jueves, 10 de julio de 2008

La historia de un charlatán, parte 1


Charlatán, curanderismo antes y ahora

Desde eSkeptic, por: Harriet Hall, MD

Traducción: KC

Parte 1

El libro "Charlatán: El vendedor callejero más peligroso de América, el Hombre que le Persiguió, y la Edad de Flimflam", por Pope Brock, no es sólo una buena lectura, sino que saca a relucir cuestiones graves sobre la regulación de la práctica médica y el enjuiciamiento del curanderismo. Cuenta la historia de John R. Brinkley, que trasplantaba glándulas de cabra en la gente, y del Doctor en Medicina Morris Fishbein, editor del Journal of the American Medical Association, que trató de detenerlo.

El Charlatán

Brinkley fue un colorido personaje cuyo primer trabajo fue una estafa, la venta de un remedio de patente. Fue a la escuela de medicina, pero nunca finalizó sus estudios, en última instancia mediante la compra de un diploma en otros lugares por $ 100. Un bígamo, borracho, mentiroso, y de una increíble audacia, construyó un imperio de curanderismo que le hizo forrarse de dinero. Aparte de sus aventuras médicas, prácticamente inventó las modernas técnicas para campañas políticas, revolucionó la publicidad, y casi sin ayuda fue responsable de popularizar la música country y el blues con su estación de radio.

Un paciente impotente supuestamente le dijo a Brinkley, "Es demasiado malo que no tenga nueces (testículos) de cabra." Así Brinkley le trasplantó un par. Unas semanas más tarde, tomó un curso de actualización en cirugía (que no aprobó a causa de embriaguez y escasa asistencia). Comenzó a sentir que estaba dotado y que no debía ser obligado por la "celosa ética ovejera" de la Asociación de Médicos Americana (AMA).

En 1918 fundó una clínica en Milford Kansas cuyo principal objetivo era rejuvenecer los hombres mediante el procedimiento de implantar quirúrgicamente testículos de cabra. Las hormonas no habían sido aisladas aún, y otros hombres de medicina estaban experimentando con el trasplante de glándulas de animales, empezando con Brown-Sequard, que "después de una larga y distinguida carrera internacional, deambulaba fuera de la reserva a finales de 1880." Él se inyectó a sí mismo con un emulsión de testículos de perro y conejillo y sostuvo que se sentía como un hombre nuevo. Otros médicos siguieron su ejemplo con testículos de cabra, carnero y mono. Steinach ofreció lo que era esencialmente una vasectomía, pensando que regresaría de nuevo el flujo de hormonas al cuerpo. Un programa de investigación se canceló después de que los chimpancés escaparon el laboratorio en un domingo por la mañana y se reunieron de nuevo en una iglesia local, interrupiendo los servicios de culto.

Brinkley tuvo una ventaja sobre sus rivales con un superior engaño, su genio de comercialización y su audacia inmejorable; y las cabras eran una inspirada elección de animal, ya que el macho cabrío es famoso por su apetito sexual. Su fama aumentó en forma meteórica sobre la base de testimonios, pero sus tratamientos fueron infames, ineficaces y peligrosos. Al menos 42 pacientes entraron a su hospital erguidos y partieron horizontales. Otros sobrevivieron a la cirugía el tiempo suficiente para morir en casa, y otros sucumbieron ante el uso de los falsos remedios que vendió a través de la radio. "Dado el estado Jurásico de negligencia en las leyes de malas prácticas médicas en los días de Brinkley" su licencia médica fue una licencia para matar. Su conteo de cadáveres fue más alto que la de los peores asesinos en serie. Él anunciaba que sus tratamientos obraban maravillas en 27 distintas dolencias desde enfisema a flatulencia, con un 95% de tasa de éxito. (Había una menor eficacia en "personas tontas".) Tenía un programa llamado "Caja de Preguntas sobre Medicina" en su propia estación de radio. Un paciente mandaba por carta sus síntomas, y él aconsejaba "remedio número 20". Tanto el solicitante como todos los oyentes con síntomas similares comprarían su línea de dudosos remedios numerados que se vendían a través de una cadena de farmacias participantes con un 100% de garantía de devolución. Nada podía detenerlo. Cuando perdió su licencia para practicar la medicina en Kansas, se nominó como candidato a gobernador. Cuando su estación de radio fue clausurada, se trasladó al otro lado de la frontera con México y para crear el más poderoso transmisor de radio nunca visto, para lanzar sus mensajes en toda América del Norte.

Hubo rumores de que él… mordió a un hombre en la oreja durante una riña de borrachos y robó cabras de las granjas vecinas cuando su propio suministro corrió pro lo bajo. Pero él fue idolatrado por un maremoto de pacientes agradecidos, y defensores. Lo que finalmente lo llevó a su caída fue un pleito por difamación que presentó contra Morris Fishbein. Perdió e hizo un tonto de sí mismo en el estrado de testigos. Una cosa que salió en el juicio fue que la Fórmula Especial 1020 (que él enviaba a la casa de los pacientes recién operados para ser inyectado con el propósito de "estimular" la producción de glóbulos blancos) fue nada más que agua coloreada. El veredicto del juicio, en 1939, le marcó como un charlatán, y esto desató un montón de otras demandas de pacientes con lesiones. El Fisco le persiguió para cobrarle impuestos, y terminó en quiebra en 1941, pocos meses antes de su muerte.

Continúa...


Reprinted with permission from the copyright holder the Skeptics Society and Skeptic magazine, www.skeptic.com


Escepticismo Activo

Grupos de Google
Suscribirte a Escepticismo activo
Correo electrónico:
Consultar este grupo

Recientes ciudadanos de Higadolandia

Se ha producido un error en este gadget.