidad lo que deseo es saber más. Si alguien puede responder sin ambigüedades a mis preguntas se lo agradeceré
infinitamente.
Recuerdo que el hermano de una amiga, en ese entonces estudiante de la preparatoria, cuando tenía exámenes de matemáticas se levantaba temprano a rezar con fe a la virgen de la localidad. No estudiaba, no hacía otros esfuerzos, simplemente oraba con fe pidiendo que se le concediera aprobar el examen en cuestión. Nunca aprobó de esa forma.
Ante este repetido fracaso mi amiga me pidió que lo asesorase; finalmente aprovechó mi disposición para asesorarle y además, un poco a regañadientes, tuvo que estudiar horas extra. Finalmente logró aprobar sus exámenes de matemáticas. Aun así iba a rezar. Quizá su capacidad de auto-convencimiento le llevó a creer que era mejor rezar que estudiar. Si estudiaba un poco más quizá aun así, para él, era su fe la responsable del éxito en el examen.
Quizá hubiera una correlación entre fe y éxito, pero no creo que haya sido la única causa. Pero eso no lo es todo con el tema de la fe. Hay otros asuntos en los que al parecer la fe funciona como una causa preponderante. Por ejemplo, para vencer los miedos internos.
Supongamos que soy candidato a un puesto de elección popular en mi pueblo. Para iniciar el proceso de campaña quizá me convenga tener fe en mi mismo, en mis capacidades, deberé imaginar que en realidad podré triunfar. Deberé tener fe en la capacidad de los integrantes del equipo de trabajo que me apoya. Debo creerlo firmemente, repetírmelo todos los días, para vencer mis propios temores relativos al fracaso de esta empresa. En mi imaginación, debo verme sentado detrás del escritorio del edil de quien aspiro el puesto. Debo generar esa imagen en mi mente día tras día.
Eso que llamamos fe en uno mismo puede ser una excelente herramienta para vencer temores Pero quizás no sea suficiente, quizás aparte de la fe deba tener voluntad de hacer lo correcto, voluntad de no claudicar, voluntad de ser un candidato digno para el puesto en cuestión. La fe en mi mismo puede ser un factor de lo más importante, aunque quizá no el único. Y aun así ¿Es la fe lo que ha hecho que venza mis miedos? ¿Podríamos afirmar que es la fe y no la CONFIANZA en uno mismo? ¿Qué diferencia hay entre ambos conceptos?
En este punto le doy un voto a la fe.
Creo que la fe puede llevarnos al convencimiento de muchas cosas. Pienso que es un elemento válido para lograr ese auto-convencimiento, en especial si nos convencemos de algo positivo, algo bueno, algo que tiene fines bondadosos, altruistas, constructivos. Ejemplos de este tipo de fe conozco muchos. Simplemente no hablo mucho de ellos.
Pero conozco más ejemplos en los que el escepticismo, el pensamiento crítico y la aplicación del método científico han logrado éxitos innegables. Miles de universidades, institutos tecnológicos y centros de investigación científica y tecnológica en todo el mundo, aplicando estos tres enfoques, mantienen el ritmo tecnológico de nuestra actual sociedad.
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